Tres meses trabajaron fuertemente dos investigadores de la Sijín en el Quindío para lograr esclarecer el caso en el que el culpable aceptó su responsabilidad en el crimen.
A 35 años de cárcel le fue elevada la condena a Alberto Lissandro Vielma Sánchez, que fue sentenciado por el feminicidio de quien fuera su compañera sentimental, Wínifer Rosmary Mendoza Laya.
El crimen de la joven, de 24 años de edad, se presentó el 21 de marzo de 2022 en una finca ubicada en la vereda La Pradera del corregimiento El Caimo, jurisdicción de la ciudad de Armenia.
El sujeto inicialmente, el 13 de enero de 2023, había sido condenado a 31 años y 6 meses de prisión por el Juzgado Primero Penal del CDircuito con función de conocimiento de Armenia, decisión que fue apelada por la defensa de la familia de la víctima al considerarla muy baja, por lo que el proceso pasó al Tribunal Superior de la capital quindiana el cual declaró la nulidad de la sentencia y así el caso fue trasladado al Juzgado Segundo Especializado Itinerante de Manizales que finalmente aumentó la pena en tres años y medio.
Tanto en la primera ocasión como en esta nueva instancia Vielma Sánchez aceptó su responsabilidad por los delitos de feminicidio y desaparición forzada que le fueron imputados.
Los hechos
El 21 de marzo de 2022 fue la última vez que los familiares de Wínifer Rosmary Mendoza Laya tuvieron contacto con ella vía telefónica, ese día comenzó un verdadero drama para sus seres queridos, pues desde entonces no volvieron a saber nada de ella.
La joven, oriunda de Altagracia de Orituco, jurisdicción del estado venezolano de Guárico, y quien era la menor de tres hermanos, había viajado a Colombia el 9 de enero de ese mismo año buscando un mejor futuro para su familia, ya que en su país la situación estaba muy complicada y aprovechó que un hombre al que conocía desde muy niña y con quien tenía contacto a través de Facebook le había ofrecido su ayuda, suministrándole el dinero para los pasajes y recibiéndola donde él estaba viviendo en zona rural de la capital quindiana.
La intención de los dos era iniciar una relación sentimental según todo lo que habían hablado y así efectivamente se dio, sin embargo, las cosas no salieron como lo habían planeado.
Wínifer llegó al predio donde el hombre, que para ese entonces tenía 27 años de edad, laboraba y donde se acomodó junto a él e inició a trabajar en oficios varios.
Con el paso de las semanas la relación comenzó a cambiar a raíz de que según se supo, la mujer tomó contacto con otro conciudadano que estaba radicado en Bogotá, al que también conocía desde niña, y con el que tras varios días de conversaciones también quiso involucrarse sentimentalmente dejando a un lado a Vielma Sánchez, sin ni siquiera imaginarse que esta decisión la llevaría a la muerte.
Cuando Alberto Lissandro se enteró de lo que estaba ocurriendo lo tomó como una ofensa y en un momento de ira optó por quitarle la vida mediante asfixia mecánica y posteriormente se deshizo del cadáver enterrándolo en la misma finca donde habitaban.
Según él mismo relató, el día del crimen luego de reclamarle por lo que estaba sucediendo la tomó por el cuello fuertemente y tras dejarla inconsciente la dejó caer al piso donde posteriormente cogió un cable y quiso ahorcarla, aunque quizá para ese momento ya había fallecido.
Al no volver a saber nada de ella los familiares se pusieron en contacto con las autoridades colombianas para reportar su desaparición y allí comenzó una verdadera odisea para tener noticias de su paradero.
Ante ello, los funcionarios Arturo Velasco y Cristian Marulanda de la Seccional de Investigación Criminal, Sijín, de la Policía Nacional en el Quindío, se pusieron al frente del caso para establecer qué había pasado con esta joven extranjera.
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Inicialmente, fueron varias las sospechas, pero nada contundente, pues las declaraciones entregadas por Vielma Sánchez hacían que las investigaciones se desviaran de él como principal sospechoso de la desaparición.
Sin embargo, luego de los debidos procedimientos los investigadores lograron determinar que el teléfono celular de Wínifer no había salido del sector de El Caimo, como supuestamente se creía por unos mensajes que habían salido del mismo el día de su desaparición y en los que aparentemente ella escribía que había decidido irse para la capital del país abandonando a Alberto Lissandro.
Con esta información los policiales el 23 de junio de 2022 lograron obtener una orden de allanamiento a la finca donde había sido vista por última vez la extranjera, donde vivía con el mencionado y quien atendió la diligencia sin ningún reparo, incluso mostrándose colaborativo en la misma.
Allí en una habitación gracias al apoyo de un canino y aplicando técnicas forenses los uniformados encontraron rastros de sangre en diferentes puntos, pero además ubicaron el teléfono de la ciudadana, lo que empezaba a dar luces sobre la posible responsabilidad del hombre en la desaparición de la misma.
De este modo, en su contra dos días después se emitió una orden de arresto en contra del señalado y tras hacerse efectiva este expresó sus intenciones de colaborar con la justicia, por lo que en compañía de un abogado defensor que le fue asignado confesó que había asesinado a la joven, entregando todos los detalles de lo ocurrido, el por qué, el cómo e indicando dónde había sepultado el cadáver.
Dentro de su relato expresó que prácticamente lo había hecho por celos, porque se sintió utilizado y que se enteró de lo que estaba pasando luego de revisar el Facebook de la víctima.
Por ello no tuvo reparo en declararse culpable ante el juez, aunque también mostró su arrepentimiento, pidió perdón a los familiares y dijo que a pesar de haber tenido la oportunidad de escaparse no lo hizo porque quería pagar por su culpa y que además nunca le contó nada a su hermano, con quien vivía, ni a su patrón, pues no quería que fueran a resultar involucrados sin tener nada que ver.
Casi nueve meses después de su desaparición, los seres queridos recibieron los despojos mortales de la joven, ya que debido a que su cuerpo estuvo enterrado casi tres meses se debió esperar a que el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses lograra su plena identificación.
El 7 de diciembre del 2022 el cadáver fue cremado y las cenizas entregadas a su hermano, quien viajó desde Cúcuta, como ya lo había hecho en varias ocasiones buscando noticias de su ser querido, para recibirlas y así llevarlas hasta su tierra natal para poder brindarle el último adiós.
Hoy entre sus allegados, familiares y amigos hay una sensación de justicia, aunque la tristeza permanece por la muerte de Wínifer Rosmary Mendoza Laya, una joven carismática, alegre y luchadora, que amaba jugar voleibol.
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