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Durante su gestión como Ministro de Educación visitó varios municipios del Antiguo Caldas —hoy Quindío—, dejando huella con sus propuestas para la educación popular.

Cuando Jorge Eliécer Gaitán ocupó el cargo de Ministro de Educación, visitó varios municipios de Colombia, incluyendo los de la región antioqueña y cuatro en el Quindío, que todavía pertenecían al departamento de Caldas, con Manizales como capital.

 

Era mucha la expectativa por la llegada del alto funcionario, pues su cruzada nacional por el impulso de la educación popular y los planes que desplegaba al interior de su cartera también eran visibles en los municipios de la provincia caldense, donde ya existían escuelas y colegios que, seguramente, esperaban la visita del caudillo.

Lea también: El paso de Jorge Eliécer Gaitán por municipios del Antiguo Caldas I

Gaitán, a su paso por el Ministerio, desde el momento de su posesión (1 de febrero de 1940) y hasta el 15 de febrero de 1941, dejó profunda huella con sus ejecutorias. Tal cual había ocurrido cuando fue alcalde de Bogotá (desde junio de 1936 hasta febrero de 1937), en el gobierno del presidente Alfonso López Pumarejo y con la Gobernación de Cundinamarca a cargo de Parmenio Cárdenas. Fueron, en realidad, dos cortos lapsos como alcalde y ministro, pero muy fructíferas sus acciones.

“La llegada de Gaitán al Ministerio de Educación Nacional permitió dotar de mayores mecanismos que contribuyeron al desarrollo de la educación popular, reflejados principalmente a través de la Dirección de Extensión Cultural y Bellas Artes. Desde esta instancia de gobierno se crearon nuevos servicios, los cuales estuvieron a tono con la dinámica popular”.  

 

(Fuente: Ministerio de Educación Nacional, año 1940. En “Jorge Eliécer Gaitán y su defensa de la educación pública en Colombia”, por Alejandro López de Lara Marín, Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, vol. 52, no. 3. Ciudad de México, septiembre-diciembre de 2022).

En efecto, y de acuerdo con la anterior publicación, en el lapso de un año como ministro, Gaitán creó interesantes programas para favorecer a los más desprotegidos. Entre esos alcances están los Patronatos Escolares, las Escuelas Ambulantes, los almacenes escolares, la sala de lectura de la Biblioteca Infantil Teatro Cultural de Bogotá y hasta la formación de “obreros en el conocimiento del alfabeto”, de cuya evidencia quedó una foto donde se ven adultos mayores en un aula de clase.

 

Pero el motivo que llevó a Gaitán a diferentes estancias de Colombia fue la socialización de su programa de nacionalización de la educación primaria, que aunque había pasado en la Cámara de Representantes, no encontró apoyo en el Senado.

En esos afanes de divulgar tan interesante propuesta, fue como el ministro Gaitán llegó a Armenia. Luego estuvo en Circasia, Montenegro y Filandia.

Para atender a tan alto dignatario, el Concejo de Armenia emitió dos acuerdos en 1940. En el primero aparece el siguiente texto:  

“Reconózcase al señor Juan Jaramillo Zuluaga la suma de quinientos ($500.00) pesos para atender gastos de la recepción al señor Ministro de Educación Nacional, doctor Jorge Eliécer Gaitán”.  

Mientras que el segundo decía:  

“Autorícese al señor José J. Maya, administrador del Club América, la suma de sesenta ($60.000) pesos por valor de cuatro litros de champaña suministrados para la recepción del señor Ministro de Educación y su comitiva, en copa que le fue ofrecida en las salas del Concejo”.  

(Tomado de “Armenia y su Concejo, cien años de vida administrativa”, Optigraf, Armenia, junio de 2003).

Una foto, divulgada en la publicación “Armenia 100 años” (Lito-Andes Publicidad, Armenia, 1989), y bajo la dirección de Aníbal Augusto Almanza, da cuenta de aquella recepción ofrecida en el Cabildo Municipal de Armenia para tan célebre funcionario.

 

La visita de Gaitán a Circasia fue reseñada a partir del testimonio de uno de los acompañantes del caudillo. Se trataba de Darío Henao Arbeláez, nieto de Isidoro Henao, fundador de Circasia, e hijo de don Darío Henao Vargas. Su testimonio aparece así publicado en uno de los libros que salieron a la luz pública con motivo de la celebración del primer centenario de Circasia:

“…Yo tuve muy buenas relaciones con Jorge Eliécer Gaitán. Estuvimos juntos en el Cementerio Libre cuando era Ministro de Educación. Allí me dirigió las siguientes palabras: ‘Hombre, vos por qué no dejás esa vaina de llamarme doctor. En Bogotá me llaman el negro, oigo que a vos te dicen negro acá, tratémonos así, dejá esas cosas'”.  

(En: Circasia corazón palpitante del Quindío, por Hilmer Giraldo Giraldo. Editorial Quingráficas, Armenia, 30 de julio de 1984.)

La foto a la que alude el “negro” Darío Henao es muy difundida en todos los medios y, en especial, por un libro titulado “Cementerio Libre Circasia, monumento a la libertad, la tolerancia y el amor” (Imprima Ltda., Manizales, 1983), edición preparada y dirigida por Fabio A. López Arias, con prólogo del afamado escritor de origen cuyabro Adel López Gómez. 

 

No es la única foto testimonial de la visita de Gaitán al Cementerio Libre, pues también se publica otra donde él aparece acompañado de varios dirigentes liberales del Quindío.

En Circasia, el ministro visitó también las instalaciones de una empresa constituida por un alemán, el señor Ignacio Fitzgerald, donde se producía el famoso Vino Sangre desde 1936. Era una casa hermosa, con jardines alrededor y pinturas alegóricas a la producción del vino en sus paredes. Así lo reseña la historiadora Piedad Gutiérrez Villa en otra de las publicaciones del centenario del municipio de Hombres y Mujeres Libres:

“Dicha mansión fue visitada por personajes como el doctor Jorge Eliécer Gaitán, muchos poetas como Baudilio Montoya, el ‘vate de Calarcá’, políticos de Caldas, Valle, y tenía la afluencia permanente de turistas”.  

(En Circasia en la historia, documentos y ensayos, Gobernación del Quindío, Departamento de Publicaciones, Universidad del Quindío, Armenia, 1984).

El ministro también estuvo en Filandia. Aunque no se ha divulgado foto alguna sobre su visita, sí existen dos reseñas escritas al respecto. La primera es una versión del periodista Uriel Herrera Giraldo, que da información sobre la visita que hizo Gaitán al colegio de la Santísima Trinidad, fundado en 1937 por el sacerdote Antonio José Valencia, y que ya tenía fama regional por sus amplias instalaciones, que acogían a alumnos internos de diferentes lugares. Así lo describe el columnista:

“El doctor Jorge Eliécer Gaitán, cuando estuvo de Ministro de Educación Nacional, supo del extraordinario éxito logrado por el centro educativo del Quindío y decidió visitarlo. Con el Secretario de Educación del departamento, doctor Arias Correa, y con un elenco de altos funcionarios se aparecieron un día en Filandia (…) El ministro habló lleno de sorpresas y admiración. Contempló la magnitud de la obra llevada a feliz término por un pueblo, solo guiado por un hombre iluminado, que nunca recibió ayuda externa, ni siquiera la del gobierno”.  

(“Colegio de la Santísima Trinidad en Filandia”. En: Periódico La Patria, Manizales, 9 de febrero de 1954).

La segunda reseña, contada como anécdota, está inserta en el testimonio del “negro” Darío Henao, en el mismo libro de Hilmer Giraldo Giraldo. Se refiere a la visita que hizo Gaitán al colegio del Sagrado Corazón de Jesús, de las religiosas Bethlemitas, el primer plantel de esa congregación fundado en el Antiguo Caldas. El relato, cargado de humor, lo describe así:

 “…Otra anécdota que recuerdo mucho con Gaitán es la siguiente: Él visitaba los colegios cuando estaba en el Ministerio de Educación para ver las necesidades y otros asuntos. Una vez fuimos a Filandia a un colegio de monjas; en esas, las hermanitas se movían de una dirección a otra tendiendo mesas con manteles, ya organizando sillas. Entonces me dijo que estaba hasta aquí (señalando la nuca) de esos banquetes y de tanta pompa, que él quería coger la comida con sus propias manos y estar más tranquilo (…)  

Ya al salir, Gaitán me expresó: ‘Es el primero y el mejor almuerzo que me he comido en toda mi vida’“.

Todo indica que Gaitán volvió a Circasia, ya como candidato, en campaña política. Como testimonio de aquello se conserva una foto donde él aparece asomado en el balcón de una casa esquinera de la plaza principal de la calle Real, arengando a la multitud, de lo cual me ocuparé en una próxima entrega.


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