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Aura Evelia Ríos Marín, la poeta que construye su propia historia

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viernes, 10 junio 2022

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Cuando escribía estas líneas, para mi columna semanal de la prensa del Quindío, recibí un mensaje de mi hija mayor en el cual anexaba un escrito de su autoría, muy relacionado con el tema escritural de la mujer a la que hago alusión en el presente artículo. Se refiere María Cristina a la necesidad de … Continuar leyendo

Cuando escribía estas líneas, para mi columna semanal de la prensa del Quindío, recibí un mensaje de mi hija mayor en el cual anexaba un escrito de su autoría, muy relacionado con el tema escritural de la mujer a la que hago alusión en el presente artículo. Se refiere María Cristina a la necesidad de poner en valor a las mujeres de esta época. Así dice en uno de sus a apartes: 

“Todas las mujeres colombianas hemos vivido los machismos inmersos en la cotidianidad, algunos de ellos ejercidos por nosotras mismas, quizás por costumbre, quizás por la inconsciencia. Claro que es un tema importante para nosotras el hecho de ser alguien, de construirnos, edificarnos a nivel emocional, intelectual, espiritual, más allá del necesario y digno rol de amas de casa, o madres, o cuidadoras”. 

Aura Evelia Ríos Marín es una poeta nacida en Manizales en 1944, que se trasladó con su familia a Montenegro, la tierra de sus ancestros, cuando ella tenía 7 años de edad. Orgullosamente se cuenta entre las niñas fundadoras del colegio Santa María Goretti, donde se formó. Este es un plantel importante, con regencia religiosa y fundado por un sacerdote recordado, llamado Rosendo Chica. Graduó a su primer grupo de mujeres bachilleres en 1959, aún antes del famoso Instituto Montenegro, para varones, que lo hizo solo hasta 1963. 

La primera infancia de la poeta había transcurrido en la capital de Caldas, una ciudad señorial y de ambiente intelectual de aquella época. Se hablaba, en las primeras décadas del siglo XX, de la trayectoria de otras mujeres poetas y eso era un modelo para las estudiantes que tenían pretensiones literarias. Entre ellas se mencionaba a Blanca Isaza de Jaramillo Meza, con su prosa bella y su poesía limpia. Y también a María Eastman, con sus cuentos para niños. O se recordaba a Agripina Restrepo de Norris, con su obra de dramaturgia y articulista de periódicos y revistas, escritora que llegaría a residenciarse en Calarcá décadas después. 

La poeta Ríos Marín ha decidido, gracias al acompañamiento de otras promotoras de la cultura, entre ellas Noemí Pinto Arias, editar el compendio íntimo de producción literaria de su adolescencia. Lo hizo con la publicación de un libro donde se encuentran los 125 poemas de la recordada inspiración del pasado. Es, como se anota al principio, una puesta en valor de lo que era representativo -y hasta censurado y prohibido- en un tiempo tortuoso en el que se discriminaba a la mujer que se introducía en el mundo de las letras. Es encomiable por ello, que hoy disfrutemos de una lectura de aquellos primeros versos.

En la introducción de su libro, que yo conocí en 2014, cuando salió a la luz en Filandia, esta poeta escribe así con sentido acento: 

“En mis años mozos (15- 20), la vida para cualquier ser humano es color de rosa. Desde el aula escolar, y en mis primeros años de adolescencia, me senté a hacer lo que más me gustaba, la poesía, mi vena artística estaba en la flor de la juventud y todo me daba para mi inspiración”. 

Conoció en Montenegro a otra gloria de la poesía, Nelly Upegui, con el tema que ella manejaba, el del “erotismo pasivo, una leve rebeldía y los sentimientos simples expresados en versos sencillos”. 

Hoy, a sus 78 años y con una vitalidad extraordinaria, recuerda con orgullo otras facetas. En su relato sencillo lo expresa. Capacitada en Contabilidad y Sistemas, amante de la fotografía y cría de palomas mensajeras. Se autodenomina gestora cultural y social, medioambientalista y veedora del patrimonio cultural. Desde niña, tanguista, lo que la motivó a viajar a Argentina, la patria de Gardel. Especializada en manualidades de punto, ha sido instructora del Sena y ha ofrecido cursos gratuitos en la Casa Hogar de la Madre Margarita y en el grupo de Tercera Edad de Génova, lo mismo que a los integrantes del Magazín Píndaro de Circasia. 

Como escritora, en varias ocasiones, ha asistido al Encuentro de Mujeres Poetas en Roldanillo, al Encuentro Internacional de Poetas en Buenaventura y otros eventos de los municipios vecinos a Armenia, donde ahora reside. 

Pero hay que resaltar la información más sublime. Madre de 3 hijos, Alexandra, Juan Carlos y Edison, todos profesionales. Y lo que el Quindío valora enormemente. Es la producción poética de mujeres, que han tomado la iniciativa de escribir “su” historia a través de la poesía. En colaboración con el Magazín Cartelera en Hojalata, de la escritora Pinto Arias, en ese medio de publicación se han admirado otros trozos poéticos, porque los sencillos cuadernillos que los divulgan han permitido llegar a los recintos donde se escucha y valora la poesía. Así hemos leído a Flor Montalvo de Albarracín, de Circasia, a la misma Pinto Arias, con sus aportes sobre los municipios del departamento; a Gloria Mercedes Rincón Piedrahita, de La Tebaida, y a la propia Ríos Marín, quien demuestra lo que se esconde detrás del talento femenino. Ya es hora de olvidar un pasado tortuoso, que consideraba a la mujer como un hacendosa hogareña, lo que incluso estaba aprobado por la institucionalidad educativa de la primera mitad del siglo XX, cuando existía una materia del currículo llamada Economía Doméstica. 

Es hora de entender el tiempo de la reescritura de la vida de las mujeres poetas. Así lo encontré en tres alusiones. 

La primera, en el prólogo de la obra de esta poeta adoptiva de Montenegro, cuando la recordada docente y poeta calarqueña Argelia Osorio Vásquez escribió sobre Ríos Marín, refiriéndose a su poemario: 

“En Versos color rosa, de Aura Evelia Ríos Marín, la vida aparece como un ramillete de acontecimientos emocionantes que desprenden las palabras… Cada poema es un desprendimiento de su realidad que no parece evocación, sino, presencia continua del amor y del recuerdo”. 

Palabras, estas 2 últimas, que he querido retomar para afirmar lo que para mí es la poeta aludida. La del amor y el recuerdo. 

Por otra parte, el prologuista de la obra de otra escritora quindiana, la filandeña Melva Inés Ospina Martínez, expresa lo siguiente en su poemario, titulado Una mirada en el espejo, y con respecto a las mujeres creativas de la contemporaneidad: 

“Con pasos firmes y seguros avanza, se abre espacio en un mundo que le es adverso y escribe su historia que es la historia de miles de mujeres que cantan desde el anonimato con cierta voz apagada y desgastada por la mediocridad de algunos hombres. Silencio y tiempo ya no son los mismos, desde que la mujer poeta emprendió el camino para construir con su voz propia, su propia historia”. 

Y, por último, refiriéndose a Ida Vitale, la poeta uruguaya, de 95 años cumplidos en 2018, cuando recibió el Premio Cervantes, el equivalente al Nobel en español. Esto escribió, sobre ella, el colombiano Federico Díaz Granados, citando a su vez un pensamiento contundente de Vitale: 

“Una de las tareas importantes de la poesía, aunque no sea consciente, es rescatar el pasado. Al futuro lo podemos imaginar, pero el pasado es algo que tiende a perderse y que puede tener un ancla en la poesía, en la palabra”. (Periódico El Tiempo, sección Cultura, noviembre 16 de 2018). 

Es Aura Evelia Ríos Marín una poeta que, rescatando el pasado, a través de la poesía, construye su propia historia. 

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