Saltar al contenido

Daniela Toro, la artista de los tapabocas inclusivos

socialmedia@cronicadelquindio.com

jueves, 2 septiembre 2021

COMPARTIR LA NOTICIA:

En un mundo de barreras para las personas con capacidades especiales, Daniela Toro construye una realidad inclusiva.

A sus 33 años, Daniela Toro Romero ha escrito una historia diferente para las personas con capacidades especiales.

Inspirada por su falta de audición, su manera de comunicarse y su fortaleza para generar espacios de inclusión, fue la creadora de los tapabocas inclusivos, por medio de los cuales la sonrisa permanece y el lenguaje traspasa barreras.

¿Quién es Gina Daniela Toro?

Nací de 6 meses en un estado de salud delicado, y mis papás vivían en ese momento una situación económica muy difícil, por lo que todo el proceso de mi nacimiento fue más complejo.

Tengo limitación auditiva, y desde que mi familia asumió y entendió mi condición, se encargó de buscar por todos los medios, apoyo para mi educación, terapia en fonoaudiología y tratamientos médicos que, para la época, eran mucho más difíciles que ahora. 

Llegamos a Armenia cuando yo tenía 6 o 7 años y recuerdo una infancia muy feliz junto a mi hermana menor, Catalina. Tiempo después fue el terremoto y fuimos víctimas de este fenómeno natural, nos quedamos sin casa y sin el negocio de mis padres, y nos tocó empezar de cero, pero ya desde el municipio de Salento, que nos acogió desde ese entonces. 

Lea también: El Quindío está en la mejor tesis de Harvard

¿Cómo fue su infancia?

Estudié toda mi primaria y bachillerato en colegio regular y aprendí, con el apoyo constante de mi mamá, a comunicarme leyendo los labios y a tener una vida como la de los demás. 

Entendí desde muy pequeña que el mundo no estaba listo para las personas con discapacidad, y que desafortunadamente debía ser yo quien me adaptara a él. Estudié artes plásticas y desde que tengo memoria he pintado, he hecho manualidades y me ha gustado el arte.

¿Cómo ha sido su proceso laboral, en qué se ha desempeñado?

El tema del trabajo es algo que he visto toda la vida, pues mis papás han luchado incansablemente y nos han enseñado a ganarnos todo con honestidad y esfuerzo, así que desde que era niña me inicié en el modelaje y vi ahí una oportunidad, por lo que desfilé en diferentes pasarelas y participé en reinados. 

También he trabajado en talleres de arte y recientemente inicié mi emprendimiento en artes manuales y accesorios personalizados. Lo último en lo que he enfocado mis esfuerzos, es el tema de los tapabocas inclusivos donde involucro el arte y la conciencia de inclusión para quienes no escuchamos.

¿Cómo ha sido su trabajo frente al fortalecimiento de la inclusión?

La inclusión es un tema al que yo misma me he tenido que enfrentar toda la vida, y es que nuestro sistema educativo y comunicativo aún no tiene prioridad para esto y abrir espacios reales de inclusión con las personas con discapacidad. Cuando estaba en el colegio fui instructora de señas en la sede de Santa Eufrasia en el Casd y allí conocí muchas historias de niños y niñas que no tienen la oportunidad de avanzar en su educación por falta de conocimiento, herramientas y sobre todo, acompañamiento del Estado. 

Entendí que soy una afortunada gracias a que mi mamá nunca se rindió y llevó procesos legales para que me recibieran y aceptaran en todos los espacios, así que asumí ese compromiso también con la inclusión, e intento mostrar y exponer los logros de las personas sordas para que la gente normalice y acoja a esta minoría, ya que el Estado no le ha hecho frente al asunto.

¿Considera que ser madre ha sido un reto?

Desde hace 9 años soy mamá, y son muchas las preguntas que me hacen, las mismas que me hice en medio de la incertidumbre. Matías es oyente y es un niño con todas sus capacidades activas, lo que agradezco profundamente a Dios y a la vida, porque sé la batalla que enfrentamos las personas sordas y sus familias. 

Recomendado: Gonzalo Cardona López, al ritmo de un buen tango

Su inteligencia y carisma son sorprendentes, lee los labios a la perfección e interpreta y traduce todo lo que quiero decir. Es consciente de que soy sorda y lo he visto explicándole a sus amiguitos mi condición, lo que me enorgullece. 

Mi vida cambió desde que soy mamá y he aprendido junto a él todo ese camino de crianza, que para mí es más complejo que para muchas mamás, pero mi familia ha estado siempre presente y sé que tengo un hijo maravilloso al que espero preparar para que sea un hombre sensato, respetuoso, servicial e incluyente.

¿Cómo surgió la idea de los tapabocas inclusivos?

El tema con los tapabocas es muy particular y gracioso. Cuando inició la pandemia todos se taparon los labios, y yo empecé a ver muy difícil la comunicación con otros ya que leo los labios, así que un día viendo videos en internet me encontré con un video asiático de ideas prácticas, y vi un tapabocas que era transparente, ahí se me encendió el bombillo. 

Agarré un pedazo de tela, unos hilos y una lámina de acetato e intenté hacer un tapabocas, la verdad me quedó muy feo y mal hecho, pero se lo mostré a mi mamá y me motivó a perfeccionarlo, así que busqué a una amiga que sí sabe coser y tiene las máquinas, y le expliqué el diseño. El resultado final me llenó de alegría y me sentí muy feliz, así que hice varios para mi familia y ahí empezó todo. 

Comencé a mostrarlo en redes y a contar mi historia, así que mis amigos y algunos curiosos comenzaron a pedirme tapabocas y yo los intervengo con mi arte y mi pintura, luego de unos meses, ya estaba haciendo envíos a todo el país y estábamos llenos de pedidos, nunca pensé que tendría ese alcance. 

Recientemente,  gracias a la ley 2096 del 2 de julio de 2021, se ordenó la promoción e implementación de tapabocas inclusivos por parte del Congreso y creo que es un avance y una oportunidad para que la gente adopte este hábito de pensar y habilitar su comunicación con los sordos.

¿Qué sueños le faltan por cumplir?

Uno de ellos es hacer más grande mi marca y emprendimiento artístico. Continuar perfeccionando y estudiando para dar la batalla en medio de tantos artistas talentosos que tiene la región, seguir apoyando y empoderando a las personas sordas  mostrando que no hay barreras, pero, además, motivar a que exijamos espacios reales de inclusión, atención y oportunidades. 

Sueño también con que mi hijo, Matías, sea un hombre que respete la diferencia y defienda a quienes no tienen oportunidades, porque me habría gustado en el colegio, contar con el apoyo y la compresión de mis compañeros, profesores y demás personas.

¿Cómo es un mundo inclusivo?

Es  un lugar en el que todos entendamos la diferencia y la respetemos, que nos pongamos en los zapatos del otro y que tengamos el conocimiento, las herramientas para dar igualdad de oportunidades a todos. Es increíble que, al día de hoy, aún en los colegios no se enseñe lenguaje de señas, lectoescritura en braille o incluso, que no se cuente con estructura física para las personas con limitación móvil. 

Un mundo inclusivo aprovecha y promueve el talento y las capacidades de las personas con discapacidad, pero, además, garantiza apoyo en salud, educación y sociología para avanzar.

¿Qué le falta al Quindío para fortalecer los espacios de inclusión?

Educación para la inclusión, falta un poco más de empatía, pero, sobre todo, oportunidades. No somos pocas las personas con limitación, pero no somos visibles y es un esfuerzo conjunto. Aún es noticia que una persona sorda obtenga un título o reconocimiento, que una persona ciega tenga un cargo público de alto mando o que haya deportistas destacados con discapacidad, y aunque es maravilloso que lo destaquen, a veces siento que las personas creen que no podemos hacerlo. ¡Siempre podemos, todo lo podemos!
 


septiembre 2026
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930