Combina historia y riqueza arqueológica, con petroglifos prehispánicos que narran un pasado aún poco explorado.
La Tebaida, en el departamento del Quindío, celebra este 14 de agosto de 2025 sus 109 años de fundación. Fue una gesta histórica muy particular, porque todo partió de las intensas jornadas de guaquería, fomentadas por un personaje singular, llamado Luis Arango Cardona. Fue un guaquero que escribió sus memorias, plasmadas en el libro más polémico de la región, ‘Recuerdos de la guaquería en el Quindío’ (Editorial de Cromos, Bogotá, 1924).
Don Luis y sus hermanos, dueños de los predios donde hoy está instalada la población, protagonizaron las acciones de saqueo, que se generaban desde los cateos, para lo cual empleaban la herramienta tradicional del guaquero, llamada “mediacaña”. De aquellas prospecciones no arqueológicas se llegó a una descomunalexpoliación de piezas arqueológicas.
Elresultado, hallazgosy destrucción de cientos de sepulturas (las guacas) y muchos otros yacimientos. Si se hubiesen excavado con el rigor de la arqueología científica, habrían suministrado valiosa información para reconstruir la historia de los pobladores prehispánicos del territorio.
Ello ocurrió en la primera década del siglo XX. Cuando los terrenos ya estaban suficientementeexplorados y vulnerados, las piezas de cerámica, oro, y de piedra eran incorporadas a las colecciones particulares de muchos quindianoso vendidas al mejor postor.
Los determinantes de la fundación son narrados por el académico Francisco Cifuentes Sánchez en una publicación de La Crónica del Quindío (“La Tebaida, sinopsis histórica“. Armenia, 1999),así:
“… La fundación no se hizo exactamente en torno a una fonda rural específica o a raíz de una colonia bien determinada, como acaeció con muchos municipios caldenses… fue diferente. Es el caso de un solo propietario que decide vender lotes de su propio terreno, con el objetivo específico de fundar un poblado una vez trazado y medido para tal objetivo urbano. Dentro de estos nuevos propietarios de lotes hubo colonos y agregados”.
Petroglifo LA Piedra de la Familia
Don Luis determinó repartir los solares de la extendida planicie, dando vida al municipio de La Tebaida. La certeza de la fecha se fundamenta en el siguiente aparte de lo consignado en el escrito de Cifuentes Sánchez:
“El 14 de agosto de 1916 empezó a trazar el pueblo, con calles y avenidas de 10 metros de ancho, plazas y manzanas de 80 metros. Se vendieron 130solares de 20 varas por 40“.
La Tebaida es un municipio próspero, de clima cálido. Al ser la puerta de entrada al norte del Valle de Cauca le ha permitido una ventaja en la conexión interdepartamental. Es también una despensa de producción agrícola y frutal, lo que le ha valido la perífrasis del “Edén Tropical del Quindío”.
Cerca se encuentra el legendario valle de Maravelez y también en sus contornos están los relictos boscosos que conforman, en límites con Quimbaya, un reservorio de biodiversidad llamado El Ocaso.
Todavía presenta una configuración arqueológica, representada en el arte rupestre. Esto es la existencia depetroglifos en su jurisdicción. Son piedras grabadas en la época prehispánica, que pueden tener varios siglos de antigüedad. Por el trazo de sus diseños -figuras antropomorfas y zoomorfas- se puede colegir que son evidencias del periodo tardío del Cauca Medio.
Los petroglifos, en territorio de La Tebaida, pudieron ser la justificación que se haya tenido en cuenta por parte de los evaluadores que estudiaron, antes de 2011, los municipiosque integrarían el área principal y la zona de amortiguamiento del Paisaje Cultural Cafetero Colombiano.
Irónicamente eso no se tuvo en cuenta y La Tebaida quedó por fuera del PCCC, siendo el único municipio quindiano excluido del reconocimiento conferido por Unesco para ingresar en la privilegiada Lista de Patrimonio Mundial.
Tres petroglifos se han reportado en la región de La Tebaida. No quiere decir que sean las únicas evidencias, pues se presume que otros petroglifos se encuentran en las riberas de las quebradas o cerca de ellas. Porque, también, es notorio que las figuras esculpidas (ranas, salamandras) podrían corresponder a ceremonias de fertilidad o ritos de carácter acuático.
El primero, el más conocido de todos, se llama La Piedradel Indio. Es el que más figuras presenta, aunque de su presencia física no sabremos más.En noviembre de 2010 una borrasca del brazo del río Espejo, donde se encuentra la gran piedra, fue cubierta por la corriente. El petroglifo quedó enterrado y sobre él una capa de sedimentos nos ha privado de su observación. Por fortuna hay fotografías que nos muestran los detalles iconográficos. También se conoce un registro en blanco y negro, donde se aprecia a uno de los hermanos Arango Cardona interviniendo su superficie.
Otro petroglifo se conoce como Piedra de la Familia, en un sector rural cercano a la quebrada donde se encuentra La Piedra del Indio. Fue descubierto en el año 2000 y su nombre se debe a que presenta motivos zoomorfos, o sea tres representaciones de salamandras.
Un tercer petroglifo se conoce como la Piedra de San José. Su ubicacióncorresponde a un punto limítrofe con el municipio de Montenegro. Uno de sus diseños representa la espiral.
Los petroglifos siempre están en riesgo de desaparecer o ser dañados por acción humana, porque se encuentran a la intemperie, en sitios despoblados. Lo que implica que debe existir una campaña de concienciación, que muestre a los ciudadanos la importancia del arte rupestre, como evidencia de un pasado que puede simbolizar un carácter de sitio sagrado y ceremonial.
Sila fortaleza arqueológica se debe destacar en La Tebaida, otro factor importante se añade a sus atributos. Se trata del Museo del Quindío, un edificio que alberga una representativa muestra de cerámica arqueológica, bien distribuida a nivel museográfico.