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Johan Oquendo, el artista que encontró en el aerosol su mejor medio de expresión

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miércoles, 14 febrero 2024

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Desde el corazón, así nace cada creación de este artista que no solo busca transformar espacios, sino también vidas por medio de lo que mejor hacer, pintar. 

Johan Alejandro Oquendo Rodas es un muralista, grafitero y bailarín de break dance. Es de La Tebaida, donde pasó su niñez. 

A los 8 años, intrigado por el dibujo, empíricamente tuvo su primera vez en una exposición de dibujo donde retrató a los personajes típicos y más reconocidos de ‘El Edén Tropical del Quindío’. Aunque no continuó dibujando, fue este municipio el encargado de mostrarle otra faceta de su vida, la danza. El break dance y su entorno lo empezaron a relacionar con el grafiti y su reencuentro de nuevo con el dibujo, le hizo adentrarse en un mundo lleno de colores. 

Sus primeras pintadas, esas que recuerda hace 5 años, fueron la catapulta de una trayectoria que le ha demostrado en su total expresión la palabra superación, arte y ese deslumbrante poder que descubrió que tenían sus manos al coger un aerosol y hacer magia con su potencial e ideas. Y es que ha sido ese mismo talento que retrata y motiva su vida artística el que se ha hecho presente no solo a nivel nacional, sino también internacional, donde la versatilidad de su creación y su estilo único le han trazado un camino lleno de sorpresas y satisfacciones. 

¿Qué recuerda de su primera vez pintando?

Yo una vez fui a un evento en una competencia de baile y vi un muchacho con aerosol, vi que estaba pintando un rostro entonces quedé sorprendido de lo que podían hacer con un spray. De ahí me vine para mi pueblito y me fui a una ferretería donde compré uno de estos y me fui a un puente a rayar, esa fue mi primera vez. 

Desde entonces, ¿cómo ha sido la transición de pintar por curiosidad a hacerlo de manera profesional?

Empecé de niño dibujando empíricamente y luego cuando fui me convertí en bailarín y tuve contacto con el grafiti, empecé a comprar mis primeros aerosoles y también inicié el contacto con personas como Luis Fernando Güiza, Fabián Portela y otros chicos de Armenia con los que empezamos a pensar en enlazar el baile con la pintura para hacer un mural, dado que el hip-hop es una cultura que tiene cuatro elementos que son la danza, la pintura, la música y el dj, entonces quisimos juntar dos de ellas y así empezamos a hacer nuestros primeros murales. Uno de ellos fue en Bosques de Gibraltar, el cual no fue tan grande y elaborado como los que hoy día estamos haciendo, pero fue un inicio y una labor linda que nos hizo unirnos con recursos propios. 

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¿Ha participado de otros espacios fuera del país? 

Estuve viendo dos años en Perú y allá dejé muy buenas pintadas, estuve dándole muy duro a lo que fue la pintura allí, Perú tiene una cultura gráfica muy fuerte y traté mucho de aprender y retroalimentar mi proceso en este país. También estuve pintando en Ecuador; he estado en Tuluá donde tengo un proceso fuerte de pintura, dado que mi hijo vive allá, así mismo trabajo como profesor. En Armenia también tengo mi proceso, aunque he estado pintando en Pereira, Cartago, Cali y la más representativa, Lima. 

¿Qué intenta reflejar como artista en cada pintura?

Con mis diseños quiero transmitir un mensaje, depende mucho del escenario, por lo general hay varios, un escenario principal del grafiti es hacer intervenciones en la calle sin permiso, cuando lo hago de esa forma, casi siempre utilizo la figura de mi hijo que es mi insignia, mi estilo, lo que más me caracteriza, igual siempre trato de dejar una frase o de ambientar algo respecto alguna situación que esté pasando, transmitiendo un mensaje de cambio; cuando ya son comisiones, contratos o murales, trato mucho de conectarme con la comunidad, porque en últimas la comunidad es quien recibe los murales y quienes más los disfrutan. Trato de ver qué hay en el entorno, en las personas. Así mismo, cada artista tiene una paleta de colores favorita, la mía es indudablemente el color negro, mi favorito, pero me gusta mucho incluir el cian y el magenta para dar efecto neón. 

¿Qué diferencia su arte del de los demás artistas que le apuestan a las mismas técnicas? 

Creo que es en cierta parte la inclusión de lo que es pintar a mi niño, es algo particular en la mayoría de mis piezas, aunque a veces tengo que pintar personajes diferentes, intento meterle alguna facción de mi hijo; también me caracteriza el uso de las letras en estilo graffiti que es fusionar un poco el mundo del muralismo y el graffiti que permite dar un resultado chévere; además la identidad de quindiano, en cualquier sitio al que he ido a pintar, me dicen que tengo un aire de algo, me expresan que se me nota mucho que soy quindiano, ya que sin querer en mis obras a uno se le transmiten los fondos, los paisajes, la tierra, los personajes con algo característico del Quindío, a veces hasta de forma involuntaria. 

¿Cómo describe el arte y qué ha logrado este en su vida?

Agradezco mucho haber conocido el hip-hop como cultura que fue lo que me llevó a volverme muralista y grafitero, porque si no hubiera conocido ese camino, no estaría en estas. También veo que esto es producto del esfuerzo, porque si uno no se proyecta, no planea y no le mete el corazón a cada obra, no puede aspirar y hacer que las cosas crezcan. A cada proyecto le meto demasiado el corazón y creo que esto funciona mucho cuando uno siembra y luego puede recoger. 

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