La institución universitaria EAM le entregó el título honoris causa en publicidad por su trayectoria. Tiene 35 años y se desempeña como director.
Desde niño dice que su pasión ha sido el cine. Elegía para ver películas que poco entendía porque no eran para su edad, sin embargo, disfrutaba las imágenes que sucedían en la pantalla. Andrés Roa Ariza no sabe de dónde habrá venido ese gusto. Su abuelo tenía una cámara y la usaba de vez en cuando, pero más allá de eso, en su familia no hay nada relacionado con el cine.
Nació en Buenavista y allí realizó sus primeros estudios de primaria y bachillerato. En el año 2004, se mudó a Armenia para estudiar Publicidad en la EAM, no obstante, por dificultades económicas no pudo cursar todos los semestres. La decisión de hacer ese pregrado estuvo movilizada porque era lo más cercano que podía encontrar al mundo del cine en el Quindío. Esto le permitió, en sus palabras: “Ver el cine como una industria, como un negocio. Así aprendí cómo vender una película”.
Roa Ariza dijo: “Yo le saqué provecho a esas dificultades económicas, lo vi como una oportunidad. Tuve que trabajar entonces me iba por la publicidad.” En Armenia trabajó en agencias de publicidad en proyectos como el rediseño de la Edeq. Después trabajó con varias agencias en Bogotá como Sancho, Havas Media, Leo Burnett y también con empresas más pequeñas. En ese periodo de su vida intentó enfocarse en producción audiovisual para aprender de las personas que hacían comerciales. Para Roa un comercial y el cine se asemejan mucho por las exigencias y el nivel de estos. Hizo campañas para Postobón, Éxito, para la presidencia de la República, entre otras.
Mientras trabajaba en la campaña para la presidencia, conoció al asesor de comunicaciones de vicepresidencia, un norteamericano que vio su trabajo y le pidió que fuera con él a su agencia en Estados Unidos para que les enseñara algunas cosas de edición y conceptualización. Desde hace 5 años trabaja allí, en la agencia Seventy Six Words, por lo que suele viajar con frecuencia, allí pasa algunas temporadas y luego regresa a Colombia para continuar con sus proyectos personales. Sus producciones han sido financiadas por esta agencia, a ellos les interesa ver cómo es el cine en el Quindío. Por eso estudió en Washington y Nueva York colorización, edición y guion.
Como publicista ganó premios como Cannes, Clio, Ojos de Iberoamérica, aun así, todo su recorrido ha estado impulsado por la idea de contar el Quindío, hacer cine quindiano. “Acá no había cine quindiano, el poco que uno encontraba era de muy mala calidad, de un nivel muy básico. Con amigos nos propusimos hacer cine de verdad, venimos hablando desde hace 15 años. Tomamos como ejemplo el combo de Norte de Santander y empezamos a grabar cortometrajes como Guaquero, El Arrimo y Tres Karmas. Todos estos son una búsqueda para contar de manera visual el Quindío, un intento por conceptualizar el asunto. Con estos ganamos varios premios nacionales e internacionales y eso fue muy chévere porque logramos que la gente empezara a ver la producción de acá de otra manera y llegamos a productoras como la de Dago García y Caracol.”
El último cortometraje que grabaron fue Desolvido, con este ganaron varios premios como Bogocine edición 39, Dances with film en California y hace unos días fueron calificados para los Oscar. Fue la última prueba que se hicieron para pasar al largometraje que es su próximo proyecto audiovisual. “La mayoría de las personas mayores saben muchas historias y queremos contarlas como ellos, ese es el género. Los campesinos les llaman historias de sustos y nosotros adscribimos este subgénero al género del misterio. De esto va Rapunzel, el perro y el brujo, nuestro primer largometraje quindiano hecho por quindianos”.
El proyecto de Roa con sus compañeros es ambicioso. Además de lo que ya se mencionó, quieren que este sea también un tipo de escuela para los jóvenes que están aquí, como no hay pregrado en cine en el departamento, con ellos pueden aprender o poner en práctica lo que saben.
“Acá en el Quindío se maneja una guerra de egos en la que no queremos entrar. Las personas quieren trabajar por su lado y son tan pocas que con todos podría hacer solo una producción. En el Quindío hay gente muy talentosa, pero tenemos que romper muchas cosas para que funcione, entre esas, pensar que esto es una competencia y que solo el estado puede financiar producciones. El cine no se hace con las uñas, hay que ponerle es unas garras, hay que producir de otra manera”.
Los trabajos realizados han recibido alrededor de 80 premios internacionales, aseguró el joven director, así que trabajan desde ahora en varios proyectos para el futuro, mucho más grandes y exigentes.
Lea también: Detrás de cámaras: una conversación con un joven director de televisión
- Temas relacionados :
- Al descubierto
- Cine quindiano
- Noticias de hoy
- Noticias de hoy en Quindío
