Se trata de un sujeto que, a sus 18 años, según las autoridades, —junto a otra persona— apuñaló por la espalda al comerciante Jorge Efraín Ballesteros Bedoya y después lo desmembró en el barrio Margarita Hormaza, de Calarcá.
Un hombre de 23 años fue capturado por la Sijín por el delito de homicidio agravado.
Se trata de un sujeto que, a sus 18 años, según las autoridades, —junto a otra persona— apuñaló por la espalda al comerciante Jorge Efraín Ballesteros Bedoya y después lo desmembró en el barrio Margarita Hormaza, de Calarcá.
Yohe Enrique Álvarez Quintana, al siguiente día del aseinato, fue capturado por las autoridades y fue él quien dijo que cometió el delito por una deuda.
Según se conoció, la víctima, que vendía subidos y tamales en su moto por todo el departamento y el norte del Valle del Cauca, llegó hasta la casa de Álvarez Quintana el 5 de abril del 2016 para pedirle una prórroga en el plazo para el pago de un minicomponente que le debía, pero no llegaron a un arreglo.
Contrariamente, lo que se originó en el interior de la vivienda 10 de la manzana F del barrio.
El proceso había avanzado y por vencimiento de términos, el joven fue dejado en libertad en 2017 y este año capturado.
fue una discusión entre los 2 hombres que terminó en una riña en la que Álvarez Quintana le propinó 2 puñaladas en la espalda a Ballesteros Bedoya, heridas que por la gravedad causaron su deceso allí mismo.
El victimario le pidió a un menor de edad, quien al parecer ya conocía lo que había pasado, que se deshiciera de la motocicleta de la víctima, una Discover azul de placa NSH 57C, por lo que este la llevó hasta un parqueadero del centro de Armenia.
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Pasaron 2 días del homicidio y el cadáver aún permanecía dentro del inmueble donde ya se empezaban a sentir fuertes olores, por lo que Yohe Enrique decidió deshacerse del mismo y, ante la imposibilidad de sacarlo sin ser descubierto decidió descuartizarlo con un machete.
De este modo, envolvió las partes en sábanas y cobijas, las empacó en bolsas plásticas y las fue sacando de una en una para arrojarlas en una zona boscosa en el sector conocido como La Isla, a unos 5 metros de la variante Sur de ‘la Villa del Cacique’, punto cercano a la vivienda.
Una vez desapareció el cadáver, limpió el inmueble y pretendió continuar con su vida y rutina como si nada.
Con lo que no contaba era con que el 12 de abril, es decir 7 días después del asesinato, cuando fue encontrado el cuerpo, el material recopilado por la Sijín que atendió el caso, iban a dirigir todas las sospechas hacia él.
Transeúntes alertaron a las autoridades sobre los olores en el lugar y la presencia de muchas aves carroñeras, algo que no era normal, por lo que policías del cuadrante acudieron para verificar de qué se trataba y realizaron el hallazgo.
En ese momento, por la forma en como había quedado y el avanzado estado de descomposición en el que estaba, no fue posible determinar la identidad de la víctima, por lo que el cuerpo tuvo que ser trasladado a Pereira para su respectivo análisis.
Teniendo en cuenta el testimonio de vecinos, que indicaron haber escuchado voces de auxilio en el interior de la casa de Álvarez Quintana y luego movimientos extraños se solicitó a la Fiscalía una orden de registro y allanamiento a la misma, diligencia que se llevó a cabo empleando técnicas forenses especiales con las que se lograron encontrar rastros de sangre en diferentes puntos de la propiedad, además de varios documentos pertenecientes al fallecido como su cédula, licencia de conducción, tarjetas de bancos, entre otros.
Ante ello se emitió la respectiva orden de arresto contra Yohe Enrique Álvarez Quintana para que respondiera por el hecho, la cual se hizo efectiva en el sector de la galería de Calarcá.
Tras verse sorprendido no encontró otra salida que aceptar su culpa, presentando el machete con el que descuartizó el cuerpo y asegurando que lo hizo con el adolescente, que hoy ya es mayor de edad.
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