El 25 de junio de 2011 la región emblemática de Colombia, conocida como Paisaje Cultural Cafetero, recibió el reconocimiento por parte de la Unesco.
Sin duda alguna, el Quindío es reconocido por la calidad de su café, pero es mucho más, en esta región se destaca la calidad de su gente, que mantiene vivas tradiciones de antaño; sus paisajes, sus pueblos suspendidos en el tiempo, la magia de su territorio, su naturaleza imponente, entre otras características.
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Todas estas cualidades que conjugan factores ambientales, económicos, culturales y arquitectónicos le han dado al departamento un lugar en el Paisaje Cultural Cafetero, que el 25 de junio de 2011 fue declarado por la Unesco como Patrimonio Mundial.
El nuestro, que es el único paisaje cultural cafetero vivo y productivo en el mundo, abarca 11 de los 12 municipios del territorio quindiano (Armenia, Montenegro, Circasia, Salento, Filandia, Quimbaya, Calarcá, Pijao, Córdoba, Buenavista, Génova), la excepción es La Tebaida.
Además, está conformado por 36 municipios más de Risaralda (Apía, Balboa, Belén de Umbría, Guática, La Celia, Marsella, Pereira, Quinchía, Santa Rosa de Cabal y Santuario), Caldas (Aguadas, Anserma, Aranzazu, Belalcázar, Chinchiná, Filadelfia, La Merced, Manizales, Neira, Pácora, Palestina, Riosucio, Risaralda, Salamina, San José, Supía y Villamaría) y Valle del Cauca (Alcalá, Ansermanuevo, Caicedonia, El Águila, El Cairo, Riofrío, Sevilla, Trujillo y Ulloa).
El Paisaje Cultural Cafetero es un testimonio del trabajo colectivo, la resiliencia y el respeto por la naturaleza que caracteriza a las comunidades cafeteras colombianas. Representa una síntesis entre tradición y modernidad, entre cultura y naturaleza, que lo convierte en un patrimonio invaluable tanto para Colombia como para la humanidad.
El café, el eje central
Como se ha dicho, si bien dentro de la declaratoria del PCC como patrimonio de la humanidad juega un papel importante todo lo que tiene que ver con tradiciones, idiosincrasia, paisajes, la arquitectura de los pueblos, biodiversidad, entre otros, es sin duda el café el principal componente.
Es así como el reconocimiento se da en el marco de 4 valores principales en relación con el café, siendo el más sobresaliente, de acuerdo con el expediente enviado a la Unesco, el esfuerzo humano que varias generaciones de cafeteros y sus familias han realizado sobre la tierra para hacer del cultivo su sustento, con una producción de un café de excelente calidad en el marco de un desarrollo sostenible.
Asimismo están el reconocimiento mundial de la cultura cafetera, el capital social estratégico construido alrededor de una institucionalidad y la relación entre tradición y tecnología, para garantizar la calidad y sostenibilidad del producto.
Retos del Paisaje Cultural Cafetero
El reto que tiene el Paisaje Cultural Cafetero es mantenerse vivo en el tiempo, para lo que desde su declaratoria se ha desarrollado un plan de manejo, que expresa cómo se actúa sobre un territorio, de acuerdo con sus posibilidades productivas ambientales, sociales, culturales.
Es así como desde el mismo ministerio de Cultura se definieron los objetivos por los que deben trabajar todas las entidades regionales que hacen parte del PCC, los cuales son:
-Fomentar la competitividad de la familia en las actividades cafeteras.
-Promover el desarrollo de la comunidad cafetera y su entorno.
-Conservar, revitalizar y promover el patrimonio cultural y articularlo al desarrollo regional.
-Fortalecer el capital social cafetero.
-Impulsar la integración y desarrollo regional.
-Apoyar la sostenibilidad productiva y ambiental del PCC.
-Apoyar la productividad ambientalmente sostenible en el PCC
Atractivos únicos
En los últimos años, el Paisaje Cultural Cafetero y en especial el departamento del Quindío, ha despertado un especial interés en los viajeros nacionales e internacionales, la razón es simple, pues es un territorio pequeño donde pueden disfrutar de infinidad de experiencias, llenas de tradición, pero también de aventura.
Este territorio no solo ofrece paisajes montañosos cubiertos de cafetales, sino también una diversidad de atractivos turísticos que fascinan a los visitantes por su belleza, hospitalidad y riqueza cultural.
Los turistas pueden hospedarse en fincas que todavía conservan sus tradiciones cafeteras y allí pueden conocer el proceso desde el cultivo, hasta la recolección, proceso y preparación de una taza de café. Estas experiencias suelen incluir recorridos guiados y actividades interactivas que permiten entender la importancia del café en la vida de la región.
Por supuesto, el paisaje natural es otro de los grandes protagonistas. Montañas verdes, valles profundos, ríos cristalinos y una biodiversidad excepcional convierten al Quindío en un paraíso para los amantes del ecoturismo. Lugares como el Valle de Cocora, hogar de la palma de cera (árbol nacional de Colombia), ofrece escenarios únicos para hacer senderismo, montar a caballo o simplemente disfrutar del aire puro y la vista espectacular.
Los pueblos como Salento, Filandia, Pijao, entre otros, son joyas arquitectónicas que conservan el encanto de antaño con sus casas coloridas, calles empedradas y plazas llenas de vida. Estos pueblos permiten al visitante sumergirse en la cotidianidad cafetera, disfrutar de la gastronomía local y conocer la calidez de sus habitantes.
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