Más de 10 años de experiencia en investigación en campos como la genética de conservación, ecología evolutiva, genética de poblaciones, recursos genéticos, biodiversidad y biotecnología.
Nacido y criado en el municipio de Circasia, Óscar Estrada Santamaría es un “estudiante del mundo”, con doctorado en Genética y Evolución y postdoctorado, en Australia y Francia respectivamente, y reconocimientos a nivel mundial.
Viene de una familia humilde, creció en un contexto social tranquilo, rodeado de mucha naturaleza y agricultura, en una casa llena de plantas medicinales y ornamentales de la abuela, además de la droguería y farmacia de don Guillermo (su abuelo). Establecimiento en el que muchos de los medicamentos eran recetados y preparados por él mismo, esa especie de laboratorio en la farmacia y ese contexto social, familiar y personal fue quizás lo que despertó su interés y le llamó a estar conectado con lo natural y lo ambiental.
El gusto por el campo, el río, las caminatas y la conexión con la naturaleza le afianzaron su necesidad de estar permanentemente dedicado a la investigación y a la ciencia; es así como después del terremoto de 1999, con la llegada de unas fundaciones para la construcción del tejido social, incluyendo a la YMCA, se vinculó a un proceso de voluntariado con biólogos que llegaron al departamento a trabajar con talleres de didáctica y de reconstrucción social, afianzando así su inclinación por los temas: ambientales y académicos.
El constante interés por el descubrimiento y el conocimiento, que obtuvo a partir de las tragedias, se esmeró por obtener un buen puntaje en las pruebas del Icfes y lo logró. Gracias a ello decidió entrar al programa de licenciatura en Biología y Educación Ambiental, de la Universidad del Quindío, con esfuerzo, sacrificio, pasión y mucha dedicación.
Este ambiente universitario le abrió aún más las puertas hacia un mundo natural, fomentándole el deseo y las ganas de trabajar en ciencia, conservación de la diversidad, e investigación. Poco a poco y gracias a sus resultados académicos, se convirtió en estudiante instructor, obteniendo pequeñas becas que otorgaba la universidad.
Posteriormente participó en un concurso y se convirtió en estudiante investigador,afianzando su pasión hacia la investigación en el departamento y a partir de su tesis de pregrado, en alianza CIAT de Palmira, instituto encargado junto con el Minambiente de estudiar la biodiversidad en Colombia, se dedicó a la diversidad genética de parientes silvestres del arroz, lo cual le brindó la oportunidad de estar en contacto con investigadores internacionales, lo que fortaleció sus deseos por continuar estudiando y dedicarse de lleno a la investigación.
¿Cómo nace ese amor por la ciencia y qué motivos le hacen superarse personalmente?
Después de graduarme como profesional tuve la oportunidad de trabajar con la Corporación de Investigaciones Biológicas en Medellín, haciendo una maestría en la Universidad de Antioquia, donde obtuve el mejor puntaje en el examen de admisión, lo cual le permitió cubrir la matrícula, tener un pequeño salario y, adicional a esto, impartir 12 horas semanales de formación en biología general. Esto me permitió expandir mis expectativas y relacionarme con conocedores e investigadores que me enseñaron a visionar en ese entonces más allá de mis posibilidades, pero con la fe intacta, con perseverancia y mucho estudio podía lograrlo todo.
¿Cómo se da la posibilidad de continuar los estudios en el exterior y por qué decide emprender el viaje?
Trabajando con el Instituto CIAT comencé a gestionar las oportunidades de doctorado en el exterior, con esta visión, fui aplicando a través de las becas, hasta que lo conseguí. Es así como logré pasar a la Universidad de Adelaide, en Australia, para hacer un doctorado en Genética y Evolución, enfocado en utilizar herramientas moleculares, bioinformáticas, especialmente utilizando las herramientas de ADN antiguo y paleogenómicas, que es un área de la ciencia relativamente nueva, en la que se aíslan moléculas de organismos que murieron hace cientos o miles de años.
¿De qué proyectos ha hecho parte y qué ha significado para usted toda esta trayectoria académica?
Bueno, luego de estos procesos logré hacer un postdoctorado en Francia, en el Centro de la Antropobiología y Genómica de Toulouse y luego de ello con muchos estudios y dedicación, empiezo a trabajar en la domesticación de la quinoa en Suramérica, aportando a la reconstrucción genética e histórica de este continente, experimentando principalmente en Argentina.
Personalmente he sido muy apasionado por hacer ciencia, por investigar, por descubrir y por estar redescubriendo nuevas cosas, pero, al mismo tiempo, para que me sirvieran en este caso con la aplicación a la seguridad alimentaria y nutricional de la sociedad, en momentos de mucha dificultad
Ahora, ¿qué proyectos viene realizando?
Ahora vengo realizando un trabajo con los cultivos como la quinoa en Suramérica, en pro de que estos sean promovidos y cultivados de mejor manera, trayendo seguridad alimentaria en diferentes partes de estos países.
Usted está radicado en Francia, ¿está dentro de sus planes regresar a Colombia a seguir ejerciendo su profesión?
Por supuesto que me encantaría como colombiano, quindiano y circasiano regresar a mis tierras, amo mi territorio y me encantaría regresar para continuar haciendo investigación de alto nivel, también haciendo docencia, educando la sociedad del futuro, estamos en un momento trascendental en la humildad, enfrentando todos los problemas sociales y en especial con el cambio climático, necesitamos educar científicos críticos, creativos e innovadores que aporten con sus conocimientos a solucionar todos estos retos que está presentando el futuro y que definitivamente en Colombia hay mucho potencial para aportar a la ciencia e innovación en el mundo.
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