Luto regional.
Si alguno de los que lo conocieron puede asegurar que vio a Pintadito de mal genio, o maltratando a alguien, miente. Carlos Humberto Hurtado Granada se dedicó a hacer tres cosas en la vida: amar sin medida a su hija Diana Carolina, su inspiración y orgullo, para quien supo ser padre y madre; tomar fotografías; y sonreír. Pintadito era más bueno que el pan, trabajó con pasión, honradez y fidelidad, para él la amistad valía oro de ley. Pero ya no está, se adelantó a ese viaje sin regreso, hará falta, mucha falta.
Pintadito hizo varias exposiciones, recibió algunos premios y reconocimientos; fue el fotógrafo oficial de la alcaldía de Armenia desde el año 2001; pasó por el Diario de Colombia, La Opinión y El Tiempo; y enseñó fotografía en la Universidad La Gran Colombia. Es imposible saber cuántas fotos tomó, pero fueron miles, aunque le faltó una, la más importante, la que soñaba hacer pero no alcanzó; Pintadito quería, cuando su hija tuviera un hijo, tomarles una foto.
El hombre de los ojos claros, y la ceja blanca que motivó su apodo, llegaba más temprano que todos a la oficina de comunicaciones de la alcaldía de Armenia, le sirvió a más de 10 mandatarios con lealtad y sin mirar el reloj pero ninguno lo nombró de planta, fue el eterno contratista al que, como a muchos de los que trabajan con esa modalidad, les tocaba conseguir prestado para vivir mientras salía el siguiente contrato de tres meses que a veces se demoraba hasta un mes, y aun así no renegaba.
Pocos saben, y no importa, que nació en Zarzal pero desde los 4 años se radicó en Armenia, de donde era oriundo su padre que se dedicó al noble oficio de la zapatería. En 1986 ingresó al Ejército y durante seis meses se formó en las filas del batallón Colombia con asiento en la península del Sinaí. No fue la destreza con las armas lo que le dio sitio entre los hombres de camuflado, fue su habilidad culinaria por lo que destacó.
Pintadito era un gran conversador, melómano, no perdonaba la siesta al mediodía en su incómoda silla del cuarto piso del CAM, lloraba con facilidad, su figura transmitía ternura. Era ágil y prudente, cualidades que lo hicieron inamovible de la nómina de la administración municipal. Para él, su hija, fue lo más importante, ninguna fotografía lo hizo sentir tan orgulloso como cuando su Diana Carolina se graduó como diseñadora gráfica audiovisual, cada paso de la mujer de su vida lo emocionaba hasta las lágrimas.
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Buen viaje, Pintadito
El experimentado reportero gráfico llegó al servicio de urgencias de la Clínica La Sagrada Familia en horas de la mañana de este martes 15 de diciembre en compañía de su hija, con dificultad para respirar y con sospecha de ser portador de coronavirus.
La decisión en el centro médico, dada la gravedad de la situación, fue sedarlo e intubarlo y de manera simultánea activar los protocolos para ubicarlo en una cama de cuidados intensivos. Inicialmente se abrió la posibilidad de internarlo en la Clínica Central del Quindío, se dispuso para su traslado de una ambulancia que incluso alcanzó a llegar hasta el centro hospitalario pero, por el delicado estado de salud de Pintadito y los equipos de los que en ese momento dependía para mantener estables sus signos vitales, la opción fue dejarlo en la Sagrada Familia.
Diana Carolina Hurtado, explicó que desde el día martes 8 de diciembre su padre se había resguardado en casa temiendo ser portador del virus y que como los síntomas persistían solicitaron el jueves anterior a la EPS de Carlos Humberto la prueba para detectar Covid-19, la cual, hasta la mañana de ayer martes no le había sido practicada. Ya en la Sagrada Familia se le hizo el procedimiento de detección de antígenos con lo que se confirmó que el reportero gráfico de la alcaldía de Armenia había adquirido el virus. Horas más tarde una falla multisistémica provocó el último aliento de Pinta.
Carlos Humberto inicia este viaje final en medio del afecto, la admiración y el respeto inconmensurable de una ciudad a la que le sirvió con gusto. Con su calidad humana y buen trabajo supo ganarse el aprecio colectivo, Pintadito solo provocará gratos recuerdos.
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