Cuatro libros que salieron a la luz en 1924, hace un siglo, son uno de los más valiosos patrimonios bibliográficos de mi colección particular. El año pasado – 2024 – se cumplió un siglo de estar a la disposición de todos los públicos. Y por eso considero pertinente ofrecer sus reseñas a continuación:
EL LIBRO MÁS CURIOSO Y POLÉMICO DE LA BIBLIOGRAFÍA COLOMBIANA
El nombre del abogado Eleuterio Serna vuelve a aparecer en el libro más despreciado de la tercera década del siglo XX en el departamento de Caldas. Su título, "RECUERDOS DE LA GUAQUERÍA EN EL QUINDIO". Fue escrito por don Luis Arango Cardona, miembro de una familia de colonos, que no solo se dedicaron al descuaje de las montañas, sino que también fueron guaqueros. O sea, saqueadores de sepulturas indígenas.
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Las razones por las que aparece el nombre de Eleuterio Serna fueron dos. Era adepto a la doctrina esotérica de la Teosofía, a la que pertenecía también Arango Cardona, y se constituyó en el defensor a ultranza de la publicación, que fue editada por la Editorial de Cromos Luis Tamayo & Co. de la ciudad de Bogotá, en 1924. Fue conocido a través de dos entregas, el Tomo 1 y el Tomo 2.
Don Luis Arango Cardona también fue el fundador de La Tebaida y era el padre de uno de los profesionales más prestigiosos de la región, el economista y escritor Jesús Arango Cano, quien también produjo libros sobre el tema arqueológico.
El libro de Arango Cardona fue censurado por la iglesia católica de la época y sus líneas se refieren crudamente al relato de cientos de hechos de guaquería, lo que también representó el repudio de muchos arqueólogos de épocas recientes. Se consideró polémico porque es claramente una apología del delito de la guaquería. Que, sin embargo, en aquella época no constituía una falta hacia el patrimonio arqueológico de la Nación.
No obstante, su desordenada redacción y su fatigante lectura de las 329 páginas, el libro es de obligatoria consulta. Porque como lo escribí en un artículo de mi autoría, hoy – a la luz de la realidad que nos acompaña y debido a la ausencia de excavaciones sistemáticas y científicas – esos relatos nos podrían ofrecer información valiosa, leyéndolos con sentido de resignificación semántica.
El libro llegó a mis manos en la década de los años 70 y se ha convertido en uno de los más costosos en la reventa de ediciones bibliográficas de Colombia. Es natural que ello ocurra porque, siendo una clara alusión al delito, de saqueo patrimonial, es también, de forma irónica, un texto que cuenta la historia de las fundaciones de los pueblos del Quindío.
UN LIBRO SOBRE LAS MISIONES CATÓLICAS DEL CAQUETÁ Y EL PUTUMAYO
En 1924, en el mes de mayo, un misionero capuchino catalán publicó el libro que lleva por título "UN VIAJE POR EL PUTUMAYO Y EL AMAZONAS. ENSAYO DE NAVEGACIÓN". Fue entregado al público académico de la época por la Imprenta Nacional de Bogotá y se constituyó en un texto que relata los detalles de viaje por los ríos amazónicos colombianos que hizo, en 1918, el padre Gaspar de Pinell, en compañía del doctor Tomás Márquez.
En comunicación enviada a su superior, Fray Fidel de Montclar, el autor anota lo siguiente: sobre la relación del viaje realizado:
"Para mayor claridad dividiré esta relación de viaje en tres partes. La primera comprenderá una pequeña introducción y lo que nos sucedió desde Puerto Asís a Manaos de marzo a junio de 1918. La segunda hará referencia a lo que hicimos en esta ciudad, a nuestra salida de allá con la lancha Yaquirana, al regreso en la misma, sin haber podido llegar a Puerto Asís por causa de los peruanos, y a nuestra segunda permanencia en aquella población brasilera, del 1 de junio a los últimos días de septiembre del mencionado año. En la tercera explicaré las muchas peripecias y penalidades que sufrimos desde Manaos a Puerto Asís, con algunos datos sobre el Amazonas, desde el 26 de septiembre al 19 de noviembre del mismo año".
Al contestar esta misiva, Fray Fidel de Montclar valora la publicación y anota lo siguiente:
"Los lectores se podrán orientar y formar una idea exacta del Putumayo, cuya geografía es ignorada por la totalidad de los colombianos. Les pedimos lean, cuando menos, el índice de esta relación de viaje, y su indiferencia por aquel misterioso territorio se trocará en vivo interés y afectuosa simpatía".
Si bien los viajeros estuvieron en El Encanto, el río Igara – Paraná y otras poblaciones – donde el dominio de la Casa Arana (comandada por el cauchero Julio César Arana) era evidente- su descripción no fue muy clara sobre los abusos endilgados a esa compañía.
Hoy, el libro ha sido reeditado en razón de su importancia etnográfica e histórica y sobre lo amazónico. Conservo uno de los ejemplares originales de hace un siglo, que me llegó hace bastantes años, al adquirirlo en una de las ventas tradicionales de libros usados. Toda una joya bibliográfica.
UNA DE LAS PUBLICACIONES MÁS FAMOSAS DE COLOMBIA
Luego de la publicación del padre Gaspar de Pinell, todo indica que, en ese año de 1924, y ya de dominio público, el escritor José Eustacio Rivera lo consultó. Lo hizo con dedicación porque él hizo parte de la Comisión Colombiana de Límites con Venezuela, junto con Melitón Escobar Larrazábal y ambos habían presentado un informe, enviado desde Manaos, al Ministro de Relaciones Exteriores de entonces, lo que ocurrió el 18 de julio de 1923 y tal cual relacionan en su obra "LA ECONOMÍA EXTRACTIVA EN LA AMAZONÍA COLOMBIANA, 1850 – 1939", sus autores Camilo Domínguez y Augusto Gómez.
Fue ese informe "un importante documento histórico, de enorme importancia para conocer la situación general del nororiente de la Amazonia Colombiana a principios de los años 20".
Rivera también fungió como poeta, joven ingresó en Bogotá a la Escuela Normal de Institutores, obtuvo el título de maestro y fue nombrado inspector escolar en el Tolima. Luego se graduó como doctor en Derecho y Ciencias Políticas nació en Neiva, era un huilense inquieto y versátil. Fue testigo de excepción en la llanura y en la selva amazónica de la triste realidad de los pueblos indígenas, oprimidos por las atrocidades de las caucherías. También estuvo en Orocué, Casanare, lugar que le sirvió finalmente para escribir una de las obras más importantes de la literatura colombiana, "LA VORÁGINE".
Sabemos que Rivera leyó el libro de Fray Gaspar de Pinell, pues en el ejemplar original que posee la Universidad Javeriana (repository.javeriana.edu.co.), en encuadernación rústica- como la que yo poseo -, aparece una nota manuscrita en la cubierta frontal, que dice:
"H. representante Dr. José Eustacio Rivera". En esa copia de la sala de Libros Valiosos Sección Especial, contiene marcaciones y anotaciones a lápiz, en algunas páginas, y una de las anotaciones dice", (Ojo, 4 días a Manaos, Gabriel)".
Al contrario del misionero capuchino, quien en su recorrido presenció lo correspondiente a las caucherías, y también lo relacionado con los abusos cometidos por la casa Arana, Rivera relata con crudeza y tristeza esas situaciones lamentables.
Si bien no he tenido en mi biblioteca una de las ediciones más antiguas, sí poseo y releo dos de los ejemplares que tienen las carátulas más hermosas, la de Editorial Reflexión y la mexicana, de Calle Romita No.7385.
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