Sus capacidades y habilidades como administradora, la hicieron parte del equipo que le dio apertura a dos de los centros comerciales de gran formato en el departamento.
Ana Mercedes Giraldo es una profesional comprometida con sus objetivos, que, con la disciplina que la caracteriza, ha confirmado la idea de que un buen líder es quien empodera y confía en su equipo.
Nacida en Armenia, estudió administración de empresas en la Universidad Nacional de Manizales. En el vecino departamento hizo su semestre de práctica en la Corporación Financiera de Caldas, donde quedó vinculada al salir de la universidad gracias a su buen desempeño y allí inició su vida profesional. Posteriormente tuvo la oportunidad de regresar a las tierras quindianas, pero como subgerente comercial del Banco de Caldas.
A lo largo de su vida profesional se desempeñó en varios sectores de la economía, el financiero, cooperativo y comercial, además de ello, tuvo un emprendimiento por 7 años, el cual vendió, debido a que su cargo como directora regional en el Quindío del ICBF demandó gran parte de su tiempo, pues llegó a adoptar la etapa de la reconstrucción después del terremoto en 1999. Luego de su paso por el instituto, estuvo vinculada al ministerio de Ambiente y Vivienda, en el Fondo Nacional de Vivienda que fue la empresa que reemplazó al Inurbe.
Estando en Bogotá y con el anhelo de volver a su tierra, teniendo en cuenta lo alejada que estaba de sus hijas, Ana Mercedes decidió presentar su hoja de vida a Portales Urbanos, empresa que se encargó de la construcción del Portal del Quindío; fue así como tuvo el privilegio de inaugurar el primer centro comercial de gran formato en la ciudad de Armenia.
Debido a su experiencia adquirida en este camino, cuando el centro comercial Unicentro Armenia se encontraba en construcción, la contactó el gerente Pedro Gómez, quien le ofreció administrarlo, este trabajo lo asumió como un reto profesional, pues era otra vez conformar un equipo e inaugurar en Armenia un nuevo centro comercial con un nombre de trayectoria en el país.
¿Cuál es su trayectoria en el departamento?
Excepto mi primera experiencia de trabajo y mi paso por el ministerio, todos mis demás trabajos fueron en el departamento. En la Cooperativa Financiera Cafetera, la cual comencé a gerenciar cuando apenas esta tenía 6 meses, mi objetivo fue llevarla al punto de equilibrio y hoy me siento orgullosa de ver cómo ha crecido a cargo de Julio César Tarquino, quien comenzó a trabajar conmigo cuando yo estaba allí de gerente; luego gerencié Tapetes de Colombia, empresa que vendía materiales para el sector de la construcción; de allí pasé a abrir mi emprendimiento con mi madre que se llamaba Tortas, Postres, y…, estando allí, me nombraron en el ICBF donde comencé recién ocurrido el terremoto y, por lo tanto, me tocó volver a poner en operación los programas del instituto, realizar acercamientos con las diversas ONG de Armenia y los municipios para reconstruir toda la infraestructura de los programas y continuar con el manejo de la bodega de alimentos que se distribuían en los albergues temporales. Posteriormente me fui para Bogotá como ya lo mencioné y luego ya en los dos centros comerciales.
¿Qué puede decir acerca de su experiencia en estos centros comerciales más grandes del departamento?
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Los centros comerciales son unas pequeñas ciudades dentro de las ciudades y requieren de mucho tacto, un plan estratégico que revises y ajustes de manera permanente con compromiso y un buen marketing. Tienes que darle valor al propietario del local, lograr que las marcas vendan, que los clientes se sientan a gusto y compren y que quienes laboren allí presten un muy buen servicio. Esto no es fácil, pues como estos centros comerciales funcionan como propiedad horizontal, la administración no controla las ventas, ni el servicio de los locales.
¿Qué aspecto destaca de su gestión como gerente y administradora?
Fueron muchas las experiencias vividas a lo largo de mi paso durante 18 años y medio en la industria de centros comerciales, pero creo que lo que más destaco es la apertura del Portal del Quindío, le dio una dinámica diferente al comercio de la ciudad, ya que antes, el comercio de la ciudad atendía a los clientes en un horario como de oficina y los domingos no abría sus puertas y al abrir el centro comercial todos los días y en horario extendido, el comercio poco a poco fue cambiando. También estábamos acostumbrados a ir al cine en dos horarios y con la llegada de Cine Colombia se da una apertura en los horarios hasta altas horas de la noche. La llegada de otro centro comercial como lo es Unicentro, con marcas nuevas que no estaban en la ciudad, hace que la gente deje de ir tanto a Pereira a comprar. A veces pensamos que le tememos a la competencia y, por el contrario, la competencia nos hace ser mejores y que la gente se quede en nuestra ciudad comprando y pasando ratos de esparcimiento.
Luego de estos años de servicio, ¿cuáles son ahora sus proyecciones profesionales y personales?
Ahora que tomé la decisión de pensionarme, decidí darme unas largas vacaciones hasta agosto en Europa aprovechando que mi hija mayor está en Madrid haciendo una maestría y cuando regrese tengo en mente dedicarme a hacer realidad un sueño que tiene mi hija menor que es médico y se graduó este año como siquiatra y es montar una clínica siquiátrica en nuestro departamento. Es un proyecto ambicioso que requiere de un buen plan de negocio para obtener los recursos necesarios para hacerlo realidad en un departamento que lastimosamente se destaca a nivel nacional por su mala salud mental y, por lo tanto, la idea es liderar este proyecto apoyándonos de gente experta en el tema. Personalmente, quiero seguir viajando y en la medida en que pueda hacerlo en bicicleta, me encantaría.
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