Un repaso por dos matices simbólicos de la identidad cultural del municipio Tierra de Luz del Quindío.
Se conoció a Quimbaya con un apelativo hermoso,’Luces y arqueología’, que alude a dos aspectos patrimoniales: el Festival de Velas y Faroles que se realiza el 7 y 8 de diciembre de cada año, y los hallazgos de piezas prehispánicas en su territorio. Sobre el primer aspecto, el gobierno departamental del Quindio declaró este evento como “bien de interés cultural intangible” a través de la ordenanza 0023 de 2006. Con relación al segundo, el hallazgo arqueológico más sobresaliente sucedió en 1890, cuando no existía todavía un caserío y en la extensión de terreno que hoy configura al municipio se encontró un ajuar funerario que ha pasado a la historia como el Tesoro Quimbaya. Sucedió en 1890 y ese lugar pertenecía al municipio de Filandia. Fue un hallazgo fabuloso, más de 400 piezas de oro, y un despliegue enorme en las noticias de prensa de la época, hasta que en 1891, el 20 de agosto, el gobierno colombiano compró la colección para prestarla a España, primero, y luego regalarla a la Reina María Cristina de Habsburgo.
Este hallazgo exacerbó los ánimos de muchos guaqueros, aventureros y buscadores de oro, lo que provocó en toda la región una multiplicidad de acciones de guaquería, tal vez la más grande de la historia de Colombia en los primeros años del siglo XX. Se fundaron varias poblaciones en medio de esas circunstancias y entre ellas el caserío de La Soledad o Alejandría en 1914, en la planicie donde hoy está Quimbaya. Hecho que sucedió el primero de agosto de ese año.
El Tesoro Quimbaya resaltó, sobretodo, por los poporos antropomorfos de belleza sinigual y por los pormenores de su destino triste (estar alejado de la tierra originaria), pues solo se puede apreciar en el Museo de América de Madrid.
Aunque la información que llegó a manos de la reina aparece como “ hallado en Finlandia, corregimiento del Estado Soberano del Cauca”, es indudable que este conjunto orfebre prehispánico se ha constituido en un importante factor de identidad, para reconstruir la historia local de Quimbaya. Además, porque, por primera vez un municipio tomó el nombre de la cultura indígena que había habitado esas tierras. Ese nombre – Quimbaya – fue asignado al poblado en la Asamblea de Caldas, cuando se elevó a la categoría de municipio, lo que ocurrió en 1922.
Desde entonces, y cada vez que hay remoción de tierras para construir infraestructura de vivienda o de vías, es común que aparezcan yacimientos arqueológicos. Infortunadamente esos registros se pierden, porque dichas acciones se realizan en medio de labores de guaquería. Eso representa pérdida de información que permita reconstruir el pasado de los pueblos indígenas. Sabemos de la asociación de los objetos hallados a alguno de los dos periodos identificados – Temprano o Tardío – gracias al cotejo tipológico de las piezas de cerámica u orfebrería, más no como resultado de datación o estudio científico. En el caso del Tesoro Quimbaya, y del hallazgo relatado a continuación, sabemos que dichos objetos corresponden al Periodo Temprano (500 a.C. – 600 d.C.). Este hallazgo es, lamentablemente, el único descrito por alguien,en el transcurso del siglo XX, para el municipio de Quimbaya.
De acuerdo con la información escrita en el libro “Recuerdos de la guaquería en el Quindío” (edición actualizada de 1943), su autor, don Luis Arango Cardona, relató un hallazgo en los siguientes términos (página 287) y publicó la foto de la pieza orfebre encontrada: “… El día 5 de diciembre de 1939 unos guaqueros sacaron el oro de la figura A en la región de Quimbaya (Quimbayá) en una guaca que se le da el nombre de matecañera…”
Lo más curioso de esta acción de guaquería es la interpretación rústica que hizo don Luis, personaje también conocido por haber sido el fundador del municipio de La Tebaida. Así describió en uno de los siguientes párrafos (página 288) la pieza que más llamó la atención: “…pesa cuarenta y ocho castellanos y es de oro de veintidós kilates. Esta figura representa un ser humano en forma alegórica: con piernas en forma de tablas; en cada mano tiene una barra de oro que termina en forma oval, tratando como de unirlas para formar una semicircunferencia. Esta figura es un ángel alado, como los de la Cristiandad. En la parte superior tiene dos bolitas en forma de paracaídas, igual a los que acostumbran los aviadores de nuestros días. Por detrás tiene una argolla para cargar este amuleto mágico – que ésto representa la figura – en quien depositaban toda la confianza”.
La pieza orfebre referida por el guaquero escritor es, indudablemente, un colgante comprendido dentro de la tipología del llamado Periodo Temprano. Parece haber llegado posteriormente a la colección del Museo del Oro del Banco de la República y su evidencia y descripción aparecen así en el registro y en la foto de una publicación internacional: “…. Pectoral Darién. Cast gold – rich tumbaga. Quimbaya. Quindío. Museo del Oro”.
Cientos de piezas de orfebrería prehispánica – lamentablemente saqueadas todas – fueron compradas por la entidad bancaria, desde la creación del Museo del Oro en 1939. La más conocida de todas es el famoso poporo que presenta las cuatro esferas en su parte superior, procedente de Yarumal (Antioquia), y que se convirtió en un símbolo de identidad del municipio de Quimbaya. La pieza relacionada en la descripción del libro de Luis Arango Cardona parece ser una de las que adquirió el Banco de la República.
No se ha realizado investigación arqueológica sistemática en Quimbaya después de este reporte. Al contrario, la guaquería persiste. Sin embargo, las figuras de oro prehispánicas (como las del Tesoro Quimbaya por ejemplo) son representadas en murales, en esculturas y en los faroles luminosos de las fiestas de velitas realizadas el 7 y 8 de diciembre de cada año.
De acuerdo con lo publicado por el plegable titulado “Quimbaya, tierra de luz”,en la gobernación de Amparo Arbeláez Escalante (año 2006), esta tradición religiosa se realiza desde 1980, cuando los pobladores del barrio Sierra Ochoa deciden realizar el primer alumbrado en sus calles, y es la representación mariana la que sobresale. En 1981 el Club de Jardinería realizó el primer concurso de Velas y Faroles y luego tomó el nombre de Festival. El siguiente aparte de dicho plegable contextualiza el sentido comunitario del Festival de Velas y Faroles: “Simbólicamente el concepto de los faroles ha trascendido a otras celebraciones como son la Semana Santa, Día de la Madre, fiestas aniversarias de las municipalidades, novena de aguinaldos y, fuera de las frontera locales, se venden faroles para eventos y convenciones”.
Las figuras y temas arqueológicos son ya incorporados en los faroles. Y así se vio en la noches del 7 y 8 de diciembre de los años de las década de los 90, cuando se representó el poporo de las cuatro esferas. Y en los últimos alumbrados, con los poporos del Tesoro Quimbaya. O en 2021 cuando se incorporaron en algunos faroles los detalles del único yacimiento arqueológico conservado actualmente en el municipio, las Tumbas de Cancel del Instituto Quimbaya.
Luces y Arqueología. Dos matices simbólicos de la identidad cultural del municipio de Quimbaya.
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