El presidente Gustavo Petro condenó enérgicamente los hechos como actos de terrorismo y lesa humanidad.
Colombia entera se sumerge en un profundo luto tras el brutal ataque terrorista perpetrado con un dron cargado de explosivos contra un helicóptero de la Policía Nacional en la zona rural del municipio de Amalfi, Antioquia.
El trágico saldo inicial de doce uniformados fallecidos conmovió a la nación, una cifra a la que se sumó posteriormente el capitán Francisco Javier Merchán Granados, quien resultó herido de gravedad durante el atentado y lamentablemente perdió la vida.
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Entre las víctimas mortales se encuentra el patrullero Jhonatan Jiménez Jiménez, oriundo del municipio de Montenegro, cuyo sacrificio resuena hoy como un símbolo de la alta cuota de sangre que los héroes de la Patria ofrendan en la lucha contra el crimen organizado.
El patrullero Jiménez Jiménez, un joven montenegrino, hacía parte del grupo de uniformados que se movilizaban en la aeronave impactada. Su muerte y la de sus compañeros no solo dejan un vacío irreparable en sus familias y en la institución policial, sino que también encienden una vez más las alarmas sobre la escalada de violencia y la sofisticación de los métodos empleados por los grupos criminales en el territorio nacional.
La Policía Nacional, en cabeza de su director, el mayor general Carlos Fernando Triana Beltrán, ha expresado el dolor en el alma por la pérdida de estos valientes, comprometiéndose a perseguir sin descanso a los responsables.

El ataque que enlutó a la Nación
Los hechos ocurrieron cuando el helicóptero, un modelo UH-60, llegó al lugar para recoger a uniformados adscritos a la policía antinarcóticos. Estos agentes se encontraban realizando labores cruciales de acompañamiento a la erradicación manual de cultivos ilícitos, una tarea peligrosa pero vital en la estrategia contra el narcotráfico.
Fue en ese contexto de servicio a la Patria que fueron embestidos por la barbarie. Las primeras informaciones señalan que esta acción criminal fue perpetrada por delincuentes del frente 36 de las disidencias de las Farc, una organización que ejerce control sobre el tráfico de drogas y los extensos cultivos ilícitos en esta sensible zona del nordeste antioqueño.
La magnitud de la tragedia se evidencia en la lista de los héroes caídos junto al patrullero Jhonatan Jiménez: el mayor Carlos Mateus, el subteniente Nicolás Ovalle, el subintendente José Camacho, y los patrulleros Michael Astaiza, Richard Lagos, Yeison Samboní, José Valera, Neyver Vásquez, Rafael Anaya, Edwin Zúñiga y Juan Guzmán.
A ellos se sumó el capitán Francisco Javier Merchán Granados, herido en el mismo ataque, elevando el número de víctimas mortales de este atroz acto terrorista. Además de los fallecidos, el ataque dejó a otros cuatro uniformados heridos, quienes luchan por sus vidas y se recuperan de las lesiones sufridas en el cumplimiento de su deber.
Reacciones oficiales: Condena, compromiso y llamado internacional
El ataque generó una ola de condenas y muestras de solidaridad en todo el país y a nivel internacional. Desde la cúpula de la Policía Nacional, se ha manifestado una profunda tristeza, afirmando que “estamos de luto y la cuota de sacrificio ha sido muy alta”.
Sin embargo, la institución ha dejado claro que el dolor no detendrá su ofensiva, sino que la reforzará. Se ha reiterado el compromiso de “identificar y ubicar a los asesinos de nuestros policías y desmantelar estas estructuras del crimen organizado, llámense disidencias, ‘Clan del Golfo’ o Junta del Narcotráfico”. La disposición de las máximas capacidades institucionales para esta tarea es una prioridad.
El presidente de la República, Gustavo Petro, condenó enérgicamente los atentados, declarándolos como actos de terrorismo y lesa humanidad. Durante un acto de entrega de tierras en Valledupar, el mandatario guardó un minuto de silencio por las víctimas, resaltando que los hechos de Amalfi se enmarcan en una jornada de violencia que también incluyó atentados en Cali, donde varios civiles perdieron la vida.
El enfatizó que el terrorismo es la “nueva expresión de las facciones que se dicen dirigidas por ‘Iván Mordisco’ y que se han supeditado al control de la Junta del Narcotráfico”. Describió a esta “Junta del Narcotráfico” como una entidad que “opera internacionalmente como una confederación de mafias” y la identificó como la “heredera del Bloque Capital de los paramilitares”. Que hoy dirige a las disidencias de ‘Iván Mordisco’, la Segunda Marquetalia y el Clan del Golfo.
En un paso decisivo, el presidente solicitó al Estado colombiano y a la comunidad internacional declarar a la ‘Junta del Narcotráfico’ y a sus brazos armados en Cauca, Guaviare, Antioquia y el Caribe colombiano como organizaciones terroristas. Esta medida incluiría explícitamente a las disidencias de ‘Iván Mordisco’, la Segunda Marquetalia y el Clan del Golfo.
El significado de dicha declaratoria es profundo, pues implicaría que estos grupos sean perseguibles en cualquier lugar del planeta.
Como parte de esta estrategia contundente, el Gobierno de Colombia anunció que iniciará las acciones jurídicas correspondientes para que los dirigentes armados de estas bandas y los integrantes de la ‘Junta del Narcotráfico’ a escala mundial sean procesados por delitos contra la humanidad.
Adicionalmente, se solicitará a la Corte Penal Internacional, CPI, adelantar las investigaciones pertinentes en este sentido, buscando justicia en las más altas instancias internacionales.
Un llamado a la unidad y la solidaridad
En medio del dolor, la Policía Nacional ha hecho un llamado a todos los colombianos a “cerrar filas contra el delito”, solicitando la colaboración ciudadana con cualquier información que pueda ayudar a dar con el paradero de los criminales a través de la Línea contra el Crimen 3143587212.
Se ha agradecido, además, la solidaridad manifestada por todas las entidades del Estado, las Fuerzas Militares, gobernadores, alcaldes, líderes gremiales, medios de comunicación, la academia, y en particular, a los aliados internacionales y a las Naciones Unidas por sus sentidas expresiones de apoyo.
La trágica muerte del patrullero Jhonatan Jiménez Jiménez y sus compañeros en Amalfi es un crudo recordatorio de la persistencia de la amenaza del narcoterrorismo en Colombia. Sin embargo, la respuesta del Estado y la determinación de la Policía Nacional reflejan un compromiso inquebrantable de no ceder ante la violencia, de honrar la memoria de sus héroes y de continuar la ofensiva hasta doblegar a los enemigos de Colombia.
La Crónica del Quindío se une en el clamor por justicia y en el respaldo a quienes día a día defienden la vida y la institucionalidad.
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