“Las ecuaciones de Maxwell han tenido un impacto mayor en la historia de la humanidad que diez presidentes”: James Clerk Maxwell.
Los campos magnéticos y eléctricos son omnipresentes; hacen presencia en todo el universo y los planetas no son ajenos a ello. Asimismo, el cuerpo humano es una realidad electromagnética y captar estas señales son útiles para conocer el estado en que se encuentran los órganos, por ejemplo, el corazón o el cerebro. El electroencefalograma sirve para observar el funcionamiento eléctrico cerebral, mientras que la magnetoencefalografía da cuenta de los campos magnéticos producidos por las corrientes eléctricas del cerebro.
Por supuesto, este electromagnetismo interactúa, en mayor o menor grado, tanto con el electromagnetismo del cosmos, como con el de la Tierra. El campo magnético terrestre va desde el núcleo interno del planeta hasta el espacio. Como explica Wikipedia, este campo se puede aproximar con el que es creado por un imán inclinado un ángulo de 11,5 grados con respecto al eje de rotación terrestre.
Quien hizo grandes aportes al electromagnetismo fue James Clerk Maxwell (1831-1879). Parte de su trabajo está sintetizado en las conocidas ecuaciones de Maxwell que relacionan los campos eléctrico y magnético, teniendo aplicaciones prácticas de gran utilidad en la industria, como los motores y los generadores eléctricos. Además, es útil en química, biología, medicina, etc. Pero el interés de este artículo va estar relacionado con el magnetismo del planeta.
La Tierra funciona como un enorme imán con polos positivo y negativo. El campo magnético es una ‘capa’ de fuerzas alrededor del planeta entre estos dos polos. A esta capa se le llama magnetosfera y es muy importante para la vida terrestre. Este tema es de actualidad. El 24 de enero de 2025, en National Geographic, Sergio Parra, periodista especializado en temas de ciencia, naturaleza, tecnología y salud, publicó: “Confirmado: el polo norte magnético se mueve y los científicos han actualizado su ubicación”.
Cambio del campo magnético terrestre
Dice la introducción de la publicación: “la nueva versión del Modelo Magnético Mundial (WMM) revela un cambio significativo en el campo magnético terrestre. Este fenómeno, que afecta desde sistemas GPS hasta la navegación aérea y marítima, subraya la importancia de comprender y anticipar los movimientos del polo norte magnético”. Parra explica: “el modelo de este año se conoce de forma abreviada como WMM2025 y ha sido lanzado oficialmente, representando un avanza particularmente relevante en la comprensión del dinámico comportamiento del campo magnético terrestre”. GPS es la sigla de Sistema de Posicionamiento Global, por su nombre en inglés.
Se desarrolló conjuntamente por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Servicio Geológico Británico (BGS). Proporciona información vital para garantizar que aviones, barcos, submarinos y sistemas GPS civiles y militares operen con la máxima precisión. Además, este año se incluye una novedad: el Modelo Magnético Mundial de Alta Resolución (WMMHR2025) que mejora drásticamente la resolución espacial. Mientras el modelo estándar tiene una resolución de 3.300 kilómetros en el Ecuador, el nuevo modelo la reduce a sólo 300 kilómetros, aumentando significativamente la precisión en la orientación, aclara el periodista.
Enfatiza que este nivel de detalle es especialmente valioso para aplicaciones avanzadas que requieren datos más precisos. No obstante, los usuarios son alentados a adoptar esta versión de alta resolución, marcando un paso importante en la evolución de las herramientas de navegación basadas en el campo magnético.
Una de las áreas clave de actualización en el WMM2025 son las denominadas zonas de sombra magnética, ubicadas cerca de los polos norte y sur. En estas regiones el campo magnético terrestre es tan débil o errático que se vuelve inadecuado para la navegación. La versión 2025 refleja ligeros cambios en la ubicación de estas zonas, adaptándose al continuo movimiento del polo norte magnético hacia Siberia, aunque su desplazamiento parece estar desacelerándose.
De acuerdo con Sergio Parra, este movimiento que ha sido monitoreado desde el siglo XIX, suscita desafíos únicos para la tecnología moderna, desde la calibración de brújulas en aviones y barcos hasta el correcto funcionamiento de los sistemas GPS que usamos a diario en nuestros teléfonos inteligentes.
Un modelo de colaboración internacional
El WMM no sólo es utilizado por gobiernos como el de Estados Unidos y el Reino Unido, sino también por organizaciones internacionales como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Organización Hidrográfica Internacional. Asimismo, empresas tecnológicas lo emplean para garantizar que mapas y aplicaciones de navegación funcionen con precisión.
Advierte el experto de National Geographic que “la actualización constante del modelo, realizada cada cinco años, es crucial debido a la naturaleza impredecible del campo magnético terrestre. Aunque estas variaciones son graduales, tienen implicaciones profundas para sistemas tecnológicos que dependen de datos exactos. El desarrollo del modelo no es un esfuerzo aislado; la NOAA, en colaboración con la CIRES y otras instituciones, lleva a cabo investigaciones avanzadas para comprender mejor el magnetismo terrestre. Estos esfuerzos también buscan anticipar posibles eventos drásticos, como una inversión de polos, que podría afectar de forma severa a la humanidad”.
CIRES, el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico.
Un apunte importante de Parra es cuando afirma que, aunque el polo magnético norte ha estado en constante movimiento, lo que más preocupa a los científicos es la posibilidad de una inversión total de los polos magnéticos, un fenómeno natural que ha ocurrido repetidamente a lo largo de la historia geológica de la Tierra. Durante estos eventos, los polos norte y sur cambian de lugar, un proceso que puede durar miles de años. La última inversión completa ocurrió hace unos 780 mil años y los científicos aún desconocen exactamente qué señales preceden a un cambio de esta magnitud.
Llama la atención en el sentido de que “un debilitamiento del campo magnético asociado a una inversión podría tener graves consecuencias: los satélites serían más vulnerables al clima espacial, los sistemas de navegación y comunicación se verían alterados, y especies migratorias como ballenas, aves y tortugas marinas podrían perder su capacidad para orientarse”. Hay que aclarar que el tiempo geológico es de cientos y miles de años, así que, considero que actualmente no debe generar alarma.
¿Estamos preparados para una inversión polar?
El autor del texto mencionó que “aunque el polo magnético norte ha estado en constante movimiento, lo que más preocupa a los científicos es la posibilidad de una inversión total de los polos magnéticos, un fenómeno natural que ha ocurrido repetidamente a lo largo de la historia geológica de la Tierra Durante estos eventos, los polos norte y sur cambian de lugar, un proceso que puede durar miles de años.
¿Qué pasa con la vida en la Tierra? Según su respuesta, “si bien la vida en la Tierra ha sobrevivido a múltiples inversiones de polos magnéticos, nunca antes hemos enfrentado un evento de esta magnitud en la era tecnológica. Adaptarse a un cambio de este tipo sería un reto extraordinario para los ingenieros y los responsables de diseñar sistemas críticos. Sin embargo, por ahora, el Modelo Magnético Mundial 2025 y su versión de alta resolución son herramientas fundamentales para garantizar que podamos navegar con precisión y seguridad en un mundo donde el magnetismo terrestre sigue siendo un enigma fascinante y en constante evolución.
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