Andrés Felipe Londoño se enamoró del cultivo del café y trabaja día a día junto a su familia para innovar la producción.
Andrés Felipe Londoño ha pasado toda su vida en el campo, rodeado del café y buscando nuevos potenciales en el producto insignia de Colombia.
Este hombre, natural de la ciudad de Manizales, pero radicado desde siempre en el Quindío, empezó desde muy joven en la caficultura y hoy, a sus 51 años, aporta de manera importante al desarrollo de Colombia y especialmente del departamento, como exportador de café.
Son 100 años de cultura cafetera en la familia Londoño…
Sí, soy agricultor, soy la tercera generación de agricultores, mi abuelo empezó con el negocio y el año pasado cumplimos 100 años desde que mi abuelo sembró la primera planta de café en el Quindío, en la finca El Capitolio y nosotros seguimos en la producción agrícola, en la parte de industria: café tostado; tenemos tiendas de café y ahora montamos una comercializadora en Dubái.
¿Cómo nace este interés por el café y por fortalecer el relevo generacional?
Yo me crie toda la vida en una finca y estudié ingeniería de sistematización agrícola en la universidad de Texas Tech, y vine a trabajar con mi papá cuando me gradué. Con él trabajé 15 años; luego hice una especialización, en Israel, en desarrollo rural y en 1999, después de la especialización, definimos que teníamos que entrar en la integración vertical y hemos logrado esto, aprendiendo a tostar, y para iniciar montamos una tostadora en Pueblo Tapao.
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¿Cómo fue ese reto de industrializar la producción de café?
Cuando yo estuve trabajando en los años 90 con el café, pasamos por muchas crisis, y eso coincidió con la tercera ola del café donde el café empezó a tomar valor en su calidad, decidimos apostarle a la calidad, tanto así, que nosotros en el 2007 montamos un proyecto muy ambicioso de cafés especiales, fuimos de los
pioneros de cafés especiales en Colombia. Sembramos 12 especies exóticas de café en una finca.
En el 2011 nos ganamos un premio muy importante, el premio al mejor café del mundo en el SCAA Houston donde estábamos 70 países compitiendo, sacamos un score de 92.5, que es alto, eso es como ganarse el Tour de Francia en café, en esa época era el premio más importante de café que existía en el mundo.
Luego llegaron otros premios en Nueva York, Australia, Colombia y, en el 2018, ganamos la Taza de la Excelencia —primer y tercer puesto— y, en esta apuesta por la calidad, hemos vendido cafés por encima de 100 dólares la libra.
¿Cuál ha sido ese recorrido en la industria del café?
Hemos tostado el café de Avianca, por más de 10 años, tenemos una marca, XUE Café, marca reconocida en el país; tenemos aproximadamente 5 tiendas en el país y el año pasado logramos abrir una oficina en el exterior, en Dubái, ya enviamos una persona de Colombia para que maneje esta oficina y actualmente tenemos 4 personas empleadas, y pensamos tan pronto pase la pandemia abrir una nueva oficina en Singapur.
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Además, hicimos algo interesante y fue que enviamos, en enero, el primer contenedor refrigerado de café verde que se envía desde Colombia.
¿Por qué exportar café verde?
El mercado de café verde es un mercado de un volumen mucho más alto, es mucho más fácil de incursionar y existe un gran potencial de mercado, puesto que hay muchas tostadoras, y tiendas de café en todo el mundo que necesitan esta materia prima.
El café tostado es un mercado mucho más complejo, es más difícil entrar, se requiere mucha más inversión y entrar en tostado a nivel internacional tiene unos retos y unas barreras mucho más grandes.
Contenedores con café verde salen miles desde Colombia, pero el primer contenedor refrigerado que tiene control de temperatura que se envió desde Colombia fue el nuestro.
¿Cómo fue esa experiencia en Dubái?
Nosotros fuimos reconocidos por la Cámara de Comercio de Dubái como una de las empresas nuevas más innovadoras en la parte de café, también tuvimos una publicación en una revista muy importante donde resaltaron todo el tema del contenedor refrigerado y de cómo se manejó la parte de control climático en la exportación de café verde a Dubái.
Nosotros hicimos ahora en el mes de julio el lanzamiento de la empresa en Dubái donde tuvimos una muy buena acogida, invitamos más o menos a 70 tostadores de toda la región de Abu Dhabi, Dubái y Arabia Saudita.
¿Cómo ve la caficultura actualmente en el departamento del Quindío?
En este momento tenemos unos precios históricos del café y el mejor incentivo es el precio, por otro lado, lo que estamos viendo es que de nuevo la demanda de café especial y de buena calidad en el mundo volvió a ser importante, y el Quindío tiene todo el potencial para producir café y los agricultores deberían incentivarse en este tema para poder volver a incrementar la caficultura en el departamento.
Definitivamente el tema de cafés especiales tiene un componente de mercado importante, no solo que se produzca un buen café sino que sea capaz de venderlo y veo que el departamento y la Federación Nacional de Cafeteros se han dado cuenta de esto y están promoviendo más los cafés especiales que eran un tema tabú.
¿Qué importancia tiene el relevo generacional?
Definitivamente yo creo que el relevo generacional es fundamental para que no desaparezca la industria del café y las fincas, tuvimos una época donde todos los jóvenes se iban del Quindío y muy poquitos nos quedábamos, pero creo que eso está cambiando. Uno ve que los jóvenes le están creyendo al departamento y están viendo oportunidades que con la calidad de vida que tenemos aquí hacen muy buen complemento para uno tomar la decisión de quedarse y apostarle a lo que es nuestro y, pues, definitivamente el potencial y las tradiciones están aquí, solo necesitamos que la gente joven se interese y entienda que aquí hay un negocio muy interesante.
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