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El sujeto, de nacionalidad venezolana, había llegado a la capital quindiana tratando de evadir a las autoridades de Pereira que estaban tras de su captura y, al parecer, buscando expandir su actuar criminal en esta ciudad.

Tras un par de días del asesinato de un hombre en una zona boscosa del barrio Bosques de Gibraltar en el sur de la ciudad de Armenia, se logró conocer de quién se trataba y sobre todo que era un temido delincuente que había llegado procedente de Pereira, Risaralda, donde las autoridades le seguían la pista por su amplio prontuario criminal.

El sujeto al que un desconocido le propinó alrededor de tres disparos en la cabeza, lesiones que terminaron costándole la vida, correspondía a Jonathan Manuel Henríquez Rondón, conocido en el bajo mundo como alias ‘Charco de Sangre’.

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Y es que este apodo, al parecer, se lo había ganado por la crueldad y frialdad con la que cometía sus acciones al margen de la ley, en especial homicidios.

De nacionalidad venezolana, tenía tan solo 25 años de edad, pero las autoridades del vecino departamento le atribuyen varios asesinatos, unos cometidos por él mismo y otros ordenados, así como otra gran cantidad de punibles, por los que incluso ya registraba un par de capturas.

Este hecho sin duda no solo resalta la cruda realidad del microtráfico en la región, sino también la implacable violencia que caracteriza a los grupos delincuenciales que operan en Colombia.

El homicidio

El asesinato ocurrió el pasado domingo 8 de junio cuando Henríquez Rondón, considerado uno de los cabecillas del grupo delincuencial ‘Los Ruleteros’ que opera en la capital risaraldense, fue interceptado por un desconocido que le disparó múltiples veces en la cabeza, un ataque rápido y sorpresivo que no dio tiempo para que la víctima pudiera reaccionar o intentar escapar.

Gravemente herido fue trasladado primero al Hospital del Sur y luego remitido al San Juan de Dios, donde finalmente falleció horas después, pese al esfuerzo de los médicos que lo atendían.

Esta vez las balas criminales que él tantas veces disparó u ordenó durante su carrera criminal fueron en su contra.

Un temido personaje

‘Charco de Sangre’ no era un nombre desconocido para las autoridades. Oriundo del estado Monagas en el vecino país, había establecido su imperio criminal en los barrios más afectados por el microtráfico en Pereira donde se le atribuía el control sobre los expendios de droga en sectores como La Platanera, Leningrado y Santa Fe, donde imponía su dominio a través de amenazas, agresiones e incluso homicidios selectivos.

La Policía Nacional había recopilado información suficiente para catalogarlo como un criminal peligroso. Se le conocía por intimidar a consumidores para forzarlos a comprar en sus puntos de venta y por cobrar cuentas a otros expendedores. Además, era responsable de ordenar asesinatos selectivos para garantizar el monopolio del narcomenudeo para su estructura delictiva, relacionada con alias ‘Pescaito’, otro conocido líder criminal del sector La Platanera.

Un historial delictivo creciente

La historia criminal de Henríquez Rondón es un reflejo del ciclo vicioso que enfrenta Colombia en su lucha contra el narcotráfico. Su historial incluye varias capturas: el 24 de febrero de 2024 fue arrestado por lesiones personales; posteriormente, el 8 de noviembre de 2024, fue sorprendido portando una bolsa con 90 papeletas de ‘bazuco’, valoradas en $350.000, incidentes que evidenciaban un patrón creciente de criminalidad que culminó con su trágico final.

El silencio del barrio

Tras sentirse acorralado por las autoridades en ‘La Perla del Otún’, Jonathan Manuel se desplazó a la capital quindiana para por un lado tratar de evadir a las mismas, pero, además, al parecer, con el objetivo de continuar y expandir su carrera criminal en esta ciudad.

Sin embargo, no corrió con la suerte que esperaba y en medio del miedo de la comunidad que dice no saber nada al respecto, fue ultimado.

Y es que el silencio reinante entre los vecinos es un reflejo del temor que estos grupos delincuenciales infunden. La Policía ha reiterado que este tipo de crímenes no solo afectan a los involucrados directamente, sino también a toda una comunidad que vive bajo la sombra del miedo constante.

Las unidades de la Seccional de Investigación Criminal, Sijín, llegaron al hospital San Juan de Dios para realizar la inspección técnica del cadáver antes de ser trasladado a la morgue del municipio de Calarcá.

Allí, le fue practicada la debida necropsia y gracias a los cotejos dactilares y verificación con las autoridades venezolanas se logró establecer plenamente su identidad este martes 10 de junio.

Un ciclo sin fin

El asesinato de Jonathan Manuel Henríquez Rondón resalta las complejidades del crimen organizado en Colombia y la necesidad urgente de estrategias más efectivas para combatirlo. Mientras las autoridades continúan su lucha contra estas organizaciones criminales, las comunidades siguen siendo las más afectadas por esta violencia desmedida.

La historia del sicario ‘Charco de Sangre’ es solo una más entre muchas que ilustran cómo un ciclo violento parece no tener fin. En medio del dolor y la pérdida, queda la esperanza de que algún día las comunidades puedan vivir sin miedo y sin el peso opresor del microtráfico sobre sus vidas.


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