Saltar al contenido

Lina León: un referente en el Quindío para la protección de los polinizadores

socialmedia@cronicadelquindio.com

jueves, 10 febrero 2022

COMPARTIR LA NOTICIA:

En sus investigaciones las abejas han asumido el rol de indicadoras de la calidad ambiental.

Lina Marcela León Gallón nació en Armenia, pero a los 5 años se fue a vivir con su familia al municipio de Pijao. Allí estudió sus primeros años de colegio hasta que, en el último año de la secundaria, volvió a Armenia. En la capital quindiana terminó sus estudios escolares en la institución educativa Teresita Montes y como durante aquellos años de formación se había inclinado por el medio ambiente, pronto en sus planes surgió estudiar ingeniería ambiental. Al final, este deseó se encaminó por la química, asignatura en la que siempre resaltó. Empezó en la Universidad del Quindío el pregrado en Química, se recibió en el año 2008.  Desde sexto semestre se perfiló en investigación y se interesó en la línea de Química analítica “por su amplia aplicación en todos los sectores”. Estuvo en el grupo de Plaguicidas y salud y allí realizó algunas investigaciones en diversas matrices. 

Trabajó como técnica de reactivos y en el almacén de materiales en su alma máter hasta el año 2012, momento en el que ganó una beca a través de la bolsa ofertada por el Fondo para la Investigación Científica y tecnológica, Foncyt, para hacer estudios doctorales en Argentina. En aquel periodo, vivió en Río Cuarto de la provincia de Córdoba y estudió en la Universidad Nacional de Río Cuarto. Tras culminar su doctorado en Ciencias Químicas, en el año 2017 se vinculó laboralmente con JLA: Argentina por 8 meses, no obstante, su familia y Colombia le hacían mucha falta así que regresó al país. 

Cuando cursó el doctorado se adscribió a un proyecto en el que las abejas eran el objeto de estudio. León Gallón hasta entonces nunca había estudiado las abejas, pero “me interesé porque pude ver que más allá de un fruto hay procesos de polinización previos, no solo el producto se ve afectado, sino todo lo que viene antes. De esa manera continué con mi enfoque y línea de investigación”. En este momento tiene 37 años y es la directora técnica del laboratorio de aguas y del laboratorio de plaguicidas y salud de la Universidad del Quindío, también es investigadora júnior. Es parte de la Mesa departamental apícola. Lina señala que su pasión por las abejas se traduce a una defensa por la vida, puesto que su belleza y organización enseñan mucho a los seres humanos.

*** 

Cuéntenos sobre su línea de investigación.

La química analítica es una rama de la química en la que se utilizan instrumentos de alta tecnología para analizar diferentes compuestos químicos a nivel de trazas. Yo me fui por la rama instrumental para trabajar en los laboratorios. Así buscamos los residuos más pequeños que quedan en el ambiente o en la manzana, el café, el banano, el suelo, las plantas, el aire.

¿Por qué las abejas son un indicador ambiental?

Porque en ellas podemos encontrar y analizar todo lo que hay en el ambiente. Empezamos como apoyo al sector apícola porque evidenciamos que no estábamos preparados en el mundo para todo lo que estamos viviendo. En particular, en Colombia la apicultura había estado abandonada por completo y a la luz de todo lo que aprendí en Argentina, me doy cuenta de que aquí había una afectación porque esta es una región en la que hay muchas actividades agrícolas lo que implica el uso de agroquímicos. Además, había muchas debilidades en el sector: no existía un censo y faltaba formación al respecto.

Había una necesidad en el sector, entonces me contacté con ellos y planteamos el apoyo desde la universidad. Así con las investigaciones encontramos las moléculas y cultivos que afectaron a las abejas. Es importante también señalar que son muchos los factores que las afectan, a los agroquímicos se suman enfermedades, cambio climático, aguas contaminadas, ondas de celulares, monocultivos.

¿Qué políticas hay para el cuidado de las abejas?

En el año 2016 los apicultores del Quindío empezaron a reportar muerte masiva de abejas. Esto fue desencadenando llamados que tuvieron repercusión a nivel nacional. Entonces, nace el colectivo Abejas Vivas. Poco a poco los procesos se conectan incluso con otros países de Latinoamérica. Después de eso, entre 2018 y 2019, hay un debate para pasar un proyecto de ley al senado para proteger a los polinizadores. Me invitan para dar a conocer mi opinión como científica de estos casos. La ley llega a tercer debate, pero al final se cae. Se crean también por esa época ordenanzas y decretos para el mismo objetivo. Ya en el 2020, las entidades como CRQ, Ica, Universidad del Quindío, procuraduría ambiental y diversas asociaciones se unen en este trabajo y se crea la Mesa departamental apícola. 

Así continuamos exponiendo diversos resultados de los casos de los apicultores. Agrosavia también se unió para acompañar este tipo de estudios. Este año salió la Ley 2193 del 6 de enero de 2022 en la que se crean mecanismos para el fomento y el desarrollo de la apicultura en Colombia. Hemos avanzado mucho, la Mesa ha realizado procesos que nos han postulado como pioneros en el caso, sin embargo, aún faltan cosas por hacer.

Recomendado: No hay línea divisoria entre Uriel Vásquez y el teatro


junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930