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Vecinos de Pijao, Génova y Filandia protagonizaron en el siglo XX una silenciosa rebelión contra el control central de Calarcá, cuestionando fechas oficiales y exigiendo autonomía territorial.

El próximo 15 de mayo de 2025 se cumple, en el municipio de Pijao, un nuevo aniversario de su fundación. Los procesos fundacionales de la cordillera quindiana (Génova, Pijao, Córdoba y Buenavista) se desarrollan desde finales del siglo XIX, en el marco de las oleadas migratorias de hombres y mujeres con sus familias, que se desplazaban desde diferentes puntos de la geografía nacional, pero especialmente de la región tolimense, como es el caso de Pijao.

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 No obstante registrarse el traslado de esos primeros colonos, desde las postrimerías del siglo XIX, las fechas oficiales de establecimiento poblacional se instituyeron como si ello hubiese ocurrido en los primeros años del siglo XX, motivadas ellas por sucesos provinciales o por acomodamiento de días escogidos por conveniencia que, muchas veces, no se explican en contexto histórico.

 El caso de Pijao es uno de los que presenta esa  situación. Se oficializó la fecha de 1902 desde la narrativa de la realización de un acto de mejoras en el terreno que actualmente corresponde al parque principal. Se le endilga la fundación a Nemesio Peña, Emiliano Orozco y Eleazar Orozco, entre otros, quienes fungen para la historia como los protagonistas principales. Otros nombres deberían aparecer en esa gesta, porque fue masivo el desplazamiento de muchas familias, como así lo atestiguan las versiones de tradición oral de antiguos habitantes pijaenses.

“Desde 1902, vecinos de la región pusieron en tela de juicio la narrativa oficial de su fundación.”

 El primer nombre – el de Nemesio Peña – llama la atención, porque aparece en los anales del Concejo de Calarcá, tal cual lo testimonian los actos públicos que quedaron registrados en los archivos de la corporación. En efecto, Peña aparece como presidente del Concejo de la Villa del Cacique, en el año 1905, donde era Indalecio Ortega su vicepresidente y Luciano Echeverri su secretario ( “Concejo de Calarcá, 100 años en la historia 1905 – 2005”, Impresión Quebecor World, Bogotá, 2005).

Pijao en los años 80.

 Otros datos y fechas, transmitidas para  resaltar la oficialidad del  aniversario de Pijao son las siguientes:

 – El primer nombre dado al naciente caserío fue el de San José de Colón.

 – En 1905 se convierte en corregimiento de Calarcá. Y llama la atención que es el mismo año en que Nemesio Peña asume la presidencia del Cabildo. Ello aparece en el acuerdo número 13 de julio 31 de 1905, destacando que “esa fracción del territorio debe elevarse a dicha categoría corregimental, pues el caserío de Colón es de importancia y que conviene establecer en él para el mejor régimen una administración especial”.

 – De conformidad con el citado acuerdo, también se establecieron los límites del corregimiento: “De los límites con el departamento del Tolima en la Cordillera Central y siguiendo la cuchilla que divide las aguas del Rioverde y Ríolejos y pasando por la picota del Tolrá hasta el alto del Mocho; de aquí una línea recta al Ríolejos; este abajo a su desemboque en el río Barragán; este arriba a sus nacimientos, de aquí a la Cordillera Central, y por esta al punto de partida”.

 Es también, por decisión de los cabildantes de Calarcá que se define, en el año de 1906, el destino administrativo de Génova, el otro caserío fundado por don Segundo Henao.

 Llama la atención la denominación toponímica de ambos poblados, Colón y Génova. Por lo cual se puede colegir la tendencia extranjerizante en la asignación de nombres para los nuevos asentamientos. Y, mucho más para Génova, pues se sabía de la admiración que tenía don Segundo Henao por la reseña biográfica de Cristóbal Colón, hasta el punto de determinarse, como oficial, la fecha del 12 de octubre para la celebración de fundación del poblado.

Génova en la primera década del siglo XX.

 En el mismo año de la fundación de Génova (1906), el 5 de agosto, por medio del acuerdo 005 el Concejo de Calarcá erige el caserío de Génova en corregimiento, segregándolo del territorio del corregimiento Colón. Así se describe ello en el libro atrás referenciado, página 26:

 “La solicitud, según consta en la parte considerativa del acuerdo, fue presentada por más de sesenta individuos. Para el efecto, el Concejo había designado una comisión en cabeza de su presidente Nemesio Peña y en compañía de vecinos honorables de Colón, uno de ellos residente en Génova, para que rindiera un informe acerca de la conveniencia a los intereses del municipio…

 …Tras dar informe favorable, el Concejo determinó los siguientes límites para el nuevo corregimiento de Génova: “De donde desemboca el Ríolejos al Barragán, Ríolejos arriba hasta donde sale la quebrada “La Maicena: esta arriba a sus nacimientos; de aquí línea recta a la cuchilla del Cidral; esta arriba a la Cordillera Central; por esta hacia el sur hasta en dirección de los nacimientos del río Barragán; de allí a estos, y Barragán abajo al punto de partida”.

Génova en la década de los 70.

 La vida de ambos corregimientos transcurría en medio de las condiciones de apertura  agrícola y, también, consolidándose su repoblamiento. Pero en el año de 1911, y hasta 1914, se da lo que el investigador y sociólogo Álvaro Pareja Castro ha llamado “el primer movimiento de autonomía político – administrativo, el cual tomó la forma jurídica de una Petición de separación del municipio de Calarcá y de anexión al municipio de Armenia”.

 Una interesante reseña, sobre un primer acto de rebelión administrativa – en este caso de petición de segregación al municipio de pertenencia – fue el fruto de la indagación archivística que hiciera Pareja Castro en la ciudad de Manizales. Curioso, porque es inimaginable, en los inicios de la vida corregimental, que dos pequeños caseríos hicieran tal petición.

 La primera revisión de tal demanda estuvo a cargo de un órgano de la época, adonde llegó la petición. Así lo detalla el investigador en el artículo que él escribiera para una sencilla revista local de Pijao, en 1993. Por su importancia histórica, y para evidenciar lo singular de tal hecho, me permito transcribir los detalles:

“En este sentido, la Comisión de Régimen Municipal de la Asamblea de Caldas de la época, que estudió dicha solicitud, rendía el siguiente informe, discutido y aprobado bajo la proposición de fecha 1 de abril de 1911:

“… Dígase a los vecinos de Colón y Génova que la Asamblea no puede tomar en cuenta la petición mientras ésta no llene los requisitos de los artículos 189,190 y 191 del Código Político Municipal”.

 Expedido el anterior informe –  que el acucioso pesquisidor Álvaro Pareja encontrara en los Anales de la Asamblea del departamento de Caldas (Manizales, No.11, pp 83- 84) –  la ambiciosa propuesta también fue considerada en el Concejo de Calarcá, la cual fue rechazada, como se lee en el Acta de la sesión del día 11 de marzo de 1912, en su capítulo V, numeral 3.

 Por eso transcribo los apartes siguientes, que contienen la respuesta del Concejo de Calarcá y otro informe de la Comisión de Régimen Municipal, que detalla otra situación de rebeldía de los pobladores a la pertenencia de sus respectivos Distritos municipales. Pues ese fue también el caso relativo a Filandia, donde algunos vecinos solicitaban segregación:

 ” El Concejo de Calarcá pide que se deseche la petición de los vecinos de los corregimientos de Colón y Génova, del dicho municipio de Calarcá, relativa a variación de vecindad”(Tomado de los Anales No. 25, marzo 21, p.196).

Filandia en la segunda década del siglo XX.

 El sociólogo Álvaro Pareja Castro, con referencia a la otra localidad en rebeldía, acota lo siguiente, ocurrido ello en ese año de 1912:

 “…En el transcurso de este año la Comisión trató otro asunto semejante enviado por el Concejo de Filandia, lo que demuestra la compleja situación que se vivió en el Quindío por aquellos tiempos con respecto a la jurisdicción territorial. Doble situación para lo cual se conformó, con los Honorables Diputados Álvaro Hoyos, Luis Salas y José Miguel Arango, una Comisión que provisionalmente consideró lo siguiente:

“Los Concejos Municipales de Calarcá y Filandia han dirigido a la Honorable Asamblea sendos memoriales en los que hacen saber que se opondrán a las peticiones de algunos vecinos de estos municipios sobre la segregación de términos o territorios de sus respectivos Distritos, para la fundación de nuevas entidades; más como a la Asamblea no le ha sido dirigida todavía memorial alguno en el  sentido que presienten dichos Concejos, vuestra Comisión os propone el siguiente proyecto de resolución: Quede  sobre la mesa de la Secretaría los aludidos memoriales para tenerlos en cuenta, en el caso que vengan solicitudes en tal sentido”.( Tomado de los Anales, No. 28, abril 9, 1912).

 “La resistencia local evidenció una lucha por la soberanía cultural en plena apertura agrícola.”

 Todo indica que las aspiraciones de los vecinos no prosperaron. Aunque, un año después, en 1913, los habitantes de Colón y Génova reiteraron la solicitud. Ya le correspondió conceptuar a otra Comisión, conformada por los diputados Alfonso Villegas, Tobías Jiménez e Isaías Ramírez, que rezaba lo siguiente:

 ” Ha pasado el estudio de la Comisión de Régimen Político y Municipal una petición firmada por los vecinos de los corregimientos de Colón y Génova, pertenecientes al Municipio de Calarcá en que solicitan se les anexe al Municipio de Armenia. La petición en referencia vino a la Gobernación para que fuera presentada a la Asamblea de 1912 y dice la Gobernación que hasta el 18 de marzo del presente año no han promovido nada sobre el particular. El señor Prefecto de Pereira conceptúa de todo punto inconveniente la mencionada anexión y la Gobernación dice lo siguiente: “La Gobernación no encuentra razones de conveniencia ni los solicitantes las expresan para acceder a la segregación pedida”. No ha sido posible a vuestra Comisión obtener los datos que necesita para resolver con toda equidad tan delicado punto de vista, por lo cual os proponemos el siguiente proyecto de resolución: Quede sobre la mesa para considerarla en las próximas sesiones de la Asamblea, la solicitud de anexión de los corregimientos de Génova y Colón del Municipio de Calarcá al de Armenia” (Tomado de los Anales, No. 69, mayo 29,1913, p. 551).

Génova en la primera década del siglo XX.

 Para el año 1914 no se encontraron más datos acerca de estas peticiones y, en la sesión de abril 22 de ese año, la Asamblea de Caldas se volvió a pronunciarse en los términos de la siguiente proposición: “Pase el memorial leído ( sobre el asunto de la petición de Colón y Génova) a una Comisión por el menor tiempo posible para que a la vista de la documentación a que se refiere, informe sobre el particular “(Tomado de los Anales, No. 93, mayo 15,1914, p. 741).

 Lo anterior fue, prácticamente, el archivo de una solicitud de vecinos, en Colón y Génova, que no fructificó. Mientras tanto, sobre la petición de los vecinos de Filandia (en términos que finalmente no  se conocieron, sobre motivos y detalles de separación del Distrito Municipal) nada se volvió a tratar.

 Pero los ánimos siguieron caldeados en el Concejo de Calarcá. Probablemente, en pretensión de blindarse de los ánimos separatistas, en ese año de 1914, mediante el Acuerdo número 12 de abril 7 se erigió en corregimiento el caserío de Córdoba. Ya contaba, entonces, Calarcá con tres corregimientos.

 Las historias narradas, generadas desde la pretensión de vecinos de Colón( hoy Pijao), Génova y Filandia, solo nos deja una lección histórica, que muy bien plantea el sociólogo Álvaro Pareja Castro en el artículo que fue mi fuente documental(“Pijao hoy, Revista Cultural, Edición No. 1, Año 1, Abril de 1993),y que se recoge en el siguiente análisis a manera de colofón:

“Las entidades territoriales en nuestro país sólo han venido consultando simples trazos a mano enunciados en leyes y decretos oficiales que sancionan intereses políticos, burocráticos o económicos, sin que para nada medien diferencias planteadas por la identidad cultural, geográfica, histórica, de costumbres y de recursos comunes de sus habitantes y vecinos”.

Como siempre, quedan los vecinos por fuera de sus decisiones soberanas.

 


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