Saltar al contenido

40 años de la historia de Salento preservada en 120.000 imágenes

socialmedia@cronicadelquindio.com

jueves, 16 septiembre 2021

COMPARTIR LA NOTICIA:

Luis Eduardo Franco Marín, el fotógrafo del pueblo.

Luis Eduardo Franco Marín es un enamorado de la música, la fotografía y la historia, por esa razón, junto a su hijo Leandro Franco y su amigo James Montealegre decidió crear el Museo Fotográfico de Salento, el cual abrió sus puertas al público el pasado 20 de julio.

Más de 100.000 imágenes, que marcaron el pasado y el desarrollo del ‘municipio padre’, están preservadas en este lugar diseñado para encantar a propios y visitantes.

¿Quién es Luis Eduardo Franco?

Soy un salentino de 65 años, nací en la vereda Navarco Alto. Hice 2 años de estudio en la escuela Andrés Bello. Luego me dediqué a estudiar en la universidad de la vida y a trabajar en el campo hasta el año de 1974, cuando me fui a prestar servicio militar por 2 años. Al regresar volví al campo, pero yo quería tener una vida diferente, y en una noche de desvelo se me ocurrió comprar una cámara fotográfica, eso fue en 1977 y empecé con este proyecto que se convirtió en mi vida.

10 años después en otra noche de desvelo decidí apuntarle a la marquetería y al trabajo del vidrio, y es algo que ahora apoya también el museo en la exposición física, fotos que imprimimos, foto que enmarcamos.

Además de ser fotógrafo con una trayectoria de 40 años, también soy músico desde hace 52 años, algo heredado de mi padre. Actualmente lidero la agrupación Armonía, toco guitarra y he dirigido coros —de los cuales también tengo fotos en el museo—.

Vea también: Una voz de esperanza que cumple 8 años

¿Cómo fue su acercamiento con la fotografía?

En un diario de circulación nacional salió un aviso que decía: 'Aprenda revelado de fotografía'. En ese entonces, uno cortaba el recuadro del periódico para poder inscribirse, así que nos inscribimos un hermano y yo e hicimos el curso de revelado en blanco y negro. Con el curso nos llegaba una nota con el papel fotográfico y todos los químicos, que nos decían cómo adecuar el local y las luces e hicimos experimentos, eso fue antes de prestar servicio militar.

Luego compré una cámara —una 126— de un formato que ya ni existe y funcionó y me fui profesionalizando más. Luego compré la Olimpus y luego la Pentax —en Foto Venus en Armenia—, y me costó $80.000 en 1980.

Yo cubría de todo: cabalgatas, desfiles de año viejo, corridas de toros, campañas políticas, procesiones religiosas, accidentes de tránsito y hasta muertos.

Arranqué fotografía y trabajé 40 años. En el 2019 di por terminado esto porque las nuevas tecnologías nos acabaron, ahora un celular relegó el papel de nosotros como fotógrafos del pueblo.

¿Cómo nace el Museo fotográfico de Salento?

A veces las cosas nacen y uno no sabe ni cómo. Pero en sí, yo soy el dueño del archivo, pero la idea fue de un grupo de amigos y de mi hijo Leandro, quien se ha encargado de digitalizar el archivo, en su afán de recuperar la historia de nuestro pueblo —la digitalización de un rollo de 36 fotos se tarda 1 hora—.

Él inicialmente tenía la idea de rescatar el archivo y era algo que había planeado desde tiempo atrás, y hace como un año, hablando con algunas personas cercanas a nuestra familia se dio paso a la creación del museo y galería. Acá está toda la historia, todo el desarrollo y progreso de Salento.

¿Cómo fue el proceso de conservación de archivos?

Yo creo, sin ser tan sobrador, que este puede llegar a ser uno de os archivos más grandes del Quindío, uno conoce a los fotógrafos, y normalmente tomaban los registros, mandaban a impresión y luego de entregar el material, botaban los negativos o rollos, y no nos dimos cuenta a tiempo que esos rollos contenían el alma de nuestra historia, yo alcancé a eliminar 5 años de mis registros fotográficos.

Recomendado: Jhon Henry Realpe y sus clases de música para la inclusión

Hasta que llegó un momento en el que me di cuenta que debía conservar los rollos, porque la gente, a veces, pedía copia de fotos que ya les había hecho tiempo atrás y yo en los negativos tenía la posibilidad de imprimirla nuevamente.

Todas las fotos que salieron de aquí después de 1980 fueron marcadas con mi letra y yo sé cuando una foto es mía, ahora, los rollos están archivados por tema y muchos tienen año y es la manera de conservar la esencia de nuestra labor como fotógrafos. Si no tiene referencia se pierde en el tiempo.

¿Dónde se encuentra ubicado el museo?

Está ubicado en la entrada a Salento, en la calle 6 número 8 – 58, la casa donde vivo desde que tenía 6 años y ahora es el recinto donde reposa mi trabajo de
40 años, teniendo una colección de 120.000 fotografías, de las cuales no se repite ninguna; sumado a esto tenemos un archivo digital de 10 años.

¿Qué importancia tiene la fotografía en la construcción de historia de un territorio?

La fotografía es un documento muy importante para la historia del pueblo, porque podemos conocer textos, y muchas personas pueden tener versiones diferentes y construir diversos documentos frente a un hecho, en cambio la fotografía es fiel, lo que está plasmado en la foto, eso es. Entonces es muy valiosa por la información verídica que ofrece, además que con la imagen se congelan momentos.

¿Qué proyectos tienen con el museo?

La idea es crear un recorrido del pueblo de hace 40 años, que es lo que vamos a hacer ahora, empezar con imágenes desde la entrada del pueblo y hacer un
recorrido por todas las calles; ya tenemos diseñado un pequeño recorrido, pero en la medida en que recuperamos archivo vamos descubriendo más material valioso que nos permite hacer un recorrido histórico más completo.

¿Cómo ha sido la respuesta de la comunidad?

Este es un espacio importante para los salentinos y me gusta mucho que vengan porque se ven en las fotos y ven su pasado y su historia. Ellos vienen y  reconocen personas o se reconocen y pueden pasar 2 o 3 horas viendo el archivo y como no todo está en físico —por el poco espacio— nos apoyamos en una pantalla y proyectamos todas las fotografías que hemos logrado recuperar que a la fecha son alrededor de 12.000 y aún nos faltan como 100.000.

Las personas de 60 y 70 años que llegan al museo enriquecen nuestra labor con la construcción de recuerdos, porque ellos ven una imagen y se transportan y tienen mucha historia que contar, cosas que no están en los libros.


septiembre 2026
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930