“Con su obra ‘Salento’, el poeta cuyabro cautivó al jurado del Premio Nacional de Poesía Prometeo, consolidándose como una figura destacada de la literatura en el país.
El poeta quindiano Juan Aurelio García Giraldo, nacido en Armenia, proviene de una familia apasionada por la lectura y la escritura. Docente, ensayista y escritor con más de 20 años de trayectoria, ha sido galardonado recientemente con el Premio Nacional de Poesía Prometeo. Su poemario Salento, aún inédito, ha sido elogiado por su estilo y originalidad, lo que le ha valido un reconocimiento nacional. En julio, durante el Festival Internacional de Poesía de Medellín, recibirá oficialmente el galardón.
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Criado en el barrio Las Acacias de Armenia, García se desarrolló en un entorno sin lujos, pero rico en experiencias que nutrieron su mirada crítica y creativa. Su carrera literaria se ha forjado a través de concursos y publicaciones nacionales e internacionales, con participaciones en revistas como Literariedad, Corónica y El Espectador.
Fue representante del Quindío a nivel nacional en el concurso de poesía universitaria Jaime Roldán en la Universidad del Quindío. Además, ha sido coautor con con 50.000 personas más del libro papeles y razones, también en coautoría publicó el Diccionario de Humana Anatomía, poemas relacionados con el cuerpo humano. En el 2000 publicó Los Poemas de la Sierra, oh Rossi, relacionado este último con su experiencia de vivir más de 1 año en la Sierra Nevada de Santa Marta en Nabusímake con el pueblo arhuaco.
Ha escrito libros como, mi poema es más hermoso que el tuyo, en 1998. Para 2015 publicó Tiempo reunido, un compilado de poesía escrita por Juan Aurelio desde 1992 hasta el 2012. En 2015 publicó Tiempo reunido, un compilado de poesía escrita por Juan Aurelio desde 1992 hasta el 2012.
¿Qué lo llevó a dedicarse al mundo de las letras?, ¿Cómo fue su infancia?
Empiezo a escribir cuando en mi familia pasan cosas muy fuertes, que es lo de siempre y que le pasa a cualquier ser humano, muertes, enfermedades, separaciones, las grandes penas porque esos son los motores que nos impulsan, a veces nos sacuden tanto que nos llevan a encontrar un camino, si se puede encontrar y es el tema de crear, y sacar el dolor que sientes. Pero naturalmente resulté escribiendo, pero por un tema interno vital, así empecé a escribir, eso me condujo a descubrir la escritura y valorar más la literatura o verla de otra forma.
Varios de sus escritos también han sido publicados por portales nacionales e internacionales como El Espectador, en revistas como Literariedad, Corónica y portal El Universo.
¿Desde su adolescencia sabía que quería dedicarse a la literatura?
Yo quería ser ingeniero, e inicialmente me había inscrito para ingeniería civil en la Universidad del Quindío. Incluso en ese tiempo no me sentí especialmente inclinado a nada, porque en esa época era muy precario todo, no sé si en el conocimiento o trabajo del colegio, en el sentido de que no les ayudaban a los alumnos a encontrar su horizonte. Eso fue en 1982, y como segunda opción coloqué lingüística y literatura.
¿Recuerda cómo fueron sus años de academia?
Para 1983, me llamaron de la universidad para brindarme un cupo en lingüística, acepté y me gustó, me metí con la idea de la literatura, pero a decir verdad las materias de literatura no eran mucho. Sin embargo, en el curso de la carrera pasaron cosas en mi vida que me llevaron a salir de la universidad y seguir trabajando. Suspendí mi carrera en quinto semestre. Volví a los 4 años y conocí a mi gran amigo y escritor José Nodier Solórzano y por él tengo contacto con Umberto Senegal.
En mis años de universidad intenté hacer algo de cultura allá, porque para ese entonces el máximo evento cultural era el desfile de reinas de belleza, era patético, entonces empecé con un plegable que hacía homenaje a autores antiguos de Armenia, Carmelina Soto, Baudilio Montoya, Juan Restrepo, Julio Alfonso Cáceres, entre otros. Era una síntesis poética de cada autor, y también tenía páginas con poemas de literatura universal, de latinoamérica y amigos.
Participé también en proyectos como la revista Termita de la Universidad del Quindío, la revista Canora, que fue una iniciativa de calarqueños. Luego retomé el proyecto de revista Anaconda, este último proyecto hasta el 2000. Con ellos revienta, digamos, la semilla de la primera generación literaria de literatura contemporánea del Quindío.
¿Cuál es su estilo de expresión poética?
Me inscribo groso modo en el versolibrismo o verso libre, porque así no está sujeto a una rima, a un ritmo, no está sujeta una métrica ni tampoco a la rima, bueno, de pronto al ritmo sí, pero todo es muy intuitivo, tenemos una característica y no sé si si sea propiamente un error o lo que sea, pero se hace más desde la intuición.
Si vas para Ciudad de México, para Buenos Aires en Argentina, o para Sao Paulo en Brasil, ellos allá tienen una hiperconciencia de lo que se cree, conocen muy bien sus autores, se decantan por esas influencias, herencias, referentes. Obviamente tengo mis proceso de autoconciencia
¿Qué significa para usted este reconocimiento recibido y cómo fue el proceso de escritura de ‘Salento’, su poemario?
Este libro con el que concurso ya lo conocían dos amigos míos poetas. El libro se llama Salento, pero lo conocieron con otro nombre, con el de ‘Salento Business’.
El poemario se inspira en una anécdota con unos gringos que estaban de paseo por acá pero estaban varados. Estaban vendiendo su música y andaban en una combi, se quedaron sin dinero y me vendieron música en cassettes, de la época de los 60 y 70. Entonces escribí un poema muy chistoso parodiando esa situación, porque ¿cómo así que estaban de ocio?, cuando uno está de ocio, no está de negocio, porque es que el negocio es la negación del ocio. ¿Sí? Entonces, hice un poema paródico del lenguaje del indio y el gringo de yo ser y usted, tú, ofrecerme.
¿Por qué dice que la poesía está en crisis?
El tema poético está en crisis porque están ingresando nuevas temáticas a los ejes. Los temas feministas, los temas de género. Hay unas grandes temáticas y eso es un campo de pelea muy bravo. Yo no pertenezco a esas ligas.
En cuanto a las otras formas de expresión pues nosotros siendo de la creación o Dios, nos dio muchos sentidos, el sentido de la visión, la audición con el de la música, el movimiento con el baile, la danza, en esa medida hemos desarrollado y lo dice la psicología y lo dice la ciencia, hemos desarrollado inteligencias múltiples y una de las muchas inteligencias que tenemos es la lingüística. Allí hay una especie de democracia y afortunadamente es así.
¿Qué consejo da a las nuevas generaciones de escritores y a las personas que quieren dedicarse a la literatura como profesión?
Primero hay que escribir sin apresurarse, o sea, los jóvenes hoy día están publicando y luego escriben. Empiecen a “garrapatear”, no le llamo escribir, todavía garrapateo, no escribo. En mis tiempos ¿cuándo le iban a publicar algo? en ninguna parte, ahora, un pelado escribe donde quiera, un mensaje en alguna red y eso ya vuela, entonces hay una inmediatez terrible, muchos poetas, como decía mi amigo Carlos Alberto Castrillón, muchos poetas pasan muy rápido, “sin haber pasado a la lactancia pasan a la jactancia”.
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