El nuevo comandante es un amplio conocedor del departamento del Quindío ya que se había desempeñado como ejecutivo y segundo comandante del Batallón de Ingenieros de Combate N.°8.
En una solemne ceremonia de transmisión de mando celebrada en el Batallón de Apoyo y Servicio para el Combate N.°8, ubicado en Armenia, la Octava Brigada del Ejército Nacional marcó el inicio de una nueva etapa operativa para el año 2026.
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El coronel Julián Andrés Arango Betancourt asumió oficialmente el liderazgo de esta unidad estratégica, recibiendo la responsabilidad de velar por la seguridad en los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda.
Este relevo no solo representa un cambio de liderazgo, sino la continuación de una ofensiva militar que, durante el último año, logró propinar golpes contundentes a las estructuras criminales que amenazan la estabilidad del Triángulo del Café.
El legado de una gestión de resultados
El comandante saliente, el coronel Edward Vicente Martínez Anteliz, entregó el mando tras un periodo que calificó como un honor, extendido desde el año 2024 hasta el 8 de enero de 2026. Bajo su dirección, la Octava Brigada operó bajo cuatro principios fundamentales: honor, lealtad, transparencia y justicia, los cuales guiaron cada decisión táctica en el territorio.
Durante el 2025, la gestión de Martínez Anteliz reportó cifras significativas que consolidaron la sensación de seguridad en la región, destacando la captura de 972 personas por diversos delitos.
En el marco del ‘Plan de Campaña Ayacucho Plus’, las operaciones militares se centraron en neutralizar factores de inestabilidad, especialmente en las zonas limítrofes del Quindío. Uno de los hitos más relevantes fue el enfrentamiento contra el Grupo Armado Organizado residual, GAO-r, ‘Frente 57 Yair Bermúdez’.
Estos combates resultaron en la muerte en desarrollo de operaciones de dos integrantes de dicha estructura, entre ellos alias ‘Johnny’, quien se desempeñaba como cabecilla de finanzas y era considerado un objetivo de alto valor con orden de captura vigente. En total, durante este periodo se capturaron 39 integrantes de grupos armados organizados y 282 miembros de delincuencia común.
Impacto social y protección del patrimonio
Más allá de la neutralización de combatientes, el reporte de gestión del coronel Martínez resaltó un fuerte componente humanitario y preventivo. El Ejército logró la recuperación de 22 menores de edad que habían sido víctimas de reclutamiento forzado, quienes fueron entregados al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, para el restablecimiento de sus derechos. Asimismo, 16 personas decidieron abandonar la ilegalidad a través de procesos de sometimiento a la justicia y presentación voluntaria.
En la lucha contra flagelos que afectan directamente la economía familiar, como la extorsión y el secuestro, el Gaula Eje Cafetero desempeñó un papel crucial. Las operaciones permitieron la liberación de tres ciudadanos y la captura de 95 personas vinculadas a estos delitos, evitando que la comunidad pagara aproximadamente $12.000 millones de pesos en extorsiones.
El combate al narcotráfico también fue incisivo, con la incautación de más de una tonelada de clorhidrato de cocaína, cerca de dos toneladas de marihuana y la detención de 463 individuos relacionados con esta economía ilícita.
La protección de los recursos naturales también fue una prioridad bajo el ‘Plan Amazonía’. La Brigada reportó la captura de 83 personas por delitos ambientales, la inhabilitación de maquinaria destinada a la minería ilegal y la siembra de 118.000 plántulas nativas en áreas afectadas por la deforestación, reafirmando un compromiso institucional con la biodiversidad del Eje Cafetero.
Perfil del nuevo comandante: Experiencia y academia
El coronel Julián Andrés Arango Betancourt, quien asume el reto de superar estos indicadores en 2026, posee una trayectoria militar de más de 25 años.
Oriundo de Cerrito, Valle del Cauca, es hijo de Héctor Fabio Arango, pensionado del Ingenio Manuelita, y de Carmen Elena Betancourt. Su formación es robusta y diversa siendo egresado en 2001 de la Escuela Militar de Cadetes ‘General José María Córdova’, es profesional en ciencias militares, estudios internacionales y ciencias políticas, además de contar con una maestría en seguridad y defensa.
Su experiencia técnica incluye el Curso Avanzado de Explosivos y Demoliciones Marte, con especialización en el manejo de artefactos explosivos improvisados. A lo largo de su carrera ha servido en unidades clave como el Batallón Guardia Presidencial, la Brigada Contra el Narcotráfico N.°1 y fue fundador de la Brigada de Desminado Humanitario N.°1. Previamente, conoció de cerca la jurisdicción de la Octava Brigada al desempeñarse como ejecutivo y segundo comandante del Batallón de Ingenieros de Combate N.°8.
La hoja de ruta para el 2026
Al asumir el mando, el coronel Arango expresó su intención de proteger una región cuya economía se sustenta en el café, la agricultura, el comercio y el turismo. Su estrategia para los 54 municipios de la jurisdicción se basa en fortalecer las alianzas con la gobernabilidad, la Fuerza Pública, las entidades judiciales y, fundamentalmente, con la comunidad.
El nuevo comandante enfatizó que su gestión será una continuación del trabajo “admirable” realizado por su predecesor, manteniendo la presión sobre los factores de criminalidad a través de un trabajo mancomunado con la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación.
“Vamos a llegar hasta los lugares donde se encuentren estos flagelos para someter al arbitrio de la justicia”, afirmó Arango, aunque aclaró que se mantendrán las puertas abiertas y el apoyo para quienes decidan acogerse a las bondades del Estado dentro del marco de los Derechos Humanos.
Para el coronel Arango, su motivación principal reside en su núcleo familiar, conformado por su esposa Clemencia Pacheco, psicóloga de profesión, y sus tres hijas Daniela Alejandra, María José y María Juliana. Bajo esta visión de protección a la familia y al territorio, la Octava Brigada se prepara para enfrentar los retos de seguridad del 2026, con el objetivo de mantener un Eje Cafetero seguro y ameno para propios y visitantes.
La ceremonia concluyó con un llamado a las tropas, soldados, suboficiales y oficiales, a trabajar sin descanso y con entereza, manteniendo el fortalecimiento institucional como pilar fundamental para alcanzar los resultados que la sociedad civil demanda.
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