La mayoría de las víctimas fueron menores de 11 años. Habría iniciado descargando pornografía infantil, por lo que estuvo preso, aun así fue contratado en hospitales y puesto a trabajar con niños.
En 1950 en París, un 3 de diciembre nació Joël Le Scouarnec quien protagonizaría años después uno de los escándalos de pederastia más amplios y perturbadores que haya enfrentado la justicia francesa. El abuso de 299 niños durante 30 años.
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Aprovechaba estados de vulnerabilidad
¿Cómo pudo pasar desapercibido tanto tiempo?, además de que fuera aceptado en los centros médicos, teniendo ya un historial criminal deja sin fundamento la pregunta. Sin embargo, esta información no era de conocimiento común y su manera de operar literalmente hacía que sus actos fueran difícilmente perceptibles.
Joël Le Scouarnec cometía los abusos en momentos y contextos particularmente vulnerables para las víctimas. De acuerdo con los registros periodísticos que se conocieron una vez el caso se hizo público, el sujeto aprovechaba las consultas médicas y las cirugías para ejecutar sus vejámenes.
Muchas de las víctimas eran niñas hospitalizadas, a veces con anestesia parcial o total, lo que dificultaba que entendieran o recordaran lo sucedido con claridad. Así mismo, pacientes pediátricos internados solos, sin acompañantes, lo que facilitaba los abusos sin testigos.
Sin embargo, aunque gran parte de los casos documentados ocurrieron en su entorno profesional, en sus diarios también registró abusos que presuntamente cometió en su casa o fuera del hospital, incluyendo a menores de su entorno personal.
Abuso a su vecina de 6 años
Casi 30 años después (1989-2017) de iniciar con su actuar delictivo fue descubierto gracias a la denuncia formal por violación a su vecina, una niña de tan solo 6 años. Este fue el punto de partida para descubrir toda una gran lista de hechos similares durante su carrera y vida personal.
Desde ese momento y tres años después de investigación fue procesado por otros tres casos y cuatro años después le indilgaron el grueso de los casos, contenidos en 299 abusos, los cuales retrató en un diario, uno a uno con tal detalle que las pruebas quedaron expuestas.
Impacto en las víctimas
Una vez se detallaron los casos, los investigadores iniciaron la búsqueda de víctimas, las cuales estaba perfectamente citadas en los diarios. La mayoría de estas desconocían absolutamente que hubieran sufrido algún tipo de abuso. Pero muchas tenía problemas como desórdenes alimenticios, depresión, ansiedad, adicciones e incluso dos se suicidaron sin razón aparente.
Así mismo, señalaron que no evidenciaban sinceridad en el perdón y arrepentimiento del cirujano y arremetieron contra familiares, hospitales y todos cuanto conociendo que tenía antecedentes callaron.
En el allanamiento, las autoridades también encontraron 300.000 imágenes de explotación sexual infantil, muñecas para juegos sexuales, dibujos pornográficos y ropa interior infantil. Tras conocerse los casos las víctimas empezaron a tener esos recuerdos, desarrollando problemas posteriores.
El silencio, el gran cómplice
Si bien pudo tener muy bien guardados todos esos elementos, hay hechos que saltaban a la vista, pero que se pasaron por alto permitiendo que sus actuaciones continuaran sumando más víctimas. Uno de ellos es que en 2005 fue capturado por descargar pornografía infantil.
También entre 1980 y 1990 sus sobrinas fueron sus víctimas más cercanas, y aunque una de ellas trató de advertirle a su mamá, esta no le creyó o no prestó mayor atención. Ellas declararon en el juicio y sus testimonios concordaban con las historias relatadas en el diario de Le Scouarnec.
El caso de las sobrinas fue inicialmente difícil de conectar, ya que en algunas oportunidades el cirujano escribía en clave o con códigos por lo que no eran tan expuestos los nombres. Sin embargo, cuando las víctimas contaban sus historias se hallaba la concordancia con lo descrito en los diarios.
La pena ¿máxima?
Aunque la legislación francesa contempla la cadena perpetua como la máxima a imponer a un delincuente. Para el caso de Le Scouarnec se le aplicaron 20 años de cárcel (saldría de 94 años), porque la perpetua no califica para su delito.
En mayo de este año se dictó la sentencia definitiva por el tribunal criminal de Vannes que ordenó los 20 años de prisión. Dicha condena incluye 111 cargos de violación y 189 de agresión. Puede optar por libertad condicional tras cumplir dos tercios de su condena. Es decir, aproximadamente en 13 años.
Así mismo, le quedó prohibido trabajar con menores de por vida, no se decretó su internamiento posterior en un centro de retención para tratamiento, pues el tribunal consideró que mostró “voluntad de reparación” y reconoció su culpa. Actualmente se encuentra en el centro penitenciario Lorient-Ploemeur.
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