Administradores de estos escenarios se quejaron por la falta de atención de los entes gubernamentales.
Muchas personas, que han depositado todo su esfuerzo, ahorros y sacrificios para sacar adelante un proyecto o negocio, se han visto muy golpeadas por los efectos de la COVID-19.
Cuando se han cumplido 3 meses de activadas todas las medidas para evitar mayores efectos de la pandemia, dueños de establecimientos comerciales han quedado en quiebra al no tener flujo de caja para sostenerse.
Otros siguen en la lucha, a la espera de que empiece a cambiar el panorama, que puedan abrir de nuevo al público y así iniciar su recuperación.
También un sector no se rinde, pese a que no ha recibido ningún tipo de subsidio o ayuda trabaja incansablemente para recibir el sí y así volver a funcionar.
Es el caso de aquellas personas que tienen o administran canchas sintéticas, escenarios deportivos donde el público se ha divertido con la práctica del fútbol, en familia o con los amigos.
En la actualidad hay preocupación de aquellos que están a cargo de este tipo de espacios, se han sentido menospreciados por los entes gubernamentales, que no han atendido sus iniciativas para solucionar sus necesidades y menos sus alternativas reales de peso para hacerle frente a sus deudas, gastos y pagos de las nóminas.
Incluso han hecho la tarea de consolidar un protocolo de bioseguridad para socializarlo ante los entes públicos y así abrir de nuevo sus puertas al deporte con todas las garantías del caso.
Andrés Geovanni Arbeláez, administrador de las canchas de Gol Center, quizás las primeras que empezaron a funcionar en Armenia, explicó: “Por el cierre muchos han tenido que despedir a algunos trabajadores porque la situación no se puede sostener”.
Aseveró que en su caso es difícil buscar ayuda en los bancos, por el hecho de que cambió el año pasado la razón social y se le dificultó adquirir un préstamo. “Estamos solos en esta lucha”.
Andrea Olaya, de las canchas sintéticas Juanca Sport en El Limonar, sostuvo que es su único vehículo de ingreso: “El lugar mantenía abierto de 6 a 11 p. m. todos los días y se tenía la opción de bebidas, no hay ingresos y por supuesto tenemos bastantes pérdidas”.
El protocolo
LA CRÓNICA se reunió con varios de los representantes de este tipo de escenarios para conocer las propuestas y las afectaciones.
Han estudiado alternativas para volver a la acción y están a la espera de una respuesta del gobierno nacional, así como del regional y los locales.
Mauricio Sánchez Rubiano, representante del centro deportivo Football Center, expuso algunos apartes del protocolo.
“Nos hemos integrado todos a través de un grupo de Whatsapp donde manifestamos nuestro inconformismo porque no nos han tenido en cuenta. Pero aun así diseñamos un protocolo de seguridad para volver a funcionar”, dijo Sánchez Rubiano.
Expuso que se tendrá el dispensador de gel antibacterial a la entrada, desinfectante para calzado y unos instrumentos de medición de la temperatura.
“Hemos conformado muchas restricciones y medidas para los que van a estar en el terreno de juego. El máximo de jugadores será de 10 – 5 por equipo-y deberán llegar cambiados porque no habrá servicio de camerinos”.
Agregó: “Queremos que los gobiernos nacional y los del departamento nos escuchen, que nos evalúen los protocolos. Tenemos un aspersor para desinfectar los campos y los vehículos que llegarán al lugar, los balones, redes y los arcos”.
No habrá disponibilidad de préstamos de petos o uniformes y fuera del terreno de juego se exigirá la distancia mínima de 2 metros.
Las pérdidas en 3 meses
Un aspecto que tiene desesperados a los dueños y administradores de las canchas es la parte económica, por 3 meses no han recibido ayuda y tampoco han recaudado dinero.
Daniel Rincón, administrador de las canchas sintéticas parque deportivo Bernabéu, indicó que las pérdidas van por los $15 millones mensuales.
“Contamos lo que son los servicios de agua y energía, así como la nómina de trabajadores. No vemos la manera de recuperar en algo estas pérdidas, no nos dicen nada al respecto de la solicitud y ya llevamos 3 meses sin función, o sea 45 millones de pesos perdidos”, dijo Rincón.
Dio a conocer su preocupación porque antes de la alerta de pandemia había hecho un préstamo para tener en óptimas condiciones el lugar. “Todo está congelado por lo que no hemos recaudado capital para hacerle frente a las necesidades”.
En el caso de Football Center, Mauricio Sánchez Rubiano indicó que aparte de las canchas sintéticas también se cuenta con la opción de campo de voleibol playa y piscinas, su déficit está “entre los $25 millones y $45 millones”.
Diego Guzmán, administrador del Camp Nou, se refirió sobre el mantenimiento del lugar. Es cierto que hace 3 meses nadie las utiliza, pero las canchas requieren de labores para que no se desgasten.
“Hay que hacer un trabajo de mantenimiento especial, cada semana hay que barrer la cancha, en el caso de nosotros contamos con una de fútbol 6 y otra de 8 y cada una nos vale 60.000 pesos. Así mismo hay que correr con el hecho de que son campos abiertos y cuando llueve, el caucho se pierde, si estamos activos ese material nos dura de 6 a 8 meses y en este momento que estamos cerrados pues la duración es de 3 meses”, reveló Guzmán, quien agregó que la tonelada de caucho vale aproximadamente $1.300.000.
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La reinvención
Diego Guzmán aprovechó una base de datos con la que contaba y las buenas relaciones que logró para reinventarse: “Al verme sin trabajo e ingresos más las millonarias pérdidas por el cierre de las canchas se me ocurrió empezar a hacer domicilios. Me metí tanto en el asunto que ya cuento con 25 trabajadores y me ha ayudado con los gastos de mantenimiento de las canchas”.
Daniel Rincón y su esposa no se han quedado quietos y con la venta de huevos han podido hacerle frente a las obligaciones. “Nos tocó generar emprendimiento, conformamos una empresa de venta de huevos de primera necesidad en la canasta familiar para mantener la familia”.
Andrés Geovanni Arbeláez también debió pensar en un plan B y por el momento está en la opción de restaurante a domicilio: “Tocó esa opción porque las canchas están cerradas, es que nosotros vivíamos de la gente, del día a día, pero sin ayuda del gobierno”.
