“El arte no es una carrera de velocidad sino una carrera de resistencia”, Carlos Alberto Forero.
Carlos Alberto Forero, conocido en el mundo artístico como Cabeto, ha hecho de su obra un homenaje y un reconocimiento a la tradición y a la cultura quindiana.
Natural de Cajamarca, en el departamento del Tolima, Cabeto ha buscado en el arte una manera de devolverle al Quindío el gesto amable de adoptarlo como hijo, desde que, por cuestiones de salud, cuando solo tenía 2 años debió viajar a Armenia junto a su mamá.
A sus 54 años, con gran alegría, evoca las 3 décadas de trayectoria artística, sonríe y llena de brillo sus ojos al pensar en ese recorrido marcado por la cultura prehispánica, de la cual se enamoró estando muy joven, gracias a sus visitas al Museo del Oro Quimbaya.
¿Desde cuándo está el arte en su vida?
Desde siempre he tenido una conexión con el arte. Desde muy pequeño me destacaba en el colegio por mis habilidades en la realización de carteleras, que era mi manera de expresarme. Pero yo digo que el arte se volvió mi proyecto de vida desde 1989. Además, cuando estaba en el grado 11 empecé a trabajar publicidad en estampados y la publicidad fue el medio que me condujo al arte.
¿Cómo ha sido esa formación como artista?
Yo he sido en gran parte autodidacta, pero tengo mucho que agradecerle al Museo Quimbaya, porque cuando Nora Cecilia Garay era su directora impulsaba mucho la participación de artistas de Bogotá y docentes, quienes venían a dictar talleres de apreciación artística; y eso me permitió tener una formación, porque en el Quindío no había facultad de Arte.
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En 1992 en Roldanillo, Valle del Cauca, estudié grabado, porque para el departamento del Quindío era una técnica muy desconocida y estudié con el maestro Luis Édgar Correal. Después me fui con el maestro Henry Villada a trabajar y de él aprendí mucho.
¿Por qué la cultura prehispánica?
Mi referente artístico ha sido la cultura prehispánica quimbaya, y esto nació a raíz de que en el año 1993 el Museo Quimbaya trajo al maestro Luis Fernando Robles, profesor de la Universidad Nacional, cuya pedagogía estaba centrada en la enseñanza del arte prehispánico de Colombia y eso me cautivó.
Yo creo que la cultura quimbaya se destacó tanto por su orfebrería como por sus trabajos en cerámica y es fácil encontrarla en todo el departamento, en las casas, en la arquitectura de la ciudad, como las plazas Bolívar de Armenia y de Quimbaya, donde hay unos sellos de esta cultura y terminan siendo parte de nuestra cotidianidad.
Difícilmente la gente tiene claro que la cultura quimbaya es nuestra, es la identidad de nuestros ancestros y nosotros tenemos que sentirnos orgullosos de esos antepasados que nos sorprenden con sus técnicas de cerámica, de orfebrería, que hoy en día dejan maravilla a mucha gente, y lastimosamente los extranjeros admiran más ese trabajo que nosotros mismos.
¿Dónde podemos encontrar el sello de Cabeto?
Mi trabajo es conocido porque llevo muchos años en el arte. He realizado murales, pero lastimosamente no están, por ejemplo en 1999 hice mi primer mural frente a la Cámara de Comercio y se llamaba Zooquimbaya que era todo el simbolismo de la fauna Quimbaya.
En la gobernación del Quindío, en la oficina de Cultura y la secretaría de Turismo hay obras mías. El Centro de Documentación Musical del Quindío este año adquirió 2 piezas mías. Igualmente, mi obra fue seleccionada por la Lotería del Quindío para figurar en un billete de lotería, como reconocimiento a lo que somos y nos representa.
También he hecho parte de muchos salones de arte. En el 2020 tuve la oportunidad de exponer en el tercer Encuentro de Arte y Emprendimiento Cultural VesArte, en Salento.
¿Qué es el ‘Arte Sigue’?
Tuve la oportunidad de participar y salir seleccionado en esta convocatoria, presenté un proyecto que se llama Patrimonio cuyabro, que consiste en hacer una serigrafía donde plasmo algunos sitios de nuestra ciudad como es La Estación, que es patrimonio arquitectónico, el Monumento a Los Fundadores, el Monumento Al Esfuerzo, el yipao y la parte indígena.
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Y con esto tengo la oportunidad de generar una alianza con la Universidad del Quindío y este 26 de agosto hablaré de patrimonio y la técnica de la serigrafía.
¿Qué reconocimientos ha recibido?
Con el diseño prehispánico y con la técnica de oxidación que es con la que más me conocen me han seleccionado en varios salones de arte. En el 2018 me gané la beca de investigación y creación del Quindío.
En ese mismo año, mi obra fue seleccionada para inaugurar la nueva sede de la Alianza Francesa, donde participó el embajador, muy amante de la cultura prehispánica.
Me otorgaron el Cafeto de Oro en artes plásticas en el año 2019 y para mí fue una grata sorpresa porque yo no me postulé, me postularon.
Definitivamente, los reconocimientos y premios no solo sirven para alimentar el ego, sino que generan un compromiso, de cada día trabajar mejor y dejar algo a las nuevas generaciones, además de ser el reconocimiento de que uno está haciendo las cosas bien.
¿Qué viene para Cabeto?
Mi próximo proyecto es comparar los volantes quimbayas con los volantes muiscas y de la cultura tumaco, porque aunque no eran cerámicas, el uso que tenían era igual, y busco reconocer estas culturas a partir de estos elementos.
Además, el 17 de septiembre participaré en una exposición colectiva con el nombre ‘Trébol de cinco hojas’ que se llevará a cabo en el café libro anticuario el Gato Bohemio.
En diciembre expondré la serie de serigrafía ‘Tierra Prehispánica’, que es el proyecto en el que estoy trabajando actualmente.
¿Cuál es su gran sueño?
Mi sueño más grande es realizar una obra en arte público con el tema prehispánico quimbaya, dejarle a la ciudad o al departamento esta obra que es una exaltación a nuestra identidad.
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