Que las vías que conectan los municipios y departamentos se conviertan en conductos de comunicación cultural a través de esta expresión artística, uno de sus principales objetivos.
Él es Juan Carlos García, un artista quindiano, que hizo del barranquismo una pasión, y la forma de conectar la historia a través del arte, los elementos y la tierra. Nació en la ciudad de Armenia, aunque sus padres eran oriundos del municipio de Montenegro, Quindío. Es hijo de un educador y su madre, una ama de casa.
Por herencia, el trabajo artístico viene consigo de un taller de latonería y pintura, ajuste automotriz y lo relacionado con el embellecimiento de autos, el cual le pertenecía a su padre. Con este aliciente y motivado e intrigado no solo con los materiales que este ambiente le ofrecía, sino también con su ingenio para solucionar una colisión de un automóvil, combinar los colores y recuperar totalmente la composición estructural de este, Juan Carlos desde niño involucró el arte en su vida, esa que inició reparando y ajustando latas, luego pasó al dibujo y por último, se convirtió en el don de hacer con sus manos inmensos tallos sobre la tierra cargados de intención, historia y tecnicismo.
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¿Por qué pasar de este trabajo con autos al barranquismo, cómo fue esta transición?
Esta transición es casual porque he sido aficionado a hacer dibujos, y sobre las paredes de mi taller hacía dibujos, un día casualmente le hice un trabajo a un profesor de la Universidad del Quindío quería que le hiciera unos muebles, yo no sabía que él enseñaba arte, pero fue el encargado de darme esos primeros pasos sobre qué era el arte. Así pues, me dio por hacer un intento sobre un alto relieve sobre un barranco que estaba en mi taller y ahí nació todo.
¿Qué involucra trabajar en alto relieve, cómo empezó a formar su arte para convertirse en un experto?
Todo trabajo lo que trae es trabajo, la perfección trae trabajo, y las cosas se van logrando con el tiempo, en la medida en que uno va haciendo cosas diferentes, va aprendiendo cosas diferentes, va evolucionando la forma de trabajar. No fue de un momento a otro que logré las dimensiones que ahora hago con las obras sobre barranco. Esto ha sido un proceso de disciplina, insistir, persistir, en realidad que esto se logra es trabajando y creo que faltan muchas cosas por lograr, pero hacia allá vamos, haciendo siempre cosas, nunca hay que creer que ya sabemos porque es imposible saberlo todo, cada vez nos damos cuenta que hay más cosas por explorar y eso es lo que nos mantiene con ganas de aprender y perfeccionar.
¿Qué trabajos ha realizado en el departamento, cuáles son los que más destaca y por qué?
Hay varias obras públicas y entre ellas algunas privadas, una de las que se destaca es ‘Memorias de mi tierra’ que está sobre las Tumbas de Cancel a la salida del Valle; está ‘Estampa Cafetera’ en Montenegro, ubicada en el barranco de la antigua estación del tren; así mismo hay otras obras en el Eje Cafetero como ‘Trilogía Andina’, un homenaje que se le hace a los negros, blancos y a los Embera Chamí en Pueblo Rico, Risaralda; ya vienen obras privadas entonces en algunos lugares del departamento y del país.
¿Qué involucra este trabajo en alto relieve y qué lo caracteriza, cuál es el valor agregado de su barranquismo?
Yo desde pequeño vi varias obras en algunos barrancos de acá del Quindío y eso estaba en la mente y memoria de muchos quindianos. En algún momento me dio por creer que yo también era capaz, así que el valor agregado verdaderamente está en la composición de las obras, ya hay un estudio más profundo en el esfuerzo humano en el caso de la parte figurativa; composición, líneas, geometrías en la parte de la abstracción, y respecto al manejo de colores, yo manejo colores tierra que tienen mucho que ver con lo nuestro. Hay una temática ancestral que realmente se quiere resaltar en estas obras, que las raíces de lo que somos como territorio perduren en el tiempo y eso es lo que se viene planteando ahora, la idea del barranquismo actual está entrando a un movimiento contemporáneo de arte, porque ya no solo es tallar simplemente tierra, sino que también es anexar materiales, hacer ensambles de otros materiales como el acero que también se puede ensamblar sobre el barranquismo, la fibra de vidrio, rocas, resinas poliuretánicas, resinas poliéster, colores mineralizados; así que deja de ser un arte tan efímero y empieza a volverse una obra mucho más duradera en el tiempo. Con esto lo que se quiere es que este movimiento trascienda a niveles internacionales y que sea Colombia el epicentro de esta técnica que pasa de lo técnico a ser un movimiento artístico.
Es particular su forma de evocar la historia que compete con el trabajo en alto relieve, ¿por qué convertir en arte este tipo de temas?
Lo que pasa es que nosotros no podemos olvidar el suelo que han pisado nuestros pies y tienen que haber unas raíces de lo que se hace, por eso hay que conservar esas raíces, fortalecerlas y mostrarlas al mundo para dar a conocer de dónde somos. Sí hay una diferencia tremenda entre la técnica, la composición y acabados de la obra porque es claro que hay una diferencia gigante partiendo de la iniciación del barranquismo hace 40 años cuando estas solo eran arenita y cemento con malla; ahora ya hay unos materiales súper resistentes y estos son los que hacen que esta obra vaya más allá de lo esperado y que podamos trascender como movimiento artístico.
Cuéntenos un poco sobre la obra que se elabora en la entrada del municipio de Montenegro…
Esta obra tiene un nombre un poco controversial, pero la misma obra lo fue mostrando y diciendo en la medida en que iba madurando, se titula ‘Futuro Ancestral’. Si uno ve la composición parándose frente a ella, la historia se inicia contando unos trazos geométricos y unas líneas muy ancestrales que son el testimonio de quienes habitaron este territorio, y se enlaza con unos elementos, figuras geométricas, a la parte figurativa que conecta con una ciudad moderna; es como si alguien de época hubiera tenido la visión hace 1.400 años y hubiese dejado esa visión plasmada en la mente de alguien para que en esta época se visibilizara, suena un poco a memoria del futuro también, un poco de ficción, pero tiene la realidad de que muchas cosas de acá son elementos que existieron y nos llevan a imaginar lo que éramos y lo que ahora somos. Llevamos 4 meses en su elaboración y la terminamos en una semana aproximadamente. Es una maravilla mostrarle a esta parte del Quindío, ya que este es un corredor turístico supremamente importante, que ya están las primeras exposiciones del museo más grande del mundo a cielo abierto. Esta obra se destaca por la contemporaneidad de su composición.
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