El 4 de febrero, Ladan dialogará con Laura Restrepo.
Conocí sobre la existencia de Sani Ladan, cuando asistí a una función en el Teatro Azul de Armenia, apreciando la obra ‘Entre líneas’, que representa el drama de los migrantes y la tragedia de los que deciden salir de su patria,a otros destinos del planeta,en busca de nuevas oportunidades de trabajo y de vida.
El próximo 4 de febrero tendremos a este analista geopolítico y activista por los derechos humanos en la ciudad de Armenia, donde también tendremos la oportunidad de escuchar la conversación que él sostendrá con la escritora colombiana Laura Restrepo.
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Como lo manifiestan los directores del Teatro Azul, aquella “es una obra de teatro documental expandido, resultado de un proceso de investigación y creación sobre la migración y el entorno macroeconómico que le rodea… La obra no es un simple relato es un pulso vivo que late entre el escenario y el cine, entre la tecnología y el alma humana”.

Dentro del proceso de investigación,la agrupación vivió en la frontera que separa México de Estados Unidos. También visitó la frontera de Ceuta y Melilla que divide Europa de África, e hizo una inmersión con inmigrantes venezolanos que cruzaban Colombia.
Teatro Azul también contactó importantes activistas,para poder usar fragmentos de sus discursos e historias de vida en la obra, como lo hizo con los apartes del libro de Sani Ladan.
Y es que la historia de los migrantes se puede conocer de manera dramática leyendo la obra,que este formador intercultural y Especialista en Política Exterior escribió en 2022,con el título de “La luna está en Duala y Mi destino en el conocimiento” (Plaza y Janés. Penguin Random House Grupo Editorial. Barcelona, 2023).
Sani Ladan nació en Bramenda, al noroeste de Camerún (África), en 1995. Creció en la ciudad de Duala y la familia se instaló en un barrio muy popular. Desde las primeras páginas, en su libro, nos deleita con los detalles de su vida sencilla, pero también con las peripecias que sufrió desde que decidió salir a sus 15 años de la casa paterna. Traspasó la frontera de su país con un único objetivo, el que refiere en el título, estudiar. Leyendo sus páginas, uno se asombra ante las dificultades que todo migrante tiene que sortear, pasando por diferentes países, recibiendo vejámenes y sufriendo por las dificultades más extremas. También llora uno al apreciar la sentimentalidad que se aprecia en sus párrafos, como lo anota en la siguiente cita cuando conoció a Inés, quien le brindó apoyo y lo acogió en su vivienda,al final de su periplo accidentado en España (página 183):
“…Con ese gesto tan simbólico y significativo para mí, Inés hizo mucho más:me ofreció un cariño inconmensurable, justo lo que más necesitaba”.
Pero lo más impresionante es que él nos muestra la realidad de la geopolítica mundial y, sobre todo, el desprecio que tienen muchos habitantes de los países del norte y de occidente hacia África, su tierra natal.
Varias frases me impactaron en su contenido. Y tal vez una cita me trae a colación la necesidad, que tenemos todos los que estudiamos profesiones relacionadas con las Ciencias Sociales, de estar dispuestos a escuchar al otro y, sobre todo, al que decide abandonar su país para llegar a tierras incógnitas. La siguiente cita es muy diciente (página 76):
“… Detrás de cada migrante hay historias y procesos vitales dignos de conocer…”
La cita que menciono a continuación (página 81) refleja la tristeza que puede sentir un migrante cuando se siente desvalido en otros confines, como lo sintió Sani Ladan cuando, con tres compañeros más, fueron abandonados por traficantes del dolor humano, en medio del desierto del Sahara. Lo más triste es que pudieron apreciar la muerte de uno de sus amigos de travesía:
“Por paradójico que resulte, en el desierto se siente libertad porque es extenso y sin barreras. Pero no lo podíamos disfrutar porque dependíamos en medio de la nada de dos extraños que no manifestaban la menor empatía”.
La realidad de los migrantes también la vivimos en Colombia. La que recordamos con tristeza, por la migración interna y el desplazamiento forzado. Pero, también, por la migración transnacional,con todas las desigualdades e injusticias, como la que vimos manifestada en el desespero de tantos seres humanos expatriados,pasando por el Tapón del Darién, para acceder a ese ilusorio llamado “sueño americano”.

Las miradas discriminatorias hacia el migrante. Los abusos. La explotación (digamos mejor, la expoliación de los recursos naturales y minerales) del uranio y otros materiales preciosos en los países originarios de los migrantes. El paso por Nigeria, Níger, Argelia, Marruecos, apreciar la tragedia de Melilla. La llegada a Ceuta, hasta terminar en España, donde culmina su deseo de estudiar y graduarse en Relaciones Internacionales. Todo esto, relatado por un habitante del mundo excluido que, como lo expresó en su libro, entendió que el color de la piel también es sinónimo de desprecio. Así lo expresó en la página 93, al sentirse discriminado y rechazado, a su paso por Tamanrasset, un vasto territorio de tierra árida en medio del desierto:
“.. Argelia era tierra hostil para nosotros o, mejor dicho,para cualquiera con nuestro color de piel. Por primera vez en la vida tomé conciencia de mi negritud y me di cuenta de que era negro. En Camerún, mi país – o en los países africanos por debajo del Sahara que hasta entonces había recorrido – mi color de piel no había sido motivo de discriminación o desprecio, pero, como comprobamos, el racismo y la negrofobia están muy extendidos en el norte del continente”.
Un libro para leer con sentimiento en sus 254 páginas. Una obra teatral, ‘Entre líneas’, del grupo Teatro Azul, para reflexionar sobre la realidad dura de uno de los fenómenos dolorosos de la globalización. Una conversación que no nos podemos perder sobre la realidad más triste de muchos habitantes del planeta, comentada por su protagonista africano y por una escritora colombiana. Una oportunidad que no podemos despreciar.
Esa cita, o mejor ese regalo con nosotros mismos,se puede concretar,asistiendo, a la función primero. Para dar paso, después, al conversatorio, el próximo 4 de febrero. Será la oportunidad de conocer en persona y escuchar a Sani Ladan.
Como lo aseveran los miembros del colectivo Teatro Azul, “en una época en que las fronteras se han convertido en trincheras del rechazo, la obra es un llamado urgente a recuperar la empatía”.
La palabra empatía, la misma que menciona Ladan en su libro.
Al igual que el empleo que él hace de tres palabras clave, para entender uno de los episodios más severos, la superación de la infranqueable valla de 6 metros de alto en Melilla, que tenía cuchillas colocadas en una zanja de su base y en la que caían, en medio de aullidos de dolor,muchos migrantes. Las tres palabras resumen ese sacrificio: “supervivencia resiliencia y resistencia”.
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