En la actualidad hace parte de La Chaza teatro y dirige el magazine cultural Mano Negra.
Martín Bolívar Flórez se narra como un personaje típico de La Tebaida que va por la vida tejiendo lazos de amistad y buscando entender a los otros. Se piensa como alguien que une ideas, personas y proyectos en el Quindío. Dice con seguridad: “Ya sé que estoy loco, pero son más locos los que me siguen las ideas”.
Bolívar Flórez nació en Armenia en 1994. Sus primeros años transcurrieron en La Tebaida. Culminó en el Instituto La Tebaida su bachillerato y en la Universidad del Quindío, más adelante, estudió Ingeniería Civil. En la actualidad, sostiene que su pasatiempo es su trabajo como ingeniero y su ocupación, el teatro, la escritura y la gestión cultural.
Para Martín Bolívar, La Tebaida fue el escenario que lo impulsó hacia el arte. “Este municipio ha sido siempre muy artístico. Recuerdo que siendo niño asistía a los festivales internacionales de teatro que se realizaban durante la semana santa o en octubre, los disfrutaba muchísimo”. También por su familia se contagió su gusto por el arte.
En la Universidad del Quindío empezó su aprendizaje en el teatro. “Allí me encontré con Casa Grande Teatro, dirigido por el maestro Uriel Vásquez. Él es el gran maestro del teatro en el Quindío. Con ellos realicé muchas giras por toda Colombia. En el Festival de Teatro Universitario Ascun obtuve el premio como mejor actor con ‘La Mala Hora’, de Gabriel García Márquez”.
En el teatro, ha dirigido y actuado en el grupo de teatro La Chaza, fundado en el año 2019. Actuó con directores como Diego Ricardo, maestro de la Universidad del Valle, y Jhoan Manuel Ospina, director de Casaparte.
“Cuando estoy detrás de escena, a punto de salir a presentar una obra es un momento de felicidad increíble. No sé si todos se sienten así mientras realizan sus profesiones, no tengo una explicación para mi gusto por el teatro, pero esto es lo mío. No hay otra cosa con la que me sienta más feliz y realizado. Seguramente es por la oportunidad de ser otra persona. El teatro es una fuerza increíble. Para mí el teatro es la vida misma”, cuenta Bolívar Flórez sobre su pasión por las tablas.
En la actualidad dirige la revista cultural Mano Negra, de circulación mensual en La Tebaida. Es columnista en la revista La Tebaida al Día y escribe en su blog: Crónicas y palabrejas, en el que publica cuentos, crónicas y columnas. Como escritor, ha merecido los reconocimientos de la convocatoria El arte sigue, de Corpocultura, con el cuento: El día que la llorona no lloró en el 2020. Fue finalista en el festival de literatura de Pereira, Felipe 2020, con el cuento Las flores nacieron en la pared.
El momento más especial que recuerda es el montaje de la obra El Santo de los Malditos que realizó con Casa Grande de la Universidad del Quindío. Sobre dicha experiencia cuenta.
“Yo llevaba un tiempo sin hacer teatro y el maestro Uriel Vásquez me dio de una el papel. Yo llegaba a reemplazar al protagonista de la obra, pero mis compañeros no confiaban del todo. Montamos todo en 2 semanas y cuando nos presentamos, no salió muy bien, hubo errores. Yo sentía el odio de mis compañeros, entonces pensé que debía reivindicar mi trabajo”.
La segunda presentación de esa obra fue en un colegio, por lo que les generaba dudas debido a que tenía escenas complejas, como desnudos, que podían causar euforia en los espectadores. No obstante, con sorpresa sucedió todo lo contrario. “Estuvieron muy atentos, hubo completo silencio y disfrutaron de la obra. Al final, algunos lloraron, nos aplaudieron y creo que esa anécdota la recordaré toda la vida. Es muy bueno cuando se llega al público”.
