Padres han optado por no dejar practicar a sus hijos al aire libre, profesionales de la salud opinaron al respecto.
Poco a poco escuelas y clubes deportivos en Quindío retornan a los entrenamientos, así sea por ahora de forma personalizada.
Después de 5 meses de declararse la alerta por la COVID-19 y decretarse el aislamiento preventivo obligatorio, el público retoma acciones, aunque de forma especial.
Pero mientras los jóvenes vuelven a tener entrenamientos en distintas prácticas, así sea distanciados de sus técnicos y compañeros, varios situaciones se han manifestado como el aumento de peso, el sedentarismo y pérdida de la continuidad deportiva.
Así mismo, el aspecto mental se ha convertido en un tema a analizar y a tener en cuenta hoy en día. En ese sentido, no es ajena la problemática de que muchos padres de familia decidan no enviar a sus hijos a las prácticas por “el miedo al contagio”, así estén activos los protocolos de bioseguridad.
Algunos chicos han manifestado ese mismo temor a pesar de contar con el apoyo de sus seres queridos, por lo que el proceso para volver a tener esa confianza y la tranquilidad debe llevarse con cordura.
Análisis sicológico
Sobre este asunto, LA CRÓNICA consultó a Liliana Bustamante Rave, periodista y profesional de la sicología, quien afirmó que a veces hay una sobreinformación que puede tener al infante al borde del colapso.
“Esto ha llevado a situaciones de paranoia porque de pronto no han tenido una educación en casa sobre qué es la pandemia como tal y la manera de cuidarnos”, sostuvo.
Explicó: “Conocí la experiencia de un niño que se encontraba con la mamá en un carro, ella bajó porque debía ir al cajero. El joven desde el vehículo alcanzó a observar a un señor que se paró detrás de la mujer a hacer fila para ingresar también al cajero, pero el chico empezó a gritarle al hombre y le decía que iba a contagiar a su madre. Ella lo tuvo que cargar y tranquilizarlo, fue una experiencia que pasó por esa falta de educación en ese aspecto”.
Indicó que el joven en este momento puede tener primero mucho miedo al contagio, segundo perder a un ser querido por el coronavirus: “Si seguimos señalando momentos van a llevar al infante a una afectación metal en todo sentido de la palabra, hay temor de salir de casa, de ir al parque y deben entonces hacer actividad física en un recinto cerrado”.
Recomendó que “hoy en día a los niños hay que hablarles con respeto, es que algunos son retadores y por ello hay que dialogar con total naturalidad. Hay que establecer las reglas y hacerles entender que el autocuidado es importante no solo para su beneficio, sino para favorecer a los adultos mayores y más cuando mañana se acaba la cuarentena, es fundamental la protección”.
A los padres de familia también entregó indicaciones: “Que den información de una manera respetuosa a los hijos, evitar gritos contra el chico porque eso puede generar un impacto emocional hacia el futuro, hay que darle instrucciones claras, si tiene miedo hágale saber que usted está ahí para él”.
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Experiencia de los padres
Este medio escrito también habló con algunos padres de familia sobre la situación, quienes reconocieron que hay riesgo, pero que también es hora de volver a la práctica abierta y aprender a convivir con el coronavirus.
Ana María Ospina Marulanda ha permitido que su hijo regrese a entrenamientos de baloncesto: “Es un joven que está en crecimiento y desarrollo, por lo que considero necesita ejercitarse. Intentamos que practicara en casa pero las condiciones no se daban por falta de espacio, por estar en un recinto cerrado y el piso de la vivienda no se prestaba para los ejercicios habituales”.
Agregó: “Creo que en algún momento nosotros debemos aprender a convivir con esta situación. El equipo Maes nos ha ofrecido todos los protocolos de bioseguridad y como mamá estoy acá pendiente para que se cumplan con las medidas y mi hijo las cumpla también”.
Afirmó que incluso después del entrenamiento es importante el cambio de vestimenta a pesar de que no hay contacto directo con alguien durante la clase. “Cuando estamos en las prácticas nosotros los padres estamos distanciados y es lo más seguro para la salud”.
En referencia con la parte mental indicó: “Afectó sobre todo el no poder entrenar, mi hijo sale poco a la calle, pero se notó la necesidad de ejercitarse, es que aparte de las clases virtuales, en su tiempo libre lo único que hacía era pegarse del computador mientras que el deporte los lleva a pensar en algo distinto”.
Otro padre que opinó al respecto fue Germán Sastre, quien incentivó a su hijo a volver a entrenar, pero a diferencia de Ana María, sí tuvo complicación.
“Para los niños, así como para los adultos mayores, ha sido, difícil lo que está pasando. Fue muy complejo después de 2, 3 o 4 meses totalmente encerrados y encontrarse un día con que podrían hacer actividades en un horario específico. En el caso de mi hijo, cuando se dio ese aval él ya no quería salir, me decía que no quería cruzar la puerta”.
Sostuvo que un día lo convencieron para ir a compartir en un restaurante, aplicando todas las medidas de bioseguridad: “Cuando fuimos se sentía observado, que si tocaba algo se iba a contagiar, un miedo latente. Hay niños a los que hay que acompañar en sicorientación, hay que estar con ellos porque hay un choque emocional que si no se atiende a tiempo con espacios de interacción para que vean que el mundo sigue, entonces el choque será peor”.
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“Decidí que mi hijo volviera a entrenar porque la vida tiene que seguir y si uno observa garantías por el ser que ama, por qué no hacerlo. Se pone uno en el debate de qué hacer, si lo encierro en casa y lo protejo pero lo afecto sicológica, motriz y emocionalmente, porque ya hay una afectación de tanto tiempo encerrados sin actividad física”.
Aseveró que el ejercicio desde lo virtual “es un sofisma de distracción, no es lo mismo y hay que entender que los músculos se deben mover y los niños deben adquirir habilidad en alguna disciplina”.
Más autocuidado desde este momento
“El deporte al aire libres es una de las actividades que de acuerdo con la clasificación que se le ha dado puede representar bajo riesgo de contagio si se respeta el distanciamiento mínimo de 2 metros”, aseguró Ana Cecilia López Vidal, epidemióloga.
En el caso de los jóvenes, aconsejó que ellos deben estar acompañados por un adulto responsable que conviva constantemente en su entorno.
“El problema en este momento es la ansiedad que tiene la población por reunirse con familiares y amigos. Es por ello que solicitamos que este tipo de actividades se aplacen”.
Agregó: “En ningún momento se ha dicho que la amenaza disminuyó, es importante que se den cuenta de que veníamos de un confinamiento controlado y éramos ejemplo nacional, pero a partir del 29 de julio aumentaron los casos en el departamento. Se ve indisciplina social”.
Desde el martes, cuando termine la cuarentena, lo que se busca es que la persona aprenda a manejar la enfermedad: “Ahora que hacemos énfasis en los menores de edad, ellos tienen que ser disciplinados con las normas de bioseguridad, mantener con el tapabocas, cumplir la distancia social y tener en cuenta la cultura de lavado de manos, que si lo hacían 2 veces diarias, ahora hay que hacerlo entre 8 o 10 veces”.
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