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El 26 de abril estará de vuelta a esta, su casa, presentándose en concierto con su agrupación de música colombiana y latinoamericana Viento y Madera.

Desde niño Alejandro Murillo mostró su interés por aprender a interpretar instrumentos musicales, siendo su padre el primero en mediar esta curiosidad que posteriormente se convirtió en un estilo de vida y pasión. 

Alejandro toda su vida infancia y adolescencia la vivió en Armenia, exactamente en Proviteq. Realizó su formación de primaria en el colegio San Antonio y Jorge Isaac, donde comenzó a destacarse en la parte artística, interpretando el piano en los diferentes eventos del colegio, posteriormente ingresó al colegio Inem, en el que aprendió a interpretar la flauta dulce y comenzó a conocer los aspectos básicos de la guitarra. Fue entonces como en 1995 se graduó como bachiller industrial y desde entonces, a pesar de tener su título un enfoque diferente, no concibió su vida sin la música, esa que al día, con conocimiento, trayectoria y un camino lleno de títulos que con orgullo ha recibido y para los que se ha educado y disciplinado, le permiten definirse como un apasionado que con instrumentos, composiciones, interpretaciones y melodías ha ido labrando la mejor coincidencia de su vida, el haber cogido un instrumento y haber explorado por medio de él, su mayor virtud, el poder hacer música.

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Cuéntenos un poco más sobre cómo inició su recorrido musical… 

Empecé a estudiar música a los 14 años en la orquesta infantil Batuta en la ciudad de Armenia bajo la dirección de un músico reconocido del Quindío. Estuve en Bellas Artes con la Universidad del Quindío, allí obtuve mi primer título como guitarrista clásico. De ahí partí hacia Cali a estudiar en el conservatorio a estudiar en el conservatorio Antonio María Valencia, en ese proceso participé como integrante en varias agrupaciones y festivales, finalmente en el año 2006 me gradué como maestro en interpretación musical con énfasis en guitarra clásica destacándose en su recital por sus interpretaciones en la música contemporánea, colombiana y latinoamericana. 

¿Por qué se decidió por la música, qué le hizo quedarse? 

Desde que tengo recuerdos, quería ser músico, desde muy niño, tal vez desde los 6 años ya quería dedicarme a esto. Mi papá tuvo muy buen ojo con los talentos de los hijos, mientras a mi hermano le regalaba balones, guayos e implementos deportivos, a mí me regalaba flautas, pianitos, armónicas y desde entonces empecé empíricamente a aprender, el primer instrumento que toqué empíricamente fue el teclado y también aprendí a leer las partituras y las notas musicales sin la necesidad de profesores, porque no había mucha posibilidad en ese momento. Siempre quise ser músico, y a pesar de que estudié un bachillerato industrial, nunca pasó por mi mente estudiar ingeniería o arquitectura, sino que la música siempre estuvo como primera y única opción.

Teniendo en cuenta su formación, y su destreza para la interpretación, ¿cuántos instrumentos puede tocar hoy día? 

Yo soy multi fonetista, me gradué como guitarrista clásico del conservatorio Antonio María Valencia en la ciudad de Cali, pero gracias a la música que empecé a hacer parte desde Armenia que es la música colombiana y la andina, estuve en la estudiantina de música colombiana de Bellas Artes, al mismo tiempo estuve en la estudiantina de la música colombiana en la orquesta infantil ‘Batuta’, y un profesor de Bellas Artes que venía de Bogotá con la idea de conformar un grupo de música andina, empezó a influenciarnos con los instrumentos de este tipo de música las percusiones, quena, zampoña, y otros instrumentos; así que aproximadamente son 20 instrumentos que puedo interpretar pero básicamente la guitarra es el instrumento principal.

¿Cuáles han sido los escenarios y proyectos más representativos para su carrera musical?

En Armenia donde inició mi vida artística y profesional, cuando empecé a estudiar en batuta y en Bellas Artes, estaba en la orquesta infantil ‘Batuta del Quindío’, era la única orquesta del país que tenía en sus cuerdas una guitarra, yo era entonces el guitarrista, con esta tuvimos la oportunidad de estar en muchos lugares de Colombia, cuando se hacían encuentros de la orquesta batuta. En Bellas Artes hice parte del grupo ‘Raza de Bronce’ que también tuvo un reconocimiento muy alto, lastimosamente en ese momento estábamos muy jóvenes, buscando continuar la carrera musical y como Armenia no ofrecía esa posibilidad, todos salimos para lugares diferentes y ahí quedó la agrupación, un proyecto muy bonito a finales de los años 90. Acá en Cali he tenido la fortuna de estar en proyectos muy importantes como el grupo ‘Juglares’, en el que llevo más de 20 años y hemos podido ser los ganadores de la Gaviota de Plata en el festival de Viña del Mar en Chile; también ganamos el Premio a ‘La Excelencia’ en el Festival Nacional del Pasillo, el Gran Mono Núñez; hemos participado en el Petronio Álvarez pero con instrumentos de corte andino haciendo música del pacífico. Básicamente he estado en agrupaciones que me han traído muy buenos logros; así mismo tengo un proyecto personal desde hace más de 20 años llamado ‘Viento y Madera’, con el que acabamos de ganar mejor grupo vocal en el concurso Metrópolis en la ciudad de Cali, con el que también estamos en plataformas y ahora estamos con la última canción titulada ‘Amor de Carnaval’, y con este proyecto estamos enfocados en poderlo girar por Colombia, vamos a estar en Pereira y Armenia también.

¿Qué ha representado y cómo podría definir entonces la música en su vida? 

Creo que significa poder darle un sentido a la vida donde uno puede vivir muy feliz y hacer eso que a uno le gusta, creo que es lo que hay que rescatar y que las personas que tengan acceso a esta información de pronto revisen en sus vidas, y es que muchas veces uno piensa más en el dinero y a la final si uno hace lo que realmente le gusta, el dinero tendrá que llegar de alguna manera, pero siempre he disfrutado esto que hago. Es muy rico porque siempre que me preguntan, es como que me invitaran a un partido de fútbol y me pagaran por ese partido, es como que lo inviten a uno a jugar y le paguen por hacerlo, esa es más o menos la sensación que tengo cuando hago música, claramente debe tener uno mucha dedicación y disciplina pero siempre para mí es un placer hacer música, estar en un escenario, interpretar una canción, enseñar la música cuando puedo hacerlo, componer, todo lo que está relacionado con la música siempre lo hago con mucho placer. 


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