Gracias al esfuerzo y entrega de la familia, a estos animalitos nunca les ha faltado amor, comida y un techo para dormir cómodamente.
Como fiel muestra de que el amor no conoce de límites, aún más cuando el ser que lo brinda no sabe hacer otra cosa diferente que amar, cuidar, brindar alegría y afecto, esta sentida historia da vida a la labor de una mujer humilde que habita una vereda del municipio de Pijao, quien en su afán de convertirse en un portavoz de aquellos que no pueden expresar la tristeza, el hambre y los dolores, decidió junto con su familia Marín Salcedo servir no solo de refugio, sino también de hogar para el más fiel compañero del hombre, ese que en el afán de vivir algunos olvidan y abandonan, pero que esta familia y en especial Graciela con su gran corazón cuida, recupera y devuelve la esperanza de vida a estos peluditos que recogen de la indiferencia y con esta nueva manada conocen de cerca el amor.
Graciela Marín se describe como una persona humilde, bondadosa, sencilla, apegada y amante al campo, ese verde que la vio crecer, al que ha pertenecido y pertenecerá por el resto de su vida. Aunque nació en Caicedonia, Valle del Cauca, llegó a la vereda Cañaveral ubicada en el municipio de Pijao a crecer y desarrollar gran parte de su vida.
En la finca El Porvenir, ubicada en la vereda Cañaveral que habita desde hace un buen tiempo, Graciela en compañía de su familia Marín Salcedo, decidió darle vida a ‘Patitas campesinas’, un refugio de peluditos que a raíz del abandono, el maltrato y la tristeza, se fundamentó en la bondad, el amparo y la ayuda, y desde entonces, ha sido el abogado y defensor para que estos amigos fieles, sea cual sea su condición o situación, tengan una segunda oportunidad para conocer de cerca el amor y el cuidado que puede brindarles una familia que con el paso del tiempo y con la compañía de estos amigos de cuatro patas, se ha convertido en una manada donde Kira es la líder perruna y la mamá de Graciela se ha convertido en su líder humana.
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¿Cómo y desde cuándo surgió el amor por los animales?
El amor por los animales surgió desde niña, recuerdo que mi papá siempre intentó inculcarnos el amor hacia ellos, aún más teniendo en cuenta que vivíamos en el campo. Me acuerdo que el primer cachorrito que tuvimos en casa él nos lo regaló para época de Navidad.
¿Producto de qué, cómo y cuándo nació ‘Patitas campesinas’?
‘Patitas Campesinas’ nació en el año 2012, producto del abandono y el maltrato que pudimos evidenciar hacia los perritos, esto hecho por personas que desafortunadamente se van de las fincas y dejan a sus mascoticas en el total desamparo y abandono.
¿Cuál fue la apuesta inicial, cómo y dónde empezaron a operar, qué tipo de perritos empezaron a ayudar?
La apuesta inicial fue en realidad una iniciativa familiar, nosotros empezamos a rescatar a perritos cerca de mi casa y por diversas circunstancias empezamos a adoptar otros perritos de otros lugares, como por ejemplo perritos discapacitados o con alguna afectación. Actualmente tenemos a Valiente, un perrito que le falta una patita, también tenemos otro que le falta un ojito y así fuimos adoptando y rescatando peluditos de diferentes sitios; de un albergue en Pijao rescatamos cinco y así fuimos rescatando los que veíamos por ahí bien abandonados y maltratados. A veces, seguro que la gente ya tiene idea de nuestra labor, y nos dejan perritos tirados cerca de nuestra casa, en ese caso lo que hacemos es adoptarlos y luchar por ellos.
En todo este tiempo que lleva ayudando a peluditos, ¿cuál ha sido la historia más conmovedora que le ha tocado vivir?
Todos tienen una historia de vida muy triste, aunque unos más que otros. Todos han llegado en condiciones deplorables, pero aun así me atrevo a firmar que la historia más triste fue la de una perrita acá en La Mariela que se cayó de una terraza, se partió su manito y los dueños no le hicieron nada, ella tuvo que pasar ese dolor solita dos días, hasta que nosotros fuimos a recatarla. Los dueños eran comiendo y ella pasando saliva con ese dolor tan inmenso, yo lo asocio con el dolor que siente uno como humano y no lo concibo, ese dolor debió haber sido horrible y nadie la auxilió, nadie se condolió de ella, hoy se llama Sarita, es muy feliz con nosotros. Hay historias muy tristes, demasiado.
¿Cuántos peluditos hacen parte hoy de esta apuesta, dónde los tiene albergados y cómo logran sostenerlos?
Actualmente contamos con 17 perritos entre hembras y machos, además, tenemos 6 gatos entre hembras y machos. A todos los albergamos en nuestra finca, los sostenemos con recursos propios y con la ayuda de algunos amigos que al conocer nuestra labor, se suman a esta hermosa causa.
¿Qué sigue motivando esta idea de ayudar a los que más lo necesitan, qué ha sido lo más grato de todo este proceso?
Nos motiva el que ellos tengan una segunda oportunidad de vida, para que vuelvan a confiar en alguien y lo más grato es verlos recuperados y con los ojitos llenos de amor y saber que hicimos algo por el aliviar el dolor de un animalito.
¿Cómo podría denominar a ‘Patitas campesinas’, qué espera con esta hermosa labor?
Lo denomino un acto de amor y con esta labor, esperamos ser un ejemplo para otras personas, para que sepan que sí se puede, sí se puede ayudar y no se necesita tener mucho dinero, solo es tener la actitud de querer ayudar a los animalitos y dejar de ser indiferentes, hay que dejar nuestra propia huella haciendo algo bonito.
Si usted conoce historias de quindianos que merecen ser resaltados, escríbanos al correo sociales@cronicadelquindio.com
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