Es politólogo de la Universidad Javeriana, especialista en innovación y desarrollo de negocios de la Universidad Externado y magíster en administración de empresas del Isead Business School.
Mauricio Andrés Toro Orjuela es un quindiano de 42 años, apasionado por la innovación, curioso e interesado por todo lo que pasa a su alrededor. Parte de la curiosidad es lo que le ha permitido explorar lugares, labores y procesos personales que le han aportado en su crecimiento profesional.
Pese a que su trayectoria en el Quindío no ha sido muy extensa, este hombre ha dejado en lo alto el nombre de las tierras que lo vieron crecer. A los 15 años partió hacia Cali para culminar su bachillerato y luego se dirigió a Bogotá, ciudad que le abrió las alas, brindándole oportunidades académicas de mucho valor.
Residiendo en el distrito capital, gracias a su entrega y dedicación, se graduó como politólogo, carrera que le ha permitido distinguirse en su recorrido como profesor universitario. Dentro de sus logros se destaca el haber sido director de Mentalidad y Cultura de Innovación y gerente general de iNNpulsa Colombia, entidad del Estado dedicada al fomento del emprendimiento, la competitividad empresarial y la innovación.
Motivado por crecer y con su gran pasión por el emprendimiento, creó empresas de consultoría y tecnología, siendo reconocido en el año 2016 por la Cámara Junior Internacional como uno de los 10 jóvenes sobresalientes de Colombia y ganador del premio de innovación en desarrollo de producto en la semana global del emprendimiento.
Entre 2018 y 2022 fue representante a la Cámara por Bogotá, distinguiéndose por 3 años consecutivos como uno de los 10 mejores representantes a la cámara por el panel de opinión.
Fue gracias a su amplio bagaje académico y profesional como desde hace 7 meses se posicionó como el presidente nacional del Icetex, con la intención de hacer de la educación la mejor opción para los jóvenes del departamento y el país.
¿Por qué apostarle a la educación?
Esto de meterme en el sector educación empieza a volverse más una pasión, pero más que una pasión, una obsesión, dados mis inicios como emprendedor; cuando tuve mi empresa empecé a entender que la educación era el foco del desarrollo productivo de la industria de las regiones y el país, ya que si no tenemos talento humano formado y capacitado las empresas no van a ser competitivas y las regiones mucho menos. Así empecé a entender que teníamos una falencia en cuanto a la capacidad del talento humano, y me pregunté qué podía hacer en Colombia para que haya cada vez más gente preparada, teniendo en cuenta que el punto de inicio y el embrión con lo que como país soñamos, está en la educación.
Y de su llegada al Icetex, ¿qué puede contarnos?
Desde que decidí lanzarme al congreso de la república, con la intención de plantear algunos cambios en el sistema educativo y en el fortalecimiento del aparato productivo, entendí que muchas de las falencias de la educación están en el acceso, la gente quiere, la gente tiene el sueño y la esperanza, pero quién financia la educación y cómo logran entrar. Con la llegada del gobierno actual me ofrecí, teniendo en cuenta mi pasión por la financiación de la educación superior, y las iniciativas de transformación del Icetex, con la intención de cambiar la visión bancaria de esta entidad, y con el sueño de conseguir un Icetex más social, que acompaña proyectos de vida de los jóvenes, garantizando que todos terminen sus procesos educativos, así pues, el gobierno tuvo en cuenta mi recorrido y además las apuestas por el sector académico y salí elegido.
¿Cómo ha sido el proceso en esta entidad?
Esto es duro, es una entidad con 40 sedes en el territorio nacional, con más de 1.000 colaboradores, con 1 millón de usuarios, que requiere de fuentes de fondeo para poder garantizar mejores condiciones de crédito, transformando los mitos alrededor de la entidad que era costosa y difícil, apostándole a las nuevas condiciones de crédito que hemos dado, consiguiendo después de 70 años un 0 % de interés sobre el IPC, consiguiendo la reducción de tasas más alta de la historia, contratando a jóvenes estudiantes en nuestra planta de operadores como principal fuente de trabajo, permitiéndoles obtener experiencia, para que estos motivos no se vean reflejados en la disertación académica. Así mismo, hemos visitado más municipios que en toda la historia de la entidad, demostrando que sí podemos ser más humanos.
En materia académica, ¿cuáles son sus apuestas para beneficio de la educación?
La idea es humanizar al Icetex, cambiar la visión bancaria de esta entidad, contando con varios fines, no solo prestar, sino que garantice y ayude a los jóvenes con alianzas para que se puedan conectar al mercado laboral, preocupándonos por el estado de salud mental de los jóvenes que muchas veces desertan por este motivo; el fin es prestar a tasas decentes y humanas para que estos créditos puedan ser reembolsados y de esta manera, se pueda financiar a los que vienen atrás.
En cuanto a su proyección como profesional, ¿qué planes tiene, cuál es ese objetivo?
El sueño es poder lograr un país con más talentos, empresas y productividad desde donde esté, mi obsesión es la educación, la innovación y el desarrollo económico y empresarial; desde el privado, desde la academia o desde lo público seguirá siendo ese mi objetivo de vida. Hoy estoy concentrado en el Icetex, en lograr su transformación y ya veremos el siguiente paso cuál es. Tengo que decir que me apasiona el servicio público, que quiero continuar desde donde sea, pero manteniendo mis pilares de vida. Volvería al Quindío, sin duda.
