Gonzalo Cardona López, un filósofo, docente y escritor que busca entender el mundo a través de la literatura y el pensamiento crítico.
Gonzalo Cardona López ama escuchar música, especialmente tangos, y mientras disfruta de sus melodías redescubre el sentido de sus letras.
Acompañado de sus amigos o en la tranquilidad de su hogar, la música y la literatura siempre van de su mano, siendo su más grande inspiración.
¿Quién es Gonzalo Cardona López?
Nací en La Tebaida, me gusta mucho leer y viajar, porque si bien los libros nos permiten conocer, los viajes son la manera más efectiva para hacerlo y es algo que debemos aprovechar.
Hice mi primaria y mi bachillerato en el Instituto Tebaida. Luego me fui a estudiar a Manizales, a la Universidad de Caldas, donde estudié filosofía y letras. Estudié lingüística y literatura en la Universidad del Quindío. Hice una especialización en docencia universitaria con la universidad Santo Tomás de Bogotá y soy magíster en filosofía y educación de la misma universidad.
¿Cómo ha sido su recorrido como docente?
Me vinculé a la educación secundaria, trabajé 18 años en el Inem de Armenia, donde enseñaba literatura, español y filosofía. Simultáneamente me vinculé en calidad de catedrático a la Universidad del Quindío en 1974, donde trabajé varios años para el programa de Sociales, que luego pasó a llamarse promoción a la comunidad y luego cambió a una cuestión de periodismo.
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Luego inicié en calidad de catedrático en La Gran Colombia, donde dictaba filosofía en la facultad de Derecho. También trabajé con la Universidad del Valle, seccional Caicedonia, con la Universidad Antonio Nariño y posteriormente, en 1993, me retiré del Inem porque me gané un concurso para ser supervisor docente dependiente de la secretaría departamental de Educación, allí trabajé por un tiempo y terminé mi vida laboral siendo rector del Instituto Tebaida.
¿Cómo nació el amor por la filosofía y la literatura?
Este amor surge en el colegio, en el Instituto Tebaida, allí tuve un profesor extraordinario, el mejor rector de esa institución, que tenía unas capacidades intelectuales inmensas, se llama Jaime Hurtado Garavito, un hombre de pensamiento crítico, analítico, que nos llevó discernir en los libros de filosofía multiplicidad de ideas. El profesor era un guía extraordinario y nos entregaba libros para que leyéramos y luego habláramos sobre el tema, y eso empezó a generar en nosotros una conexión diferente que nos permitió formarnos en nuestra parte humanística.
Gracias a ese docente y mi admiración por su trabajo entendí también cuál es la clave para ser un buen docente: Es pensar que uno como profesor no es depositario de la verdad ni de todo el conocimiento, y es necesario tener en cuenta que esos 20, 30 o más estudiantes que tenemos al frente son seres pensantes y es necesario desarrollar en ellos esa capacidad de pensar, de discutir, de analizar y de problematizar la realidad, cuando se pone a pensar a esos muchachos queda uno asombrado de lo que dicen. Cuando empecé como docente ponía a los estudiantes a repetir lo que yo decía, luego entendí que la importancia está en darles libertad para pensar.
Háblenos de su faceta como escritor…
Cuando estaba en la Universidad del Quindío como docente escribí un libro titulado Introducción a la epistemología, e hice muchos textos y ensayos para algunos programas académicos.
La semana pasada hice el lanzamiento de mi libro Tango, literatura y soledad.
¿Cómo fue escribir este libro y cuál es el tema central?
Fue una escritura muy pausada porque a veces no llegaba la inspiración y me quedaba pensando qué debía escribir, pero la pandemia me obligó a estar en casa y eso permitió finalizarla, una obra que tardó alrededor de 14 años en ser escrita en su totalidad.
Mi libro tiene que ver con la letra de los tangos, lo que pasa es que la gente en su mayoría no ha apreciado el tango en su justa dimensión y no han logrado compenetrarse con lo que los tangos realmente dicen, expresan y comunican, con el sentimiento que subyace en lo más profundo de sus letras, de su literatura, pero cuando uno logra compenetrarse con esos mensajes y esos sentimientos, podemos decir que en los tangos hay infinidad de pensamientos, de sentimientos y de ideas que han atravesado toda la sociedad.
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Para esta obra yo escogí 2 grandes temas: la soledad es un capítulo de más de 120 páginas y el segundo va enfocado a la nostalgia, indudablemente estoy hablando de la nostalgia y soledad que expresa la letra de los tangos.
¿Por qué el título Tango, literatura y soledad?
El título del libro se debe a que Borges lo dijo en algún momento; la letra de los tangos es pura poesía, cuando usted se compenetra con una canción, por ejemplo el tango El día que me quieras, esa letra es divina, es un ambiente florecido donde el personaje principal del tango dialoga con la naturaleza, expresa todo lo que la naturaleza también manifiesta en un momento de enamoramiento.
El tango es recordar nostálgicamente tantas épocas, los amigos, el bachillerato, la juventud; el tango en sus letras lleva muchos mensajes, pero la soledad es un gran fuerte de esta música.
¿Hay próximas propuestas literarias?
Claro que sí, en este momento tengo un proyecto que espero realizarlo y es continuar descubriendo el tango, empecé con la soledad y la nostalgia, pero las letras guardan tristeza, desamor, traición, deseos, alegría, sicología.
Quiero seguir escribiendo una segunda obra sobre el tango que se llamaría tentativamente Lo filosófico, lo social y lo sicológico del tango, ya he avanzado en esto.
Además, deseo escribir un libro abordando algunas consecuencias del desarrollo tecnológico, y es que la principal consecuencia que tenemos es que los jóvenes se alejaron de la lectura y cuando una persona lee tiene cómo desenvolverse en la vida.
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