Saltar al contenido

Con el 7 de agosto se honra la memoria de los héroes que nos liberaron del verdugo, pero se consolidó el grupo criollo quienes en nombre de la República han gobernado para unos pocos.

La Batalla de Boyacá contó con la dirección de Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y José Antonio Anzoátegui, quienes comandaron un ejército de 2.850 hombres, una amalgama de pueblos: criollos, negros, indígenas, mulatos, mestizos, zambos. Por su parte, el ejército realista al mando del coronel José María Barreiro, lo conformaban unos 2.670 combatientes; y poco se dice de la participación de cuatro mujeres: Evangelista Tamayo, Teresa Cornejo, Manuela Tinoco, Rosa Canelones y Juana Bejarano.

Lea también: Murió actor australiano, “Doctor Doom” en los “Cuatro Fantásticos”

A ellas hay que sumarles la lucha de miles de mestizas, indígenas y negras, quienes alojaron a los soldados patriotas, informaron del movimiento del ejército realista y desempeñaron el papal de enfermeras.  Además, algunas de ellas tuvieron que camuflarse como hombres para poder participar como combatientes, tal es el caso de Juana Bejarano, quien llegó a ser sargento y se hizo pasar por tal condición para poder combatir con el ejército de Bolívar.

 

Hay que resaltar también la participación de un niño. “El Centro de Estudios Históricos del Ejército Nacional describe su participación así: “El soldado Pedro Pascasio Martínez Rojas hizo parte del Batallón Rifles al mando del teniente coronel Arturo Sandes, que hacía parte de la retaguardia del Ejército Libertador”. Tenía 12 años y quedó para la posteridad como uno de los héroes que ayudó a Bolívar durante la Batalla de Boyacá.

 

Llegar al sito de la batalla se hizo por un recorrido tortuoso. El ejército patriota avanzó por la cordillera Oriental y ascendió por el Páramo de Pisba, para no ser detectado por los soldados españoles; en el camino perdieron a cientos de hombres por el pésimo clima de la región. El primer enfrentamiento tuvo lugar en Gámeza el 11 de julio de 1819 y se extendió hasta el territorio de Paipa, donde se llevó a cabo la Batalla del Pantano de Vargas.

Batalla corta pero intensa 

Ángel Reyes Haczek, escribió para la CNN Español: “La batalla de Boyacá, el enfrentamiento de dos horas que selló el destino de Colombia el 7 de agosto de 1819”. Y expresa: “eso fue lo que duró la Batalla de Boyacá, el enfrentamiento entre las tropas reales y las libertadoras que marcó el fin del dominio español sobre el territorio de lo que entonces era Nueva Granada el 7 de agosto de 1819 y dio paso a la creación de la “Gran Colombia” de Simón Bolívar”. 

 

Y trae a colación el siguiente interrogante: “¿cómo en ese pequeño puente se va a definir una cosa tan importante?”. Esa es la pregunta que, tal como dice la historiadora Diana Uribe, uno se hace cuando visita el puente de Boyacá, en la ciudad colombiana de Tunja, escenario de una batalla corta pero intensa, punto culmen de una lucha por la independencia que había comenzado a finales del siglo XVIII”.

 

Así describe el periodista el inicio del combate: “A media mañana del 7 de agosto de 1819, el ejército libertador se había ubicado en una colina cercana al puente de Boyacá, en El Tobal. Pasado el mediodía, el ejército realista apareció y envió una avanzada para que espantara a los independentistas, recuerda en este artículo la historiadora Marie Arana. El militar al mando ordenó a su segundo al mando que los espantara, para que el cuerpo principal de sus tropas pudiera pasar. Pero Bolívar aceleró la marcha patriota y en poco tiempo todo su ejército, oleada tras oleada de rugientes soldados cruzó la colina”.

 

Reseña que “para las cuatro de la tarde, apenas dos horas después del inicio del enfrentamiento, los libertadores ya habían conseguido el triunfo. Cerca de 1.600 prisioneros de las filas de la corona y 66 fallecidos entre los independentistas fue el saldo del Boyacá, según la reseña del Museo Nacional de Colombia. De acuerdo con el ejército liberador, el 90 % de los integrantes de la Tercera División del ejército realista fueron asesinados o capturados, entre ellos el general Barreiro que estaba al mando de la vanguardia”. 

 

Moral alta y apoyo de la población

El Museo Nacional explica el triunfo del ejército de Bolívar, resaltando a modo de título: “La moral alta y el apoyo de la población local, claves para el triunfo de los libertadores en la batalla de Boyacá”, agregando que “el ataque del ejército libertador, a diferencia de estrategias que se habían implementado anteriormente, no tomó por sorpresa a los realistas que sabían incluso de la llegada de Bolívar a Tunja y habían recibido municiones”.

 

También precisa: “y tampoco había una diferencia numérica significativa entre los bandos: se contaban unos 2.700 realistas y apenas unos 100 más en el bando de los independentistas, víctimas por igual de las lluvias, el hambre y la miseria. Sin embargo, aclara el Museo Nacional, la clave estuvo en la forma distinta en que los ejércitos asumieron las condiciones que enfrentaban. Los hombres bajo el mando de Barreiro mostraban poca lealtad hacia la Corona y, consecuentemente, menor empeño en sus objetivos militares”. 

 

Fuera de ello, había un número alto de desertores – algunos incluso se pasaban al bando contrario – y, asimismo, era notoria la hostilidad de los pobladores hacia su campaña. Del lado de los libertadores, mientras tanto, la moral era alta y “se alimentaba con el apoyo de la población civil”, según los escritos de los líderes militares de la época. Los habitantes jugaron un rol clave porque los recibían en sus casas, los alimentaban, los cuidaban y les proveían de artículos de necesidad como ropa e incluso caballos en el caso de los campesinos, según la información que conserva el Museo Nacional.

 

Por su parte, Santander decía sobre sus soldados: “con una escasa ración y sólo con eso, nuestros soldados, en cuyo corazón no había otro interés que el de destruir a los españoles, se manifestaban satisfechos, contentos con su suerte, firmes en su resolución, constantes en sus trabajos y superiores a todos los peligros y privaciones”.

 

Un niño, símbolo de honradez y valentía

El inicio de la República, con el triunfo en la Batalla de Boyacá, nos dejó varias lecciones: el coraje de las mujeres y la valentía de los soldados, el apoyo de la población civil, y tal vez la más importante, la honradez de un niño quien con 12 años – Pedro Pascasio Martínez – no se dejó sobornar y asumió valentía frente al enemigo. Presentamos parte de su bibliografía que ofrece Wikipedia: En 1819, se sumó al ejército de  Bolívar como cuidador de caballos cuando este arribó a su poblado natal, Belén (Boyacá).

 

En la noche del 7 de agosto de 1819, luego de la derrota de las tropas españolas en la Batalla de Boyacá, el comandante del ejército español, José María Barreiro, se ocultó junto a otro oficial detrás de unas rocas en inmediaciones al río Teatinos. En este lugar fue descubierto por Martínez y su compañero de misión, el negrito José, quien sacó de acción al compañero de Barreiro. 

 

El oficial sorprendido por la actitud de los niños, les ofreció una bolsa con monedas de oro para que lo dejaran huir, pero Pascasio lo rechazó diciendo: “Ni todo el dinero del mundo podrá comprar la libertad de una nación” y lo llevan prisionero ante el libertador Simón Bolívar. Por esta captura fue compensado con la suma de cien pesos y ascendido a sargento por Bolívar. Tras culminar la guerra de independencia, fue retirado del ejército y permaneció en Belén a espera de su pensión, que nunca recibió; desempeñó los oficios de leñador y carguero hasta su muerte el 24 de marzo de 1885.


junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930