Los ciudadanos fueron atacados mientras departían en un bar y debido a la gravedad de las múltiples heridas que sufrieron ambos murieron allí mismo.
Dos hombres fueron asesinados con arma de fuego la tarde del pasado domingo 9 de noviembre en el municipio de Alcalá, Valle del Cauca.
Las víctimas fueron identificadas como Luis Carlos Vargas Pinzón y José Julier Quintero Ramírez, este último natural del municipio de Circasia, Quindío.
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Lo que parecía una tarde más de compartir entre risas, historias y tragos terminó en una verdadera tragedia para dos familias.
El hecho se presentó a eso de las 2:30 p. m. cuando los dos hombres departían en un establecimiento de razón social El Despecho, en inmediaciones de la terminal de transporte de dicha localidad vallecaucana.
Según se conoció, estos ciudadanos estaban allí ingiriendo bebidas embriagantes cuando fueron abordados por un sujeto desconocido que se movilizaba como parrillero de una motocicleta, quien descendió de la misma y sin mediar palabra ni darles tiempo a nada les disparó en repetidas ocasiones.
Luis Carlos y José Julier cayeron al lado de las sillas donde estaban sentados y debido a la gravedad de las lesiones ocasionadas por las balas fallecieron de manera instantánea sin dar oportunidad de que les fuera brindado algún tipo de ayuda ante la mirada aterrada de los demás presentes, mientras que el sicario aprovechó el pánico que generó la situación y escapó junto a su cómplice a toda velocidad con rumbo desconocido sin que nadie pudiera hacer nada por detenerlos.
Relataron testigos que fueron momentos de horror y bastante miedo los que tuvieron que presenciar, pues fueron varias las detonaciones e incluso las balas pudieron haber alcanzado a más personas que estaban cerca.
La situación fue de inmediato reportada a la Policía Nacional del vecino departamento, por lo que hasta el sitio acudieron las unidades de la estación local, para verificar lo ocurrido.
Tras arribar al punto y confirmar el fallecimiento de estas dos personas, procedieron a acordonar la escena del crimen para proteger las posibles evidencias y alejar a los curiosos, al tiempo que se desplegaron operativos por diferentes zonas de la municipalidad y posibles rutas de escape en procura de ubicar a los asesinos, pero no fue posible y hasta el cierre de esta edición no se tenía información sobre ellos.
Posteriormente, agentes del laboratorio móvil de criminalística del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, que estaban de turno, se apersonaron del caso para la revisión minuciosa del lugar, la recolección del material probatorio posible y luego realizaron la inspección de los cadáveres.
Horas más tarde, los cuerpos sin vida fueron trasladados hasta la morgue del municipio de Cartago, donde ayer lunes 10 de noviembre en horas de la mañana los funcionarios del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses les practicaron las debidas necropsias a la espera de que sus seres queridos se acercaran a realizar los trámites de reclamación para que así puedan brindarles el último adiós.
Hasta el momento las autoridades judiciales no han entregado información precisa sobre los motivos de estos asesinatos y han indicado que avanzan en la correspondiente investigación para tratar de conocer más detalles de lo acontecido mediante indagaciones, entrevistas, labores de vecindario y revisiones de cámaras de seguridad con el objetivo de poder identificar y capturar lo más pronto posible a los responsables y que así respondan por sus actos para que estos hechos no queden en la impunidad, ya que han generado alarma en la ciudadanía de la ‘Villa del Samán’.
Ante ello han hecho un llamado a la comunidad para que si tiene algún dato relevante al respecto lo suministre oportunamente a través de la línea de emergencias 123 o en cualquiera de las instalaciones policiales más cercana, donde se brindará absoluta reserva.

Quiénes eran las víctimas
José Julier Quintero Ramírez tenía 54 años, era conocido cariñosamente como ‘Broca’, cumpliría años hoy martes, pues había nacido en la localidad de Circasia el 11 de noviembre de 1974.
Según se conoció, se dedicaba a laborar en oficios varios y había habitado en la ciudad de Armenia y en la vereda Santa Teresa del municipio de Filandia.
Por su parte, Luis Carlos Vargas Pinzón, a quien le decían cariñosamente ‘Tetona’, tenía 55 años y era natural de la misma localidad donde fue ultimado, aunque durante algún tiempo estuvo residiendo en el barrio Clementina de Quimbaya.
De acuerdo con algunas versiones, estaban relacionados con la mecánica de motos y carros.
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