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Nelson Duque Q., un hombre que invita a vivir la filosofía

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lunes, 4 abril 2022

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El libro es una compilación de las columnas que entre 2002 y 2019, el autor publicó en La Crónica.

Nelson Duque Quintero tiene 79 años. Nació en Manizales en 1943, realizó sus estudios de primaria y bachillerato en el colegio Nuestra Señora. En la Universidad de Caldas hizo el pregrado en filosofía, se recibió de este el 1970 y 2 años después obtuvo una beca del ministerio de Cultura de Bélgica y se fue a estudiar en la Universidad Católica de Lovaina. Allí estudió filosofía e hizo una maestría en lingüística. En su familia siempre hubo un ambiente rodeado de libros y lecturas, su padre era muy buen lector y le contagió la preocupación por entender, comprender y explicar.

A su regreso a Colombia, en 1975, ingresó como docente de semiología en la Universidad del Valle. Hacia 1985, inició un seminario de epistemología para todos los profesores de la Universidad del Quindío, este fue un antecedente para la creación del programa de filosofía. Después, en 1978, se vinculó a la Universidad del Quindío como profesor de lingüística, semántica y semiología por 10 años. También, en esta universidad fue director de fomento investigativo en la facultad de formación avanzada e investigaciones. 
En 1990 cursó la maestría en filosofía de la Universidad del Valle. En 1991, Duque Quintero había diseñado un anteproyecto para hacer el programa de Filosofía en la universidad pública quindiana, sin embargo, este no había sido posible. Fue hasta que salió la ley 30 de 1992, en la que se obliga a las universidades públicas a tener este programa, que tuvo vía para iniciar el proceso, hizo todo el trámite y se aprobó en 1993. 

Desde entonces, hasta 1996, se fue a la Universidad de Antioquia para realizar su doctorado y luego, retornó al Quindío y fue nombrado director del programa de Filosofía, cargo en el que estuvo hasta el año 2000. Se jubiló en el 2002. Ha publicado en distintas revistas académicas y en el 2022, publicó el libro Vivir la filosofía, una compilación de las columnas publicadas entre 2002, momento en el que inició como columnista en La Crónica, hasta el 2019. 

“Lo que hice fue crear ciertas categorías temáticas, clasificar todas las columnas que había publicado, agruparlas, releerlas, editarlas y luego, seleccionamos las columnas que serían publicadas en el libro. En el prólogo hay un recuento sobre mi proceso por la filosofía”, explicó sobre su libro.

¿Cuál es el objetivo de escribir sobre filosofía para el formato de la prensa?

Buscaba aportar algo a las personas, sigo estudiando y me gusta compartir lo que aprendo, compartir mi conocimiento. Las columnas son breves, condensadas, pero dan pistas a los lectores que se interesan. No es fácil escribir estos temas en formato para periódico, es un trabajo muy riguroso y un proceso de pulir constantemente. Había una intención clara de divulgación.

Podríamos decir que la filosofía da coordenadas sobre cómo ser humanos, ¿por qué?

Cuando hablamos de filosofía hablamos de pensamiento humano y este es el que nos permite ver y escuchar. Cuando a las personas no les llega la reflexión filosófica, se pierden de lo más profundo que tenemos, porque está ligada a la ciencia, al conocimiento humano. A veces a las personas les resulta extraño por las exigencias de la filosofía. También hay algo desafortunado y es que a veces los docentes no están debidamente preparados y piensan que es algo sencillo, cuando, al contrario, es el conocimiento fundamental. La filosofía no es una especulación sobre el vacío, pensamos en las cuestiones más hondas del ser humano: la felicidad, la bondad, la corrupción, la ética. Es como cuando se entra en el mar, a medida que se va ahondando se va descubriendo las riquezas que tiene; lo mismo pasa con el conocimiento humano.

La filosofía impulsa también a la coherencia frente a lo que se piensa, se dice y se hace. Porque de lo contrario caemos en mentiras, falacias y engaños.

¿Por qué en el libro sostiene que aprender a filosofar es aprender a vivir y a morir?

Para entrar a la filosofía es fundamental reconocer que somos finitos, que vamos a morir. Al entender eso vamos a preocuparnos porque el tiempo es limitado y vamos a entender que debemos hacer lo mejor con nosotros porque moriremos. Hay que hacer de la filosofía nuestro vivir, no que esta sea algo externo. El sentido de la muerte da tranquilidad y dirección; aquí llegamos porque tenemos preguntas y se busca entender el mundo. 

Hay algo propio de la filosofía y es la curiosidad, eso nos permite preguntarnos por qué estamos como estamos, por qué somos como somos.

En el libro hay columnas sobre educación, política, arte, cultura, ética, moral, las mujeres, medicina y la razón.

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