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Planeta Tierra: ¿frente al colapso total? 

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sábado, 31 agosto 2024

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“La esperanza despliega todo un horizonte de sentido y es capaz de reanimar y alentar la vida. Ella nos regala el futuro”, Byung-Chul Han.

Según la Real Academia Española de la Lengua (RAE), la esperanza es el estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea. Como contraparte a la esperanza está el miedo y la RAE da dos definiciones: 1. Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario. 2. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea. Así que, esos dos términos “van de la mano”, y aquel que ‘tira’ más, genera el estado mental dominante. 

 Los pensadores no han sido ajenos a estas dos situaciones que vive cualquier humano. Valiéndonos de Wikipedia, tomamos la definición del filósofo Platón (427- 347 a. C), que parece sugerir que todas nuestras representaciones agenciales están relacionadas con el futuro, que las conecta con la esperanza. El gran pensador griego también planteó que el miedo es una pasión provocada no solo por un enemigo externo, sino también interno, el enemigo interior, uno mismo.                                     

Esta motivación del artículo dominical facilita la presentación del documento de hoy: apartes del texto que publicó el periódico El País de España el pasado 25 de agosto, cuyo autor es el filósofo coreano Byung-Chul Han (1959), quien hace un resumen de su libro: ‘El espíritu de la esperanza. De la desesperación más profunda nace la esperanza más íntima’. La primera publicación (Editorial Erder), saldrá este 3 de septiembre. El diario madrileño resalta el libro afirmando que el autor describe cómo la esperanza es capaz de reanimar y alentar a la vida; nos regala el futuro. 

Como lo menciona Spanish Publishers, la tienda en línea de los lectores hispanos: “Han nos invita a descubrir cómo, en medio de crisis y catástrofes, la esperanza sigue siendo nuestra fuerza más poderosa. Este libro no solo reflexiona sobre la esperanza; lo encarna, ofreciendo una visión alentadora del ser humano en los tiempos más difíciles”. Así que, el texto es oportuno en estos tiempos de pandemias, como la reciente Covid-19, o la viruela del mono – técnicamente conocida como mpox-, anunciada el 14 de agosto 2014 por la Organización Mundial de la Salud, (OMS); aunque apareció en África el 2022 

¿Fin de la humanidad? 

Las guerras, las catástrofes climáticas -en estos tiempos más frecuentes- la hambruna y las migraciones -miles de migrantes mueren en las aguas del Mediterráneo-, al igual que las sequías, seguidas de incendios, que además destruye la flora y la fauna, más la persecución religiosa -envuelta de fanatismo-, atentados terroristas, la maléfica actuación de grupos políticos de derecha que asustan con las noticias falsas, entre otros, son ambientes, que además de producir miedo en la población, convocan a pensar en el fin de la humanidad.   

  Por lo anterior, es sano el mensaje de pensadores como el coreano Han, quien al principio del texto nos dice: “Estamos padeciendo una crisis múltiple, miramos angustiados a un futuro tétrico. Hemos perdido la esperanza. Pasamos de una crisis o una catástrofe a la siguiente, de un problema al siguiente”. Expone que, de tantos problemas y crisis por gestionar, la vida se ha convertido en una supervivencia. Enfatiza que “la jadeante sociedad de la supervivencia se parece a un enfermo que trata por todos los medios de escapar de una muerte que se avecina”. 

  Desde su punto de vista, “en una situación así, solo la esperanza nos permitiría recuperar una vida en la que vivir sea más que sobrevivir. Ella despliega todo un horizonte de sentido, capaz de reanimar y alentar la vida. Ella nos regala el futuro. Se ha difundido un clima de miedo que mata todo germen de esperanza. El miedo crea un ambiente depresivo. Los sentimientos de angustia y resentimiento empujan a la gente a adherirse a los populismos de derecha. Atizan el odio, acarrean pérdida de solidaridad, de cordialidad y empatía”. 

  No duda en afirmar que “el aumento del miedo y del resentimiento provoca el embrutecimiento de toda la sociedad y, en definitiva, acaba siendo una amenaza para la democracia”. Retomado al expresidente estadounidense Barak Obama, expresa: “La democracia puede derrumbarse si cedemos ante el miedo. La democracia es incompatible con el miedo. Sólo prospera en una atmósfera de reconciliación y diálogo”. 

 Nos da miedo pensar 

Según este filósofo, “el miedo ha sido desde siempre un excelente instrumento de dominación. Vuelve a las personas dóciles y fáciles de extorsionar. En un clima de angustia las personas no se atreven a expresar libremente su opinión por miedo a la represión. Los discursos de odio y los linchamientos digitales, impiden que las opiniones puedan expresarse libremente.  Hoy ya nos da miedo hasta pensar. Se diría que hemos perdido el valor de pensar. Y, sin embargo, es el pensamiento, cuando se hace empático, el que nos abre las puertas de lo totalmente distinto”.   

En palabras suyas, “cuando impera el miedo las diferencias no se atreven a mostrarse, de modo que sólo se produce una prosecución de lo igual. Se impone el conformismo. El miedo nos cierra las puertas a lo distinto (…). Donde hay miedo es imposible la libertad. Miedo y libertad son incompatibles. El miedo puede transformar una sociedad en una cárcel, puede ponerla en cuarentena. El miedo sólo instala señales de advertencia. La esperanza, en cambio, va dejando indicadores y señalizadores de caminos. Nos brinda sentido y orientación, mientras que el miedo imposibilita la marcha”.   

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De acuerdo con lo plasmado en su obra, “no sólo tenemos miedo de los virus y las guerras. También el miedo climático inquieta a la gente. Los activistas climáticos confiesan tener “miedo al futuro”. El miedo les roba el futuro. No hay duda de que hay motivos para tener “miedo climático”. Eso es innegable. Pero lo verdaderamente preocupante es la propagación del clima del miedo. El problema no es el miedo a la pandemia, sino la pandemia del miedo. Las cosas que se hacen por miedo no son acciones abiertas al futuro. Las acciones necesitan un horizonte de sentido. Deben ser narrables. La esperanza es elocuente. Narra. Por el contrario, el miedo es negado para el lenguaje, es incapaz de narrar”. 

  Al referirse a la ansiedad anota: “la angustia conlleva la sensación de aprisionamiento, y encerramiento. Cuando estamos angustiados el mundo se nos antoja una cárcel. Tenemos cerradas todas las puertas que nos sacarían al aire libre. La angustia impide el futuro cerrándonos las puertas a lo posible, a lo nuevo (…), esperanza significa “mirar a lo lejos, mirar al futuro”. La esperanza nos abre los ojos a lo venidero (…). La esperanza más íntima nace de la desesperación más profunda. Cuando más profunda es la desesperación, más fuerte será la esperanza (…). Desesperación y esperanza son como valle y montaña. La negatividad de la desesperación es inherente a la esperanza”.   

Mejor la esperanza que el optimismo 

Byung-Chul Han, también hace claridad sobre la diferencia entre esperanza y optimismo. “Quien tiene esperanza obra con audacia y no se deja confundir por los rigores y las crudezas de la vida. Al mismo tiempo, la esperanza tiene algo de contemplativo. Se estira hacia delante y agudiza el oído. Tiene la ternura de la receptividad, que le da belleza y encanto. No es lo mismo pensar con esperanza que ser optimista. A diferencia de la esperanza, el optimismo carece de toda negatividad”. 

  Han, quien es profesor en la Universidad de las Artes de Berlín (Alemania) complementa su idea sobre el optimismo, afirmando: “desconoce la duda y la desesperación, (…). A diferencia del optimismo, la esperanza supone un movimiento de búsqueda. Es un intento de encontrar asidero y rumbo. Quizás sea precisamente por eso que nos lanza hacia lo desconocido, hacia lo intransitado, hacia lo abierto, hacia lo que todavía no es, porque no se queda en lo sido, ni en lo que ya es. Pone rumbo a lo que aún está por nacer. Sale en busca de lo nuevo, de lo totalmente distinto, de lo que jamás ha existido”. 

  ¿Acaso el control de la población, por el miedo, no es de ingrata recordación en Colombia, cuando fue presidente un personaje de ingrata recordación? 


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