Egidio Hinestroza Klinger nació en el año 1946 en el seno de una gran familia de 13 hermanos. Sus primeros años transcurrieron en Tumaco, en sus palabras, en “la Isla del Encanto”. De su infancia recuerda que, con sus amigos, dedicaban sus horas a jugar al fútbol en el barrio. Durante sus años en el … Continuar leyendo
Egidio Hinestroza Klinger nació en el año 1946 en el seno de una gran familia de 13 hermanos. Sus primeros años transcurrieron en Tumaco, en sus palabras, en “la Isla del Encanto”. De su infancia recuerda que, con sus amigos, dedicaban sus horas a jugar al fútbol en el barrio. Durante sus años en el fútbol siempre se desempeñó como arquero con los números 1 y 22, que eran los que más le gustaban.
Al Quindío llegó porque mientras trabajaba en Maderas de Nariño, un día, el equipo quindiano fue a jugar allá y ellos le ganaron 2-0, entonces, Roberto Urruti, el director técnico del Deportes Quindío lo invitó para hacer parte del equipo.
Para vincularse al equipo, Hinestroza Klinger tuvo que hablar con el gerente. “Él me ayudó, a los 8 días me vine del todo para el Quindío”. En 1969, a sus 21 años, llegó al departamento y estuvo jugando con el casi 3 años. Después jugó con Once Caldas, Nacional, Bucaramanga, Cúcuta y en 1978 regresó al Quindío.
A sus 78 años, sin titubear asegura que él es hincha del buen fútbol y que sus arqueros predilectos fueron: Navarro y Quintana.
Su existencia se marcó por el deporte, para Egidio no había otra forma de estar y ser en el mundo, sobre su trayectoria dijo: “Yo he sido muy alegre, este deporte fue mi vida y todo era alegría en él. Me dio grandes amigos y compañeros. Lo único maluco que tiene es que el que no es juicioso no llega muy lejos”.
También en Ciudad Dorada y en La Isabela, barrios del sur de la capital quindiana, jugó fútbol aficionado y entrenó y formó arqueros después de terminar su carrera en el fútbol profesional en el año 1984.
Hinestroza Klinger es padre de 3 hijos, 2 hombres y 1 mujer. Con su esposa, Lisbeth María Tovar cumplieron las bodas de oro a comienzos de este julio de 2022. “Aquí me quedé porque estaban mis hijos y mi esposa. Acá cerré mi carrera futbolística”.
Egidio Hinestroza Klinger es reconocido por su larga trayectoria como arquero en el fútbol profesional colombiano y por ser un pionero junto con Luis Bolaños, Tuto Chávez y Migdonio Aguirre en el fútbol del Pacífico.
Entre risas, en la sala de su casa en un barrio del sur de la capital quindiana, cuenta la anécdota de un técnico, Severiano Ramos, quien iba en las noches de casa en casa para ver si sus jugadores dormían, durante los entrenamientos decía: “Esta noche no hago ronda, pero de pronto sale Pedro y sus mariachis”. Además, cuenta que la charla técnica se resumía en: “Bueno arquero, usted la saca, la toca a tal, se la pasa a tal, tal hace pase y ahí los dejo ganando 1 a 0, ustedes verán si se dejan empatar o ganar”.
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Su esposa recuerda que se conocieron mientras ella trabajaba en Almacenes Ley y 3 años después se casaron. Para ella, Hinestroza ha sido un hombre “noble, alegre, tranquilo y silencioso, de muy pocas palabras. Ha sido muy familiar, pero siempre las riendas del hogar estuvieron en mis manos”.
En su juventud, a Egidio Hinestroza solía gustarle mucho la salsa, bailar y festejar con sus amigos. “Para él la vida ha sido el fútbol, se levantaba a las 7 a. m. y se iba a entrenar. Luego regresaba a casa, dormía un rato, se bañaba, almorzaba y más tarde se iba de nuevo a seguir con su entrenamiento”.
Asimismo, recuerda que una de grandes felicidades fue en 1978, en un momento en el que con Bucaramanga le ganaron un partido al Cali. “Él estaba muy contento porque había hecho un muy buen partido, había tapado y todo fue muy bien. Lo celebró con gran alegría”, cuenta Lisbeth Tovar.
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