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Miguel Lozada: de Maes Sport a la Liga Profesional de Baloncesto de Colombia

Jina Tatiana Rodríguez Sánchez

martes, 28 enero 2025

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Tiene la intención de forjar su nombre profesional en otros escenarios; además busca la oportunidad de
representar de nuevo los colores de su otra bandera, ‘la paisa’.

Aunque describe el panorama profesional en el baloncesto como incierto tras cada temporada, Miguel Lozada se prepara constantemente para demostrar su talento en las canchas. Además, no descarta la posibilidad de volver a jugar en su tierra natal.

El camino hacia el profesionalismo en el deporte está lleno de retos, aprendizajes y momentos decisivos. La historia de Miguel Lozada González, oriundo de Armenia, es un ejemplo claro de cómo la pasión, el esfuerzo y el apoyo familiar pueden impulsar una carrera en el baloncesto.

Desde sus inicios en el club Maes Sport, pasando por su debut con Caribbean Storm Coffee en la Liga Profesional de Baloncesto y su experiencia en la Selección Colombia, Miguel ha forjado su identidad deportiva con disciplina y determinación. Cada etapa ha sido clave para consolidar su trayectoria y mantener vivo su sueño de seguir creciendo en el baloncesto colombiano.

¿Cómo comenzó su camino en el baloncesto y qué lo motivó a dedicarse a este deporte?

Desde los 6 hasta los 13 años jugué basquetbol, exactamente en el club Maes Sport. Tuve la oportunidad de pasar por diferentes deportes, mi papá nunca me forzó al basket, aunque siempre lo veía practicarlo. Jugué fútbol, nadé, inclusive practiqué tenis en compañía de mi hermano, pero nunca me quedé en estos deportes. A los 6 años mi papá me ofreció el basquetbol, me incorporó a Maes y desde entonces empecé a desarrollarme desde las primeras etapas. Me hizo quedar en esta disciplina ver a mi papá, todos los domingos iba a verlo jugar sus birrias y a me empezó a llamar la atención, a gustarme además mucho y me quedé.

¿Cómo fue su transición hacia una carrera profesional en el baloncesto?

Esto se dio gracias a mi padre, cuando entré en la etapa de adolescencia, aproximadamente a los 12 años, él comenzó a formarme, tomé el deporte de forma más seria y empezamos a ponernos metas, la primera de ella, los Juegos Intercolegiados. Estudiaba en el San Solano y con este objetivo trazado, el primer año logramos llegar a la fase departamental representando a Calarcá, jugando contra Armenia, a pesar de perder, mi papá en ese escenario pudo notar mi gusto por el deporte y que todos estos años de entreno daban su fruto, lo que lo motivó a ayudar a entrenarme y a tomar esta disciplina seriamente.

¿Cómo recibió el paso de ser aficionado a jugar como profesional?

El paso a ser profesional ha sido duro, como cualquier otra disciplina, este proceso ha estado acompañado de mucha preparación, apoyo y el sueño de querer alcanzarlo, de querer jugar profesional, uno de los aspectos más importantes, pero también ser lo suficientemente disciplinado para cumplirlo y conseguirlo.

¿Cómo fue el proceso para llegar hasta allí, con qué equipo?

Armenia nunca ha sido una ciudad muy organizada para el tema deportivo, así que con esta premisa, debuté profesionalmente con Caribbean Storm Coffee, en este equipo se dio la oportunidad al ser originario de Armenia, ellos me contactaron, sabían de mi trayectoria, y de mi juego tras verme con la Selección Colombia y así fue como pude llegar a mi primer torneo profesional después de la lesión, del cual estoy muy agradecido.

¿Continúa su proceso con la Selección Colombia?

Fui parte de la selección antes de mi lesión. En el 2019 pertenecí a la sub 21 teniendo 17 años, iba este proceso en ascenso pero en este año me lesioné la tibia y tuve que parar de jugar, además llegó el Covid que relentizó todo. Este hecho me dejó en una posición muy incierta, pero las ganas de ir buscando los objetivos me hicieron regresar a mi deporte y ahora estamos aspirando a la selección de mayores.

La buena actuación de Storm Coffee en la liga, ¿cómo fue la acogida y el proceso deportivo allí dentro?

La acogida más que todo vino del público y es grato saber que este fue así con un equipo de otro lado del país; así mismo siento que Armenia está acostumbrada a lo que perdimos que es Cafeteros, pero de igual manera todo se vivió de buena manera. Dentro del equipo todo fue muy armónico, todo se dio para que hubiera un buen ambiente de juego y se pudiera visibilizar todo aquello que nos hizo quedar como subcampeones.

Su preparación para enfrentar la temporada, ¿cómo la vivió como quindiano en casa?

El basquetbol es un deporte muy hermoso, aparte de ser en conjunto conlleva mucha estrategia y planificación para alcanzar los objetivos propuestos. Desde el momento en que me dijeron de entrenar en casa, supe que iba a ser algo grande, el primer entrenamiento nos mostró que esto era algo organizado, que el coach García tenía muy bien planificado lo que iba a ser la temporada y esto finalmente fue lo que dio frutos, trabajar, confiar en el compañero, en el equipo, en el entrenador, en el terapeuta y así tener las metas bien claras. El equipo sabía que en su primera temporada en Armenia tenía que hacer algo grande y se logró, esta ciudad nunca había tenido un subcampeón en la Copa Nacional de Baloncesto.

Jugar como profesional en casa, en su tierra natal y con su público, ¿cómo fue acogido?

Fue un sueño, aunque el equipo fuera visitante me sentí muy bien, es algo que necesita el Quindío para poder progresar, se necesitan buenas causas como estas que demuestran que el deporte es la salida. Jugar en casa es algo con lo que todo deportista sueña y jugar con mi público y ser aclamado es algo que me llena de orgullo. Sentí que la gente veía más esa representación quindiana en los jugadores y en los miembros del staff que han visto desarrollarse en sus canchas, más que con todo el equipo, la ciudad extraña a Cafeteros y creo que el hecho de que este equipo profesional vuelva a Armenia sería una de las cosas que más impulsarían la disciplina. Soy consciente del trabajo que hace Caribbean Storm Coffee, pero ese equipo no es de acá, mientras que sí lo es Cafeteros, este equipo trae historia e identidad.

¿Qué balance hace de lo que fue esta representación en casa?

Siento que fui un hombre clave, viniendo del banco jugué 31 de los 32 partidos, prácticamente toda la temporada; tengo la sensación de que tuve muy buenos minutos, de aporte, de entrar y hacer puntos, pantallas que daban vida y respiro, algo que me ayudo a aprender mucho esta temporada. Ese rol de principiante ya hay que perderlo, ya no soy el Ruki, ya debo comenzar a forjar mi nombre en el basket colombiano.

¿Cuál ha sido el motor principal de su carrera deportiva?

La pasión, me denomino como una persona pasionista, amo este deporte desde que me acerqué a él, he visto los sacrificios que muchas personas han tenido que hacer por el basket, mi papá, mis amigos, mi tiempo en Estados Unidos, la preparación, el dejar sueños, familiares y cosas atrás por un mismo sentimiento, correr detrás de un balón y encestar un canasto que no nos asegura nada en la vida, pero nos hace felices.


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