Con una serie de historias convertidas en retratos y entrevistas, a blanco y negro ‘Colegas’ acerca, a través del poder narrativo, el arte con la artesanía.
Mauricio Vásquez nació en el municipio de Calarcá y aunque ahora reside en Armenia, continúa teniendo sus afectos en su tierra natal. Estudió en el colegio Robledo, posteriormente se decidió por la licenciatura en biología y educación ambiental que complementó con una especialización en economía social y solidaria. De manera particular siempre ha vinculado el arte y la cultura a sus procesos creativos, partiendo de la fotografía como método de expresión, visibilización y una herramienta que logra, a través de narrativas poderosas, dar valor a la labor de aquellos que la merecen. Como un reconocimiento a su trabajo y exaltando el valor de ‘Colegas’, fotografía documental que plasma el valor de los artesanos como agentes transformadores, el Salón de Artistas Quindianos le hizo merecedor de ser el ganador para esta versión en la categoría artista emergente.
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¿Por qué ese vínculo entre lo profesional y lo artístico?
Primero debo decir que tuve la gran fortuna de estudiar fotografía en la escuela Contacto, conociendo al maestro Daniel que más que un profesor de fotografía es un amigo, un maestro de la vida. Creo que el arte y la cultura tienen que ir transversal en todo lo que tenga que ver con el ser humano, creo profundamente en que las transformaciones sociales y las transformaciones de base se tienen que dar teniendo como al arte y la apropiación cultural como los grandes proponentes de esos diálogos. Poco a poco fui trazando el camino porque como todos los de mi generación pensé en estudiar algo que me diera plata, tenía pensado al salir del colegio estudiar música, después filosofía, pero la vida lo lleva a uno al camino. Cuando iba a nacer mi hijo y mi esposa estaba en proceso de embarazo conseguí una cámara con la que empecé a documentar todo el proceso del embarazo y sentí que siempre me había gustado. Alguna vez trabajé en el Jardín Botánico y hace muy poco viendo fotos que tomé de adolescente me di cuenta que existía un gusto pero no lo sabía. Aunque este ha sido mi fuerte he estado relacionado con otros temas del arte, con la música tocando en bandas con mis amigos, pero me empecé a decantar por este tema de las artes visuales.
¿Por qué el Salón de Artistas Quindianos, qué le motivó?
Participé en un Salón en el 2014 año en el que precisamente nos invitó a participar el maestro Daniel de Contacto y lo hicimos con fotografía documental con un trabajo que teníamos con unos amigos; en ese entonces pude ganar un tercer puesto. Ahora hay una persona llamada César Martínez que es el curador de Comfenalco y además amigo, él empezó a montar y a liderar el Salón desde el año pasado, en ese entonces me presenté con una obra más plástica y muy personal, haciendo un llamado y burlándome un poco de algunas situaciones que vive el país.
Este año me pareció muy interesante el tema de la relación entre el arte y la artesanía, es algo que estoy investigando a nivel personal y además me parece maravilloso porque la historia y en el modernismo nos han querido alejar cada vez más el arte de la artesanía, entonces el arte en función de un gran artista con un ego enorme y el artesano como el utilitario que solo vende, entonces por qué dividirnos si toda persona es un artista en potencia y un artesano en potencia, lo que pasa es que hay que desarrollar esas habilidades que todos tenemos allí. El detonante para participar en este Salón es que comparto salón con 34 personas más del Quindío en el tema de artes plásticas entre ellas mi esposa, y en un momento con una profesora que nos daba cierta materia, trató un poco mal a algunos compañeros artesanos porque tal vez algunos no han tenido el proceso de lectura, acercamiento al conocimiento o a los espacios académicos y mencionó que cómo llamarlos colegas si no se preocupan por leer y de ahí surgió ‘Colegas’, mi trabajo.
Cuéntenos un poco más sobre ‘Colegas’, su trabajo fotográfico…
Es una exaltación de todo lo que los compañeros artesanos hacen. Este es un trabajo de fotografía documental con narrativas y entrevistas que se montó en función de mostrarle ese poder que tienen los artesanos, que además son agentes transformadores. Este es un trabajo inacabado, apenas estamos caminando en ese proceso, pues desde hace dos años empezó en mí la inquietud cuando tuve la oportunidad de tomar unas fotografías para la Asociación de Artesanos del Quindío, además mi esposa al ser artista plástica tiene mucho acercamiento con lo manual, tengo muchos amigos artesanos, entonces de ahí empecé a generar esa inquietud que de ahí parte toda investigación, de una inquietud.
¿Qué compone y caracteriza esta exposición?
Este es un proceso narrativo, cada persona, cada ser humano que aparece allí tiene una pequeña sesión o narrativa fotográfica de su qué hacer, sus retratos y hay unas pequeñas entrevistas que mientras van pasando las fotografías, ellos y ellas que es algo muy interesante que la gran mayoría son mujeres artesanas, empiezan a contar el por qué hacen esto, qué les detonan y es en ese momento en que se comienza a ver el poder del arte y la artesanía a través de sus historias. En estas fotografía manejé el blanco y negro porque me parece maravilloso, democrático, en el blanco y negro no van haber colores que estén por encima de los demás o que llamen más la atención, así que podemos dirigirnos más hacia lo que pasa, a los ojos de la gente, a entender las situaciones de la gente, este nos lleva más a eso, a saber qué está transmitiendo, qué hace sentir.
¿Con qué expectativa participó y cómo recibió el premio?
No me lo esperaba, siento que fui el último que me inscribí, mi esposa me insistió, mis amigos, pero no quería, este es un trabajo que estoy caminando apenas sobre él pero ya tenía esta primera parte de narrativas montado y lo llevé; el curador lo montó, me tocó en La Estación pero ese día nos tocó dividirnos por el día de los niños motivo por el que mi esposa e hijo no me pudieron acompañar. Nunca pensé ganarme esto, creí que se lo ganaba un amigo que tenía un trabajo muy bonito, pero fue una sorpresa, no lo esperaba en realidad.
¿Qué cree que le facultó para quedarse finalmente con el reconocimiento?
Creo que siempre hay que mirar el trabajo propio con humildad, con la humildad de saber que está inacabado, que hay que seguir trabajando, investigando y dejarse maravillar por los trabajos de los demás, algo muy importante. Siempre hago hincapié en que la o el artista debe bajarse del estatus de que el arte es el refugio de los intelectuales, porque eso no le hace bien a la sociedad, nosotros necesitamos empezar a mirarnos desde nuestros saberes de una manera horizontal si queremos que el país se transforme, necesitamos involucrar realmente el tema de la educación artística y cultural de otra forma en las instituciones educativas. Hay que dejarse maravillar por el mundo, por las cosas que pasan y por los sucesos.
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