A sus expectativas profesionales añade el sueño de plasmar su juego en un equipo extranjero. Espera algún día portar el uniforme de la selección Colombia.
Andrés Salazar a lo largo de su trayectoria en el baloncesto profesional y con una mentalidad de superación constante, ha demostrado que el camino hacia el éxito no es solo cuestión de talento, sino de superación, determinación y pasión por lo que hace. Con un juego estratégico, analítico, inteligente y con la mirada puesta en los claros objetivos que se trazó desde niño, este aguerrido deportista demostró sus fortalezas deportivas y se convirtió en un referente en casa para el alza del equipo Storm Coffee en la tercera temporada de la Liga Colombiana y aunque, se escapó de sus manos la victoria, con esta familia aspira levantar próximamente el título que logre regalar alegría al Quindío, pero también a San Andrés. Nació en Quimbaya, municipio donde realizó sus estudios de primaria y secundaria. Su carrera universitaria de licenciatura en lenguas modernas la cursó en la Universidad del Quindío.
Lea también: ¿Qué pasará con Storm Coffee tras el subcampeonato de Liga?
¿Cómo fueron sus inicios en el baloncesto, y qué le hizo quedarse en este?
De los 6 hasta los 11 años jugué fútbol, pero llegó un momento en que decidí dejarlo. Mi papá ha manejado toda su vida el baloncesto en mi municipio natal, pero justo en ese tiempo en que decidí dejar la otra disciplina el proceso del baloncesto estaba frenado; ante ese aburrimiento que tenía por no estar practicando deporte, se retomó la escuela de baloncesto en Quimbaya; mi papá inició haciendo el llamado a la comunidad, además de la invitación que extendió a niños para entrenar y así nos enrutamos en esta disciplina. Empezó mi amor por el baloncesto y nos comenzó a ir muy bien; a los 13 años empecé mi proceso en Armenia con el Club Maes Sport, donde pude potenciar mis capacidades en diferentes escenarios; allí viví al 100 % esta pasión por el baloncesto.
¿Cómo se da la posibilidad de practicarlo de forma profesional?
En el 2019 había jugado una liga de desarrollo sub 21 con el Club Cóndores de Cundinamarca, en la que me recomendó el profesor José Luis Martínez, mi entrenador en la universidad. Jugué este torneo y obtuve muy buenos resultados; tuve la oportunidad de regresar y ocurrió la pandemia, para este tiempo los dueños de este equipo, Cóndores, me contactaron para ofrecerme la oportunidad de hacer parte de la Liga Profesional; aunque en ese momento trabajaba de manera virtual mi profesión, pude establecer un horario para cada actividad, esto con la intención de jugar, pero también de continuar como maestro sin problema alguno. Así viví la primera temporada de baloncesto profesional donde tuve protagonismo, el mismo que me mostró otras oportunidades y ofertas para continuar jugando. Desde entonces mi vida se ha enfocado 100 % en este deporte.
¿Cómo ha sido esa preparación para enfrentar la temporada con Storm Coffee?
El proceso con Storm Coffee ha sido un poco complicado porque no tuvimos muchos días de preparación antes del torneo, incluso antes del primer partido tuvimos 4 días de entrenamiento en conjunto con todo el equipo, así que fue un poco difícil acoplarnos, y creo que eso ha influido en que el equipo se viera que venía de menos a más, porque a lo largo del torneo nos fuimos conociendo, acoplando, entendiendo las ideas que el entrenador quería plasmar en el equipo. Este proceso durante la temporada fue lo que nos ayudó a ir en ascenso cada vez. Mentalmente esta temporada fue de mucho aprendizaje, de cosas positivas; la fortaleza mental nos permitió seguir creciendo como equipo.
¿Qué se siente volver a jugar baloncesto profesional en su tierra natal?
Para mí fue un sueño hecho realidad el poder estar jugando en Armenia, con mi gente, con mi familia que siempre me apoyó, con mis amigos y toda la gente de mi departamento. Esta ha sido una experiencia muy bonita, de hecho antes de empezar la temporada tenía ofertas en otros equipos y cuando el gerente me llamó para decirme que el equipo iba a estar en Armenia no lo tuve que pensar dos veces, acepté inmediatamente porque siempre había soñado con poder jugar profesional en mi tierra. Destaco el recibimiento de la gente, lo que nos inspira para que ojalá el equipo pueda continuar en Armenia y recibir ese mismo o incluso más acompañamiento de los habitantes del Quindío, haciendo sentir a este equipo como suyo.
¿Qué proyecciones tiene con el equipo, piensa seguir en él?
Esta fue mi tercera temporada con Caribbean Storm, es una excelente organización, me he sentido muy cómodo, me han tratado muy bien. Por mi parte siempre estaré allí desde que ellos me quieran y requieran de mi juego, siempre estaré encantado de poder jugar con este equipo.
A nivel deportivo y personal, ¿qué balance hace de su papel en esta temporada?
A nivel personal me siento muy contento con el trabajo que pude hacer, muy agradecido con el entrenador por la oportunidad y la confianza, pues sentía que necesitaba esto, el poder demostrar de qué estaba hecho; la temporada pasada fue muy difícil porque el entrenador que tenía no confiaba en mí pero esta temporada fue todo lo contrario, el entrenador me dio minutos, protagonismo, responsabilidades dentro del equipo y eso me afirmó aún más la confianza para poder hacer lo que siento que puedo hacer. Me siento muy contento aunque aún no satisfecho porque sé que puedo dar más y quiero demostrarlo para la próxima temporada, con la intención de crecer y mejorar. Esta temporada fue de muchas cosas positivas, pero también de mucho aprendizaje y de cosas por mejorar por las cuales trabajaré muy duro desde ahora.
¿Qué ha predominado en su juego, qué ha sido fundamental en este camino?
Me he caracterizado por ser un jugador inteligente que puede analizar rápido las situaciones de juego para tratar de encontrar la ventaja para mi equipo; esto me ha caracterizado y me ha permitido ganar un lugar en la liga, sin olvidar que el proceso también va acompañado de la actitud y corazón que entrego siempre. En el camino he tenido un menosprecio por mi estatura así que he tenido que trabajar el doble, algo que nunca me ha impedido llegar donde quiero y lograr lo que he podido conseguir. La entrega, el sacrificio, las ganas y el corazón que siempre pongo en el juego, además de la capacidad de pensar en la cancha y leer el juego, me han hecho estar donde estoy hoy. La disciplina ha sido fundamental, desde muy temprana edad tenía claro lo que quería ser, hasta dónde quería llegar y aunque aún estoy lejos, siento que voy por el camino correcto.
- Temas relacionados :
- Storm Coffee baloncesto
