Crear una cultura de reciclaje en los diferentes colegios e instituciones del municipio se ha convertido en un reto y una prioridad para la fundación.
La Fundación Coragyps Atratus nació hace 10 años en el municipio de Montenegro; desde entonces, se creó consigo la ruta selectiva, motivada por el conocimiento de la situación del relleno sanitario allí ubicado, el cual mensualmente recibía 13.000 toneladas del departamento del Quindío y algunas zonas del Valle del Cauca. Con la iniciativa de poder ayudar desde la capacidad de ciudadanos, no solo se creó la Fundación, sino también las rutas de reciclaje que la caracterizan, las cuales abarcan 3 aspectos de gran importancia dentro de la labor; el factor ambiental, el factor social y por último, como insignia de este proyecto que tiene al reciclaje como foco, pero la labor social como propósito, la dignificación de la labor del reciclador de oficio se ha convertido entonces en una necesidad primordial de Coragyps Atratus. Así pues, con un traje verde que los visibiliza como recuperadores medioambientales, estos héroes sin capa, con costales llenos de reciclaje que para ellos representa su sustento diario, se encargan de aportar desde su papel de recuperadores, un ambiente lleno de cultura ambiental y un mejor Montenegro para todos los habitantes.
NCQ conversó con María Girleza Correa Torres, representante legal de la fundación…
¿Cuáles son entonces las características de estos aspectos relevantes?
El primer aspecto es el ambiental, sabemos que gracias a ellas la disminución de residuos que llenan al relleno sanitario ha disminuido y por ende mejora la calidad del aire, del suelo y de las aguas subterráneas que son las que más afectan los problemas sanitarios; el aspecto social es uno de los componentes que más fuerte le hacemos, porque es regularizar y dignificar la labor del reciclador de oficio, hay que recordar que hace muy poco se veía al reciclado una labor, pero antes se le veía como a una persona que vivía en la calle; luego empezamos a conocer que las personas que reciclan también tienen sus hogares, una vida normal; así que lo que queremos desde la fundación es dignificar esa labor, regularizar ese trabajo, que trae consigo la parte económica que es la formación ante la superintendencia como una empresa prestadora de servicio para poder llegar a esa regularización de los recuperadores de oficio a través de una tarifa de la empresa de aseo. Aparte de ello estamos potencializando la cultura del reciclaje en el municipio de Montenegro, una tarea supremamente difícil porque no es una tarea de una fundación, sino que debía ser una tarea de todos en conjunto, responsables de nuestros; así que estamos en ese tema de llevar esa información a los colegios, a los niños, en nuestras rutas.
¿Cuál es entonces la particularidad de este emprendimiento que tiene como foco el reciclaje?
Nuestra ruta tiene una particularidad y es que nosotros hacemos todo, desde A hasta la Z; nosotros vamos, capacitamos a las personas, les hacemos un seguimiento, les recogemos sus residuos y estos finalmente los llevamos para que vuelvan a una cadena productiva. A través de las rutas selectivas hemos tratado de regularizar 6 empleos de los recuperadores de oficio del mismo municipio, personas que todas la vida se han dedicado a esta labor y hasta ahora les llega el reconocimiento. Valorizar el tema de la ruta a través de ellos ha sido muy interesante, porque mucha gente pensaba que el reciclaje era solo para la gente de la calle, y cuando empezaron a vernos a nosotras, estudiantes, tecnólogas, pensaban que a nosotras qué nos había pasado, fue un choque que cultural para decirle y mostrarle a la gente que este también era un trabajo como cualquier otro y ese realmente ha sido nuestro trabajo, que la gente separe para poder llegar a la dignificación.
¿Cuál es la mayor dificultad que han enfrentado como fundación?
Actualmente 4 rutas rurales y 3 rutas en el municipio de Montenegro. La razón por la que no hemos podido crecer más es por la infraestructura, nosotros trabajamos prácticamente con las uñas, no tenemos vehículos propios, trabajamos en una bodega de la alcaldía y realmente no sé si es solo en Colombia, pero el tema ambiental a nivel de gobierno manda es muy aislado, es un cliché para hablar, pero cuando uno va con la intención de que la ruta crezca, con fines de financiación, nunca hay plata para lo ambiental, siempre es la cenicienta del tema administrativo.
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¿Qué relación existe entonces entre la labor y el nombre de la Fundación?
Coragyps Atratus es el nombre científico del gallinazo, pero por qué nos pusimos así, porque el reciclado como el gallinazo en ese momento siempre había sido mirado de mal gusto, pero nadie sabe el papel ambiental tan importante que ambos cumplen; el gallinazo, único animal que con su estómago puede comerse cuerpos descompuestos en las fuentes hídricas, haciendo ese trabajo que solo puede hacer él; lo mismo que el recuperador de oficio o reciclado de la calle, que donde no existieran tantos, a dónde irían todo el material que ellos recogen, es muy fuerte y siempre ha sido de mal gusto, pero ellos desempeñan un papel muy importante dentro de la sociedad, hacen el papel que no quieren hacer los demás. Nosotros quisimos trabajar de esta forma porque vamos mucho a las escuelas y colegios y queríamos llevar este mensaje a los niños conviene o que mucha gente le tira piedra a los gallinazos, los atropella, de hecho tenemos un cuento llamado ‘Las aves del Montenegro, donde el gallinazo es el protagonista, hablando sobre la ecólogo y su importancia, el mensaje que en realidad queremos transmitirle a los demás.
¿Qué transformaciones destaca desde que iniciaron hasta ahora, qué ha sido lo más enriquecedor de este proceso?
A mí todo me ha parecido muy bonito, la parte más difícil es con lo administrativo, con las alcaldías, pero el trabajo con la gente es muy chévere, porque las personas en este momento en el planeta está en voz como de acción, de qué hay que hacer, se siente como en riesgo, mirando el clima, la gente se acoge mucho a este tema a la hora de hacer las cosas. Nos ha gustado mucho el proceso porque nos han pedido de muchas localidades, en el municipio hay un condominio llamado Rancho La Soledad y siempre he dicho que ese sería el sueño mío dentro de todo el municipio, nosotros vamos al sitio y cuando llegamos las canecas blancas están afuera de todas las casas, es muy especial que la gente tenga esa conciencia y esté programada para cuando pasan los recicladores tener su caneca con todo seleccionado de una manera organizada.
¿Cómo visiona la fundación más allá de lo que hacen ahora?
Nosotros queremos que el municipio de Montenegro que es el que capta todos los residuos llegué a ser ejemplo para el manejo de los residuos sólidos, que de verdad podamos decir que un 80% de los montenegrinos están haciendo la tarea para disminuir toda la basura que llegan al relleno sanitario.
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