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El joven talento que exploró la música y quedó enamorado de sus sonidos  

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jueves, 5 octubre 2023

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La guitarra, el sentimiento y la musicalidad le permitieron representar al departamento en el Turpial Cafetero, escenario donde se consolidó como ganador en la modalidad instrumental.

Este joven ha demostrado firmemente que la música y los instrumentos llegaron a su vida para visibilizar ante el mundo sus más grandes capacidades y aptitudes.  

 Juan David Salinas nació en el municipio de Calarcá, el 18 de noviembre de 2005.  Después de algunos años, junto con su mamá, papá y abuelos, partió hacia Barcelona, municipio que le ha brindado varias oportunidades.  

Desde los 4 años, empezó a interesarse por la música, teniendo su primer acercamiento con una guitarra que su papá tenía en la habitación y tocaba muy pocas veces, pero como cualquier niño, con la curiosidad de saber un poco más, Juan David empezó a interesarse por los sonidos que esta emite, los que descubrió tocando las cuerdas a escondidas y sin idea alguna de cómo se hacía, sin imaginar que más adelante, estas se convertirían en sus mejores herramientas artísticas.  

Escuchando canciones en la radio, y viendo videos en una pequeña grabadora que aún recuerda el tema musical, empezó a mover más sus fibras y fue así como a los 7 años, le pidió a su papá conseguir algún profesor para aprender a tocar la guitarra y ejecutarla bien, para ello, más adelante, el maestro Nolberto Toro de Barcelona, se encargaría de educar este pequeño talento.  

Con la demostración de un poco de lo que su papá en estos 3 años le había enseñado en la guitarra, Juan convenció al maestro de sus capacidades, quien al principio y sin mucho interés en trabajar con niños pequeños, no estaba muy convencido de educar musicalmente a Juan.  

Como alumno y con toda la disposición, Juan David se acogió a las recomendaciones de Nolberto, quien desde un principio le propuso trabajar con el requinto, gracias a esta idea, después de muchos ensayos y métodos autónomos para seguir aprendiendo, durante 4 años se desempeñó como requintista interpretando música parrandera.  

 En una presentación en la casa de la cultura de Barcelona, con la dicha de poder ser visto por el ‘doctor Nieto’, periodista de la región, se le abriría una de sus más grandes puertas, la posibilidad de comunicarse con el maestro Tobías Bastidas, ser acogido por él y empezar a formar parte del coro ‘Semillas de paz’, espacio donde empezó a conocer y a enamorarse de la música andina colombiana y así mismo, pudo incursionar con un nuevo instrumento, el tiple, y una herramienta más valiosa, su voz.   

¿De qué escenarios empezó a hacer parte con este coro?  

 En el 2015, ya había empezado también a cantar, aunque desde los 12 años lo hacía; fue en este año donde me abrieron las posibilidades de participar en el ‘Cuyabrito de Oro’ en la modalidad vocal infantil, me presenté y no pasé a final, pero tuve esa primera experiencia, conocí muchas personas y maestros. De ahí empecé a participar en el Martín Ibarra, en Ginebra, Valle; el Festival Bandola en Sevilla; Concurso Nacional de Villancicos en Santa Rosa de Cabal; Mangostino de Oro en Mariquita, entre otros escenarios, festivales y presentaciones.  

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¿Cuál es el instrumento con el que más se identifica, o es la voz?  

 Siento que la guitarra y la voz son los fuertes míos, aunque también interpreto otros instrumentos musicales, pero es un poco complicado quedarme en uno solo.  

¿Qué lo caracteriza como artista, cuál es el sello personal que le da a su voz y los instrumentos que interpreta?  

 Cuando interpreto una canción, bien sea vocal o instrumental, trato de ponerle ese sentimiento y musicalidad, un toque elegante que no permita que todo suene plano, y esto es lo que algunos maestros han destacado de lo que intento hacer, que yo al interpretar con la guitarra y voz hago notar la intención con la que interpreto, un sello especial que sale desde el corazón y la pasión por esto.  

¿Cómo llegó a participar en el Turpial Cafetero?  

 La primera vez que participé fue en el 2017, donde me presenté en la modalidad vocal, y durante dos años más me presenté en la modalidad vocal, donde en dos oportunidades pasé a la final; entonces este año me nació la idea de participar en la modalidad instrumental para probar suerte y en un principio tuve la intención de estar en la categoría de tiple solista, pero no tenía el instrumento para dar la talla, entonces tomé la decisión de probar algo nuevo y qué más que hacerlo con la guitarra. Fue una sorpresa muy grande cuando se conoció el ganador, porque fue un giro bastante grande pasar de participar con la voz a hacerlo con un instrumento, pero pues, qué más que el primer puesto fue para el departamento anfitrión.  

 

¿Con qué repertorio se presentó?  

 Llevé 3 bambucos, en la primera ronda eliminatoria, me presenté con ‘Bambuco en Mi menor’, de Adolfo Mejía; en la segunda ronda, lo hice con ‘Bochica’ del maestro Francisco Cristancho; y en la audición privada, interpreté ‘Guadualito’, un bambuco compuesto por mi profesor de guitarra, Juan David Bedoya, docente de Bellas Artes, y con esta misma canción me presenté a la final y resulté como ganador de esta modalidad.  

 

¿Cómo piensa seguir puliendo y cultivando estos saberes musicales?  

 Desde muy pequeño, y en Bellas Artes, siempre quise estudiar música de manera profesional y, de hecho, ya lo estoy haciendo, empecé semestre el 17 de agosto en la UNAD, por el momento lo estoy haciendo a distancia, ya que no tuve los recursos para poder hacerlo de forma presencial, pero estoy muy motivado, la carrera dura 4 años y pienso seguir haciendo siempre lo que me gusta.  


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