Según la Federación Internacional de Guardabosques, un guardabosque es la persona involucrada en la protección y preservación de todos los aspectos de áreas silvestres y sitios históricos y culturales.
Sergio Raúl Cruz Suazo, procedente de Cajamarca, Tolima, ha dedicado su vida a las labores agrícolas. Gracias al tiempo que ha vivido en el municipio de Génova, lo considera su patria chica, allí creció, se educó y ha tenido grandes experiencias.
Ha dedicado gran parte de su vida a las labores agrícolas y a la caficultura, demostrando el amor que heredó de su padre por esta labor.
Su pasión por las aves surgió hace 5 años, motivado por una amiga que creó una fundación ambiental, apreciando la naturaleza y su conservación, donde también se hacían prácticas de avistamiento de aves.
En una ocasión desde la fundación Alitas Libres lo invitaron a hacer una salida de campo para hacer avistamiento con algunas personas de fuera del municipio; varias veces en medio de su poco conocimiento rechazó esta solicitud porque no le encontraba atractivo alguno, pero esa salida cambió su vida.
Haciendo la caminata y avistando una especie de ave migratoria, se le despertó la curiosidad por saber más del tema y del término “migratoria”; en el momento y con una explicación muy básica, la pasión por las aves se hizo más fuerte cada día.
Identificar aves migratorias sin tener que verlas, solo con su canto, ha sido una de las facultades que desarrolló con la práctica y gracias a su papel como guardabosques, todas las semanas hace su monitoreo de aves para la entidad en que trabaja “Fundación ProAves de Colombia”.
Hasta el momento lleva 8 meses trabajando como guardabosques, administrando 2 reservas en el municipio de Génova, para esta fundación y a raíz de las aves, pudo acceder a este puesto, gracias a su perfil, cumpliendo un sueño, haciendo del campo su principal fuente de felicidad.
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¿Por qué decidió dedicar su vida a ser guardabosques?
Mi trayectoria es corta, llevo algunos meses trabajando con la fundación y a raíz de las aves pude hacer contacto con ellos, ya que había una vacante en el municipio para administrar 2 reservas de la zona; un amigo me recomendó y decidí postularme con la intención de quedar seleccionado, en la fundación les gustó mi trabajo y afortunadamente el perfil me ayudó a obtener el puesto. Es un sueño que tenía desde hace algún tiempo que escuché a ProAves Colombia, por cómo trabajan y la importancia que tienen a nivel nacional con todas sus reservas, trabajando con la conservación, que es algo fundamental para el planeta. Para nadie es un secreto que estamos acabando con los bosques, los animales, con los afluentes hídricos, y por ello decidí aportar con mi humilde conocimiento a la preservación.
¿Cuál es el valor agregado de este trabajo y de qué forma beneficia la comunidad?
Esta actividad me permite trabajar en conservación, así van surgiendo la exploración, llevarle un mensaje a la comunidad para que conozca lo que se tiene y qué está pasando con ello, porque lamentablemente aún hay personas incrédulas en conservación, solo saben destruir, con el pensamiento de que todas estas riquezas están para explotarlas, intencional o no. Así mismo, a la comunidad la beneficia, especialmente en el municipio, ya que en el país es uno de los lugares donde hay gran cantidad de hectáreas conservadas todavía, lo que tiene un valor en cuanto a la biodiversidad y la pureza del aire que se tiene en esta zona del país; para los investigadores representa un lugar para explorar la riqueza de fauna silvestre que aún habita estas tierras.
Sobre las nuevas especies, ¿qué puede contarme?
El redescubrimiento del torito Bambú, el cual desde hace algunos algunos años no tenía reportes de su avistamiento, o al menos oficialmente no había reportes; tener la fortuna de volver a encontrar esta especie por estos días y en esta zona, es un logro muy representativo para la comunidad científica que trabaja los temas de naturaleza y este es un caso que me incita a seguir trabajando en la conservación, demostrando que el esfuerzo que hace ProAves da sus resultados, porque el trabajo de conservación está siendo demostrable. Así mismo, por estos días pude encontrar de nuevo la musaraña, uno de los mamíferos más pequeños del planeta y una especie que es muy difícil de avistar, y poder tener un registro de ella es un resultado fructífero para este trabajo.
¿Qué representan estos descubrimientos para el departamento?
Estos encuentros para el departamento son muy importantes, pese a que hay algunas zonas más biodiversas que otras. Para la comunidad científica que trabaja en la naturaleza es demasiado importante ya que se están rescatando estos trabajos de conservación y de alguna forma logra hacerse un aporte, visibilizando la zona para que equipos de biólogos puedan invertir en estos bosques altoandinos, los que representan una riqueza biodiversa grande.
¿Cómo puede resumir el aporte que hace con su trabajo?
El legado es que este trabajo pueda servir para las generaciones que vienen en camino, para los jóvenes que decidan trabajar en la naturaleza y para que se animen y tomen estos trabajos como un ejemplo. Una referencia en el historial de las riquezas que tenemos en nuestras tierras. Más allá de las labores, hay que tener pasión por lo que se hace, lo importante es hacer las cosas con amor, dedicación y responsabilidad para que todo fluya.
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