El maestro Luis Carlos Franco lleva alrededor de 50 años trabajando como alfarero, creando y enseñando a crear. Es un precursor de la artesanía en el Quindío.
Luis Carlos Franco Restrepo no solo ha moldeado diferentes piezas en arcilla, sino que ha construido una vida que gira en torno al arte y a la cultura del departamento del Quindío.
Franco Restrepo es natural del departamento de Caldas, pero llegó a la ciudad de Armenia a sus 14 años, lleva casi 50 años ejerciendo la alfarería, un arte que desempeña en familia y con el que logra cautivar a muchas personas, en instituciones educativas, centros de reclusión, lugares de resocialización y en su propio barrio.
¿Cómo conoció la artesanía en cerámica?
Yo viví en Manizales hasta mis 14 años y mi sueño siempre fue estudiar bellas artes, pero mi padre se vino para Armenia y como no hubo una conexión directa con otro arte, me conecté con la artesanía. Empecé en el Sena con el docente César González y me vinculé a la Asociación de Artesanos, que eso fue alrededor de hace 48 años, que es lo que llevo en este oficio, empecé a trabajar y me dediqué inicialmente al cuero, pero me quedé con la arcilla.
Llegué a tener un taller familiar en el barrio 7 de Agosto, con mis 4 hermanos y mi papá, era el taller que más producía móviles de campanas. Yo siempre he dicho la artesanía es muy bella, pero hay que tener mucho amor para sostener este oficio.
Lea también: Nos encontramos en la vida con Gabriel Echeverri
Actualmente, mi hijo mayor compensó mis aspiraciones, estudió en Bellas Artes de Manizales, se especializó y ahora es profesor acá y está haciendo su maestría en artes plásticas. El otro hijo es profesor de inglés y el otro es tecnólogo agropecuario; ellos siempre estuvieron vinculados a la artesanía en arcilla y me ayudaban en el oficio.
¿Cómo fue ese tiempo de exposiciones y ferias?
Yo me dediqué al torno, me especialicé y me dediqué a viajar a las ferias artesanales, hace 25 años o más, y lo que se hacía era mostrar el trabajo que se hacía en el Quindío. La asociación llegó a tener 28 ceramistas y viajábamos por todo el país como los emisarios, mostrando lo que hacíamos.
En ese tiempo estaban floreciendo las ferias artesanales, aquí en Armenia se hizo la segunda Feria Artesanal del país, aquí nació la Federación Nacional de Artesanos, la asociación que se convirtió en la más importante en su tiempo.
Me vinculé al gremio, fui presidente durante 2 o 3 años, en ese proceso me tocó dirigir las ferias del Rufino José Cuervo, donde logramos posicionar la asociación, ahí nació el Festival de Música Andina.
Llegamos a tener la mejor feria artesanal del país, la idea es seguir mostrando que no solo somos café, sino que somos un sector que trata de sostener la cultura en el departamento.
Con Artesanías de Colombia estuveen Bogotá representando al Quindío, hice varios cursos, seminarios y talleres. Después me gané una beca y estuve estudiando torno, cerámica y diseño en la Unam de México.
Un artesano que decide ser mentor
Yo soy artesano de tiempo completo, el otro pedazo de mi vida, la mitad de mi tiempo la he dedicado a enseñar, porque me gusta, porque considero que uno solo
se lleva de aquí lo vivido, lo compartido y lo enseñado. Toda mi docencia está vinculada a dejar una razón de ser, no solo es dejar el saber del manejo de la arcilla, sino que hay un trasfondo que yo siempre le imprimo y es generar sentido de pertenencia.
Es necesario conocer y enamorarse de lo precolombino, de dónde venimos, de lo que somos, y eso tiene que ver con nuestras raíces y siempre las vinculo ahí, el que no sabe de dónde viene no sabe para dónde va, entonces siempre acompaño mis talleres de esa historia, para que no terminen solo sabiendo el oficio, sino que se vinculen mentalmente con sus raíces.
Recomendado: Práxedes Aristizabal "La docencia es mi razón de ser"
Este espacio de la enseñanza me ha permitido sumar en mi labor a más de 35 instituciones, entre las cuales se destacan correccionales, centros de reclusión, Policía y colegios; además, no hace mucho trabajé con la ONU en unos talleres para reinsertados.
¿Cómo apoya el arte en la reinserción de personas desmovilizadas?
Tuve la oportunidad de dirigir un taller para un sector de paramilitares y guerrilleros —reintegrados—, empecé a preguntarles por sus apellidos, sus abuelos, sus ancestros, y llegó un punto donde se detuvo el conocimiento de sus ancestros, en ese punto, me dediqué a llevarlos en un viaje al pasado, donde simplemente terminaban siendo de esta tierra, donde terminábamos siendo lo mismo… En ese proceso logré curarles una parte de la herida, entender que la culpa no es de ellos, a través de una comunicación abierta hice que se sintieran más como hermanos y se quitaran esa estigmatización que había por parte de ellos mismos.
¿En su trayectoria como artesano cuáles reconocimientos ha recibido?
He tenido galardones en las ferias artesanales de Girardot, Popayán, Cali. Fui reconocido con la Maestría Artesanal. Fui el último artesano que recibió el Cafeteo
de Oro, de ahí para acá se desconoció esa categoría, como si el artesano, por ser humilde, sencillo, no tuviera derecho y no fuera parte del engranaje de la cultura de nuestro departamento.
¿Qué representa para usted ser merecedor del premio Vida y Obra?
En una palabra que lo resume todo es ‘espectacular’, primero en lo personal, el camino ha sido muy agradable, pero ha sido metiéndole ganas, el sector artesanal es un trabajo de mucha continuidad, pero me siento muy bien por el reconocimiento. Es importante el premio porque me siento satisfecho por mi labor cumplida, humildemente es una oportunidad para tratar de hacer sentir en la conciencia de las personas que el sector artesanal es un sector que aún está vivo.
¿Qué es lo que más le gusta de su oficio?
Que es muy variado, porque las técnicas son muchas, pero lo que yo amo es tornear, y que me dé la posibilidad de crear, porque cuando uno está en el torno es tener la posibilidad de imaginar algo y fabricarlo en un instante.
- Temas relacionados :
- Alfarería
- Artesanía
- Cultura Cafetera
- Quindío
