Este herbario plasma en la comuniad universitaria, y en los casi 50.0000 ejemplares, la importancia de tener una memoria biológica y custodiar la flora de la región.
El Herbario de la Universidad del Quindío, HUQ, es una colección biológica en la cual se almacena de forma sistemática la flora de la región, es un archivo detallado de la vida pasada, presente y futura de la biodiversidad de los bosques.
Desde hace 39 años, el Herbario ha venido multiplicando sus actividades y, por ende, la labor de quienes allí dedican sus horas a la recolección, selección y estudio de la flora del Quindío y sus alrededores. El herbario está articulado a la Facultad de Ciencias Básicas y Tecnologías y apoya el grupo de investigación GIBUQ, al vivero, a la zona del jardín botánico, a los laboratorios de biología, química y biotecnología.
Fue entonces como desde 1985, la Uniquindío inició institucionalmente la caracterización del estudio de la flora del Quindío, y desde entonces, se ha encargado de que cada expedición, visita o nuevo registro sea el inicio de una aventura hacia lo desconocido. Aunque años atrás, antes de su creación, algunos profesores ya venían recolectando plantas, y empezaron a organizar la colección biológica de la región, para ello empezaron a almacenar en vitrinas dicho material y fue entonces como se dio inicio al Herbario.
Desde su creación han pasado estudiantes, profesores e investigadores aportando a la consolidación del herbario y desde hace 14 años quien ha venido coordinando su manejo es el profesor Andrés Felipe Orozco Cardona, un caleño, criado en el Quindío, graduado uniquindiano, quien también se desempeña actualmente como docente del programa de biología e investigador del grupo de estudios e investigaciones en biodiversidad y biotecnología (GIBUQ).
“La colección la coordino desde hace 14 años, antes de asumir la coordinación del herbario fui estudiante de pregrado, de maestría e investigador de la universidad. De la botánica me gusta la ecología vegetal, particularmente el estudio de la fenología, la cual se refiere a los ritmos internos que tiene la planta; cuando florece, fructifica, dispersa sus semillas”.
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¿Qué puede contarnos de lo que fue hace 14 años el Herbario y de lo que es hoy día?
Entre 1972 y 1985 el profesor Germán Arbeláez Serna, realizó salidas de campo con estudiantes, como consecuencia de ello, se recolectaron y montaron cerca de 1.000 ejemplares, los cuales, eran depositados en una vitrina que constaba de tres entrepaños, biseles metálicos, cromados y con paredes de vidrio, que se encontraba en el cubículo del profesor Arbeláez, el cual quedaba en el laboratorio de Biología, ubicado en el sótano del seminario Pío X. Hoy en día el herbario cuenta con un compactador metálico que almacena la flora regional, es una de las colecciones más representativas del Eje Cafetero, y es así como en el libro publicado por el profesor Carlos Parra sobre herbario de Colombia, hace referencia a nuestro herbario y lo ubican dentro de los 10 más importantes del país. Actualmente custodiamos alrededor de 50.000 ejemplares entre ellos: Plantas vasculares, briófitos, líquenes y colecciones extendidas como Xiloteca, carpoteca, palinoteca, micoteca y una colección de rocas, fósiles y minerales.
¿Cómo se ha transformado el herbario, cómo es el trabajo con los estudiantes y cómo se les incentiva este gusto por este espacio?
En el tiempo hemos venido creciendo con nuevas colecciones extendidas, se han adquirido nuevos equipos para el estudio de la flora y constantemente se realizan expediciones botánicas por el departamento buscando incrementar la colección; desde el programa de biología se incentiva a los estudiantes al estudio de la botánica a través de semilleros de investigación, la articulación a proyectos académicos, la conformación de un grupo de estudio en botánica y salidas de campo. Al día se cuenta con estudiantes de pregrado que han realizado publicaciones de artículos científicos y han participado activamente en eventos académicos con ponencia en diferentes temas de la botánica.
¿Qué han podido lograr gracias al trabajo realizado en estos años?
Hemos venido participando de proyectos de país, entre ellos, el Inventario Nacional Colombiano del IDEAM, también hacemos parte de los proyectos de listas rojas de especies de árboles endémicos de Colombia, pertenecemos a la Asociación Colombiana de Herbarios (ACH), se han realizado varias publicaciones producto de las investigaciones de la colección, de igual forma contribuimos con nuestra información al registro de inventario nacional del Sistema de Información de Biodiversidad que administra el Instituto Alexander Von Humboldt. Tenemos una meta y es tener toda la colección sistematizada en una base de datos (Specyfive), la cual permitirá tener visible nuestra colección, aunque esto implica mucho trabajo porque debemos tener el registro fotográfico de cada uno de los especímenes y la digitalización de los mismos.
A modo personal, ¿pensó usted algún día convertirse en el curador de este herbario?
Cuando estaba estudiando el pregrado, se presentó una oportunidad de formación como pasantes en el herbario, el cual estaba ubicado en ese entonces en la Granja bengala, en el municipio de Filandia, nos recibió el profesor Carlos Alberto Agudelo, quien nos incentivó el amor por la botánica y fue tanto el interés que decidí inclinarme por esta línea de estudio, lo cual me condujo estar tiempo después al frente de la colección.
Durante todo este tiempo el trabajo en el herbario ha tenido el apoyo de un gran grupo profesional, conformado por especialistas en varias familias botánicas los cuales realizan actividades periódicas de curaduría de la colección.
Si tuviera que describir este proceso y al herbario, ¿cómo lo haría?
Hacemos las cosas con pasión y amor, aportando al conocimiento, uso y conservación de la flora de la región andina colombiana.
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