“Como fecha tradicional de la fundación de Circasia se tiene el 10 de agosto de 1884, día en que se firmó en Salento una escritura por medio de la cual Isidoro Henao y Rafael Marín ponían a disposición de quienes quisieran hacer una población con el nombre de Circasia, un lote de su propiedad, situado en el paraje de La Plancha”.
El municipio de Circasia se apresta a celebrar sus 140 años de fundación el próximo 10 de agosto de 2024.
El primer cronista que menciona lo atinente a su inicio como asentamiento de colonización, aunque con una fecha anterior a la del día 10, es Heliodoro Peña Piñeiro, en su publicación titulada “Geografía e historia de la provincia del Quindío” (Imprenta Departamental del Cauca, Popayán, 1892):
“Data la fundación de esta población del 7 de agosto de 1884, en que los señores Paulo Emilio Mora y Rafael Marín, a cuyos esfuerzos debe su existencia, la constituyeron extendiendo solamente el acta respectiva, que firmaron algunos ciudadanos cabezas de familia, naturales del Departamento de Antioquia…”
En esa afirmación de Peña Piñeiro, él menciona los nombres de otras personas, entre los cuales aparecen dos, los que firmarían una escritura, hecho al cual se refiere la historiadora javeriana Piedad Gutiérrez Villa, y quien nos precisa que la fecha oficial es el 10 de agosto, como lo anota en su libro “Circasia en la historia, documentos y ensayos’ (Departamento de Publicaciones Universidad del Quindío, 1984), página 85:
“Como fecha tradicional de la fundación de Circasia se tiene el 10 de agosto de 1884, día en que se firmó en Salento una escritura por medio de la cual Isidoro Henao y Rafael Marín ponían a disposición de quienes quisieran hacer una población con el nombre de Circasia, un lote de su propiedad, situado en el paraje de La Plancha”.
Con la celebración de dicha efeméride, en este año 2024, se realizarán actos festivos y culturales. Igualmente, será la época para recordar anécdotas, sucesos e historias particulares, a través de sus 14 décadas de acontecer ciudadano.
Dentro de sus singulares actos están la cabalgata, realizada el día 3, un festival de fútbol infantil, el día 4. Y el más esperado, el Carnaval de La Libertad, que es a mi juicio el desfile de alegorías más hermoso del departamento. Además de un reinado que también lleva la denominación icónica de Circasia, el de La Libertad. Y es que esa manera de referirse a la población que construyó su significado simbólico a partir de tan importante valor – constituido como apelativo – no es ocasional ni circunstancial. El agradable municipio de Circasia completa en su historial de perífrasis (el símil con el cual se reconoce a una ciudad o lugar) la más extensa lista de ellas, en razón al esfuerzo libertario y espíritu librepensador de sus habitantes, quienes lograron, en la década de los 30, se creara otro de sus monumentos arquitectónicos, el Cementerio Libre. Y así lo anota uno de sus historiadores locales, el ya desaparecido don Helio Fabio Henao Quintero, cuando citó esa lista en su libro titulado ‘Diálogo con Simón Bolívar, El Libertador’ (Optigraf S.A., Armenia, junio de 2008), en las páginas 135 y 136, con el subtítulo de Apelativos de Circasia, en orden cronológico:
– 1919. “Circasia, la Tierra de las Grandes y Dulces Simpatías”.
– 1933. “Circasia, Atalaya de la Libertad de Pensamiento en el Quindío”.
– 1955. “Circasia, Colina Iluminada en el Quindío “.
– 1988. “Circasia, Cuna de Masones”.
– 1988. “Circasia, Tierra de Hombres Libres”.
– 2005. “Circasia, Cuna de Hombres y Mujeres Libres”.
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Con relación a la lista anterior, el mismo autor nos brinda la información sobre la primera perífrasis, basándose en una reseña que él encontró en el ejemplar número 46 del periódico “El Amigo del Pueblo”, publicado en Montenegro el 30 de agosto de 1919, y escrita por Libardo Arroyabe Naranjo:
“En Circasia, el 7 de agosto de 1919 celebraron en gran pompa el primer centenario de la batalla de Boyacá. Este día honraron aquellos valerosos hombres que derramaron su sangre y sacrificaron sus vidas por la libertad.La fiesta contó con la tradicional cabalgata… Se terminó este evento en La Tierra de las Grandes y Dulces Simpatías, primer apelativo de Circasia, con los vivas a la libertad de la República”.
La autoría del apelativo de 1933 se le atribuye al escritor Antonio José Restrepo, más conocido como Ñito Restrepo, uno de los forjadores intelectuales del Cementerio Libre. El autor de la perífrasis de 1955 es Mariano Salazar y llama la atención que, después, la adoptara el municipio de Filandia.
Es natural que la perífrasis de 1988 fuera muy pronto cuestionada y por esa razón, en el mismo año, salió a la pronunciación la de Tierra de Hombres Libres.
Pero esta última también generó polémica, aunque se mantuvo durante algunos años.Hasta que después entró en vigor la de 2005. La adición de menciones relacionadas con la mujer permitió que hoy también se llame a Circasia como la “Tierra de Hombres y Mujeres Libres”. O, más ampliamente, la “Tierra de la Libertad”.
En 1984, el escritor Hilmer Giraldo Giraldo quiso contribuir a su pueblo con la publicación de otro libro. Se tituló ‘Circasia, corazón palpitante del Quindío’ (Editorial Quingráficas, Armenia). Y con la salida a la luz de esa obra se señaló, con su título, otro de los apelativos de Circasia.
Los anteriores autores, son ellos Gutiérrez Villa, Henao Quintero y Giraldo Giraldo – con sus escritos – han conformado un conjunto bibliográfico que aporta el insumo para contar historias particulares de Circasia. Y a ello hay que añadir las crónicas de José Jaramillo Mejía, tebaidense de nacimiento y circasiano por adopción. Es bueno mencionar algunos apartes de sus libros, para comprobar la riqueza documental y del recuento de la tradición oral, para hacer de Circasia un foro permanente basado en sus historias particulares:
En el libro de Gutiérrez Villa
Los documentos que registran la escritura número 47 de la Notaría de Salento y los que dan cuenta de los Estatutos de 1903, dictados por la Junta Agraria Pobladora del corregimiento de Circasia. El Acuerdo número 18 de 1920, por el cual se cambian las denominaciones de las plazas públicas de la población. El documento titulado Datos biográficos del laboratorio del ‘Vino Sangre’ propiedad de Ignacio Fitzgerald Peña en Circasia. Además, es notorio resaltar un ensayo titulado “25 años fantásticos 1912 – 1937”, que reseña la tradición de algunas actividades manufactureras, como fueron las trilladoras de café, las fábricas de hilados y tejidos, de gaseosas, de cerveza, las curtiembres y tenerías. La fábrica de hormas de zapatos, de jabón y la de sombreros de paja, entre otras.
En cuanto al detallado libro de Henao Quintero llama la atención algunos de sus títulos de reseñas: Los pescados de la pileta. La fuente luminosa (donde transcribe el poema del afamado sonetista, poeta Noel Estrada Roldán titulada “La Fuente de Circasia”). El mausoleo de don Darío. Don Dionisio Jaramillo, primer alcalde de Circasia. Muerte trágica de un alcalde. Arrayanales (en relación al famoso personaje que se volvió leyenda). María Tejada Cano y el Colegio Laico. El Colegio de la Temperancia. Los espiritistas. Los niños moros de Circasia. Además de otras menciones históricas de la vida regional y nacional.
El autor Giraldo Giraldo nos deleita con la resumida semblanza de personajes, como los artistas Antonio Valencia Mejía, Cipriano Echeverri, Noremberg Ceballos y Manuel Giraldo. O los intérpretes musicales Noel Ramírez, Asdrúbal de Angelis y Guillermo Antonio Giraldo. Y se refiere a los escritores y poetas Emilio Zuluaga Zuluaga y Luis Eduardo Calvo. Lo mismo que a una sección titulada Personajes de actualidad, con reseñas dedicadas a Javier Ramírez Mejía, Sor Elena Perdomo, Rogelio González Ceballos y Braulio Botero Londoño. Aunque no faltaron páginas dedicadas a los que él llama “los bienaventurados de espíritu” (los personajes populares) y las entrevistas realizadas a “las hijas y parientes de los fundadores”.
En este crisol de historias que constituye Circasia no podría faltar el corpus de información que estamos compilando en el marco del proyecto de la Fundación Cultural Artesanal y Ambiental Guaicamarintia, tendiente a resaltar la importancia del bahareque en la vida del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia (PCCC).
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Por estos días -y recorriendo el municipio en sus zonas urbana y rural- hemos encontrado también el compendio de relatos sobre las casas de bahareque, porque ese es el interés primordial, el de reconstruir una historia municipal desde la tradición arquitectónica y con la anexión de relatos sobre habitantes del pasado, la actualidad constructiva y los oficios.
Circasia tiene, por fortuna, muchos detalles de la arquitectura vernácula. Y al interior de sus casas hemos encontrado, no solo el afecto de sus moradores, sino que hemos regresado al pasado nostálgico, observando los objetos de la ancestralidad hogareña. También, en su plaza principal y en sus sitios de encuentro, hemos disfrutado de las añoranzas que allí pretenden revivir. Las siguientes son las menciones de algunos aspectos particulares de su vida provinciana, que nos lleva a otro insumo para construir las historias particulares de Circasia.Sus títulos son, igualmente, particulares y emotivos:
– Las aldabas y trancas de la cafetería La Selecta.
– Los murales perdidos de Cipriano Echeverri.
– Michel, Romeo y Lupita, los perritos del parque.
– La casa del embaldosado y sus baldosas diversas.
– El regreso al interior de la casa amorosa.
– La semblanza del líder José Huber Hernández Zamora en su casa del recuerdo.
– Don Nicasio y el reparador de calzado del parque principal, dos personajes singulares.
– La agradable tertulia con el profesor Ginel.
– La historia de la fonda La Zulia.
– El puente de Boyacá, la urna del tiempo y los monumentos recordatorios del parque principal.
– La caseta del tinto vespertino.
– La escalera del recuerdo en el colegio San José.
– La venerable abuela de la casa de la familia Arboleda.
– La historia de la casa fundacional y del balcón icónico donde se asomó Gaitán.
– Bernardina, la mujer que se quedó en la historia de milagros.
– La casa Echeverri, su entramado de bahareque amarrado en bejuco y la historia de doña Ruby.
– “Sea filan serruchos” y otros avisos de la escena callejera.
– Las historias de la Casa Museo Cipriano Echeverri, de la lora Carola y la poeta doña Flor.
Los anteriores son, apenas, los títulos de algunas crónicas citadinas de Circasia. Aunque confieso que las siguientes son las que más nos harán emocionar en su recuento escrito y narrativo:
– Los leones en la gráfica patrimonial de Circasia.
– Los nombres raros de Circasia. Los personajes que no tienen tocayos.
Por ello -y todo lo que descubriremos en la pesquisa ciudadana- las historias de casas y de vida de Circasia son las de un pueblo que es eternamente ensoñador.
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