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Las involucradas en este hecho que consternó el departamento del Quindío estarían relacionadas con otras desapariciones. 

Una macabra película de terror fue lo que relató el fiscal séptimo especializado de Armenia sobre lo que Maricela Ruiz Marín y su madre, Rosalba Marín Montes, le habrían hecho a Betty Vallejo Reyes. 

Fueron 38 pruebas las que expuso el ente investigador contra las procesadas y que llevaron al Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de Circasia, con función de control de garantías, a ordenar una medida privativa de la libertad para ambas, aunque no aceptaron los cargos de desaparición forzada agravada y homicidio agravado a título de dolo y en calidad de coautoras que les endilgó el ente acusador. 

Según la Fiscalía, el pasado 23 de agosto Maricela Marín Ruiz y Rosalba Marín Montes ocuparon, como inquilinas, el primer piso de la casa de Betty Vallejo Reyes, ubicada en el barrio Los Quindos de Armenia y la dueña vivía en el segundo nivel. 

A las 3:56 p. m. del pasado 7 de septiembre, Vallejo Reyes sostuvo la última conversación telefónica con su hija Claudia Milena Cubides Vallejo y desde ese momento no volvieron a saber nada de ella. 

El ente investigador reveló que entre el resto de esa tarde y la mañana siguiente, en el primer piso de la vivienda, las supuestas victimarias se valieron de armas cortocontundentes para asesinar a Vallejo Reyes. Desde la mañana del 8 de septiembre las hijas y demás seres queridos de Betty no pararon de llamarla al celular, pero no hubo respuesta.  

Posteriormente, según el relato de las autoridades, las presuntas responsables enterraron el cadáver de la mujer bajo tierra en una ladera solitaria al margen derecho, en la vía que del barrio Los Naranjos lleva al hospital del Sur. 

El pasado viernes, un grupo especial de exhumaciones de la Policía llegó al punto señalado por la misma Rosalba, pero al excavar además del cadáver, realizaron un hallazgo que indica que estas mujeres tuvieron ayuda extra,  pues el cuerpo sin vida estaba tapado con tierra, pero también con enormes piedras que al parecer ellas solas no hubieran podido mover. 

Al parecer, según lo relatado en las audiencias realizadas el sábado, las mujeres querían evitar que la lluvia se llevara los restos mortales o que en medio de los olores propios de la descomposición, el sitio se llenara de gallinazos, lo que llamaría la atención de la comunidad.  

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Las partes encontradas del cuerpo de la víctima fueron trasladadas a Medicina Legal de Pereira y por medio de la carta dental, los forenses pudieron evidenciar que efectivamente se trataba de Betty. 

En la casa de las supuestas victimarias, los investigadores encontraron evidencias, cerca de un lavadero, de que un cuerpo había sido brutalmente golpeado contra una pared. 

Además, un canino entrenado de la Policía dio señales en varios puntos de la casa ocupada por las procesadas de que allí había rastros de sangre, por lo que las pruebas cada vez más apuntaban hacia ellas. 

Incoherencias y evidencias 

El ente investigador recordó que el 11 de septiembre una vecina de la víctima vio cuando Rosalba sacaba unas bolsas negras con elementos que eran propiedad de Betty Vallejo Reyes y grabó ese momento que le pareció demasiado sospechoso. Al indagarle por qué tenía esos objetos, contestó que la propietaria de la casa se había ido porque supuestamente tenía problemas con grupos criminales y que le había regalado esas cosas, lo que no resultó muy creíble, porque la sospechosa no llevaba siquiera un mes viviendo en aquel lugar como para que Betty hiciera eso con ella. 

Además, la desaparecida era una mujer amable, tranquila, a quien no se le conocieron problemas ni deudas de ningún tipo y menos con grupos delincuenciales, argumentó la Fiscalía. 

En días posteriores a la desaparición agentes de la Seccional de Investigación Criminal, Sijín, de la Policía Quindío, allanaron la casa en la que vivieron Maricela y Rosalba. En una mesita de noche encontraron 3 celulares, uno de ellos era el de la entonces desaparecida. Rosalba empezó a titubear ante los uniformados y les dijo que se lo había comprado por $100.000 a Betty porque estaba en aprietos y necesitaba el dinero para irse. La falacia fue desmentida por las hijas de Betty, quienes afirmaron que ella tenía varias rentas y que contaba con dinero suficiente para vivir dignamente, por lo que no tenía necesidad de ponerse a vender el celular. 

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La Fiscalía aseguró que las ahora privadas de la libertad no actuaron solas porque en las evidencias recolectadas por los investigadores encontraron ADN de un hombre, aunque se ignora de quién se trata. “Es evidente que para cortar un cuerpo y llevarlo hasta el lugar donde fue encontrado necesitaron ayuda”, dijo el ente investigador. 

Rosalba sería una asesina en serie

La Fiscalía argumentó que el actuar criminal de Rosalba tiene unas conductas que se han repetido en varios casos en los que le han comprobado su participación. “Hay información de que un hijo de Rosalba Marín Montes fue abandonado por ella en un municipio del Valle del Cauca. Este menor de edad tenía una limitación cognitiva, el ICBF se lo entregó a ella y la indiciada insiste en que se lo entregó al padre, pero este insiste en que es falso”. 

El ente acusador mencionó el caso de la desaparición de Marcos Marín, “en Sevilla, Valle del Cauca, un tío de ella con quien tendría problemas de dinero. Sus restos mortales fueron encontrados en el solar de una casa por un obrero que estaba haciendo unas adecuaciones”. 

Esta mujer se hizo amiga de Andrea Vera en la localidad de Usme y logró ganarse su confianza para cuidarle una niña de año y medio. El 1 de diciembre de 2018, dijo que hombres armados habían llegado a preguntar por ella y como no estaba se llevaron a la niña y que supuestamente habían dejado un número de contacto para negociar con ellos el rescate por el que supuestamente pedían $1.000.000. Jamás se volvió a saber de la pequeña y esto coincide con mentiras similares que le dijo a la familia de Betty Vallejo sobre su desaparición. 

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A comienzos de noviembre pasado, Rosalba se fue para un corregimiento de Sevilla y arrendó un apartamento. Por causas que no se conocen, tuvo un alegato con la dueña, Floralba González, y la golpeó con una piedra en la cabeza, por lo que la víctima tuvo que ser trasladada al hospital de Zarzal. A ella la detuvieron, pero la tuvieron que proteger en una estación porque la familia de la víctima la quería agredir. Posteriormente quedó libre.

Los arrestos de las mujeres 

El pasado 2 de diciembre, un juez de Armenia emitió las órdenes de captura contra las involucradas y de manera simultánea, a las 7:23 p. m. del día siguiente, agentes de la Seccional de Investigación Criminal, Sijín, de la Policía Quindío, en compañía del Gaula Militar y de personal de inteligencia materializaron los arrestos. 

A Marín Montes, de 55 años de edad, la privaron de la libertad en la finca La Inquisición de la vereda Santa Inés de Palestina, Caldas, mientras que su hija, de 32 años, fue arrestada en el parque principal del barrio Cuba de Pereira. 

Tras las detenciones, Rosalba confesó el crimen de Betty Vallejo Reyes y fue con los uniformados hasta el punto donde fue sepultado el cuerpo de la mujer. 


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