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La mujer que lidera el mercado agroecológico de Calarcá

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domingo, 5 septiembre 2021

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La agroecología tiene protocolos y principios para impulsar la sostenibilidad, y es necesario conocer cómo funciona la tierra y cómo se relaciona con la salud.

Daniela Aristizábal Gómez, una mujer de 26 años, quien nació en Bogotá, pero que a sus 2 años llegó junto con sus padres al Quindío en busca de una mejor calidad de vida, ahora lidera mercados campesinos del municipio de Calarcá.

Sus padres siempre conectados con la naturaleza, en el año de 1999 adquirieron su primera finca en el municipio de Filandia y luego se trasladaron a Calarcá, donde se encuentran radicados con su proyecto de producción agroecológica.

Hablemos de Daniela y el amor heredado por el campo…

Todo empezó en torno a nuestra historia familiar, ya que mi papá, Octavio Aristizábal Ochoa y mi mamá, Luz Mary Gómez Soto, fueron pioneros en energía solar en Colombia y buscando una mejor vida se vinieron a vivir al Quindío en el año 1996 y ahí iniciaron su relación directa con el campo.

En la década de los 90 con el tema de exportación de café mi papá se dio cuenta que aplicaban muchos agrotóxicos en los cultivos, él no quiso seguir aplicando insumos en el cafetal,  empezó a experimentar y encontró una manera de contrarrestar esta situación, y eso enriqueció el aprendizaje de mi papá dentro de la agroecología.

Es decir, que yo crecí rodeada de este proceso agroecológico viendo a mi papá haciendo estas cosas, inventando, descubriendo, compartiendo su conocimiento, yendo a fincas a donde yo lo acompañaba y empecé a disfrutar mucho el campo, lo que él hacía. Naturalmente me empecé a meter en el cuento y cuando crecí veía mi campo de acción con los campesinos y el alimento.

¿Cómo fue su formación en referencia a este modelo de producción?

Mi mayor aprendizaje ha llegado de mi familia, pero desde el colegio siempre me gustó estar involucrada en espacios de fortalecimiento de la producción, por lo que tenía huertas, además, me gané la feria de la ciencia con un concentrado para pollos y eso me motivó mucho, entendí que podía hacerlo.

Decidí estudiar gestión de empresas agropecuarias en el Sena y eso me conectó mucho con la realidad de trabajar en el campo, qué puestos hay, cuál es la dignificación también del trabajo agropecuario, porque en el Sena vivíamos todo desde ser operario a ser administrador, dignificar la labor del campesino. También, en el 2016 me gané una beca para participar en un taller en Nicaragua, empecé a comprender que las comunidades podíamos crecer mucho a través de procesos así.

¿Qué producen actualmente en la Eco Granja La Esperanza?

Producimos frutas, hortalizas, aromáticas, así como carne de conejo, de gallinas, huevos. Tenemos más de 50 productos, desde café hasta cilantro. Tenemos cultivos de tradición y lo que consumimos durante el día, excepto cosas que no tenemos por cuestiones agroclimáticas como arroz y lentejas, pero producimos casi todo.

¿Ha replicado este conocimiento con otras familias?

Sí, realmente es importante que muchas personas conozcan este proceso de producción limpia y desde hace algún tiempo adelanto asistencias técnicas logrando a la fecha impactar a  más de 300 personas en la región, enfocándonos en la construcción de huertas, transición a la agroecología, cómo reemplazar esos agrotóxicos por bioinsumos, cómo preparar insumos propios con la materia que hay disponible, cómo separar los residuos sólidos, cómo ahorrar agua, y llevar a cabo todos estos procesos de sostenibilidad en las fincas agropecuarias que permiten mejorar la producción sin necesidad de hacer grandes inversiones sino mejorar las prácticas.

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¿Cómo inició en el fortalecimiento de mercados agroecológicos?

Yo empecé en el Mercado Agroecológico del Quindío —Magro — y luego pasé a fortalecer el mercado campesino de Calarcá. En Magro fue un proceso muy bonito porque pasamos el mercado de la Universidad Remington al centro comercial Mocawa, dando una mayor visibilidad a esta propuesta, instalándolo en un lugar más asequible.

Allí, me enseñaron cómo trabajar con la comunidad, a valorar cada producto, los procesos de cada familia y eso me dio la base para llegar al mercado campesino de Calarcá e implementar diversos procesos. Venimos llevando un proceso de resistencia este año que terminó siendo muy bonito porque defendimos los derechos de nuestra comunidad a tener autonomía en los mercados campesinos, para que el mercado siga siendo un referente del municipio.
 


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